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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

Las audiencias del Dr. Elguea


El trabajo que el Dr. Elguea somete a nuestra consideración tiene por lo menos dos audiencias, dos ámbitos de discurso, dos contextos de interpretación. Es pues, dos trabajos en uno.

Por un lado, Las teorías del desarrollo social en América Latina está dirigido a los especialistas interesados en el programa del crecimiento y la evaluación teórica en ciencia. Esta comunidad, a su vez, está compuesta por dos públicos: filósofos con curiosidad científica y científicos con vocación filosófica. Para ellos, ¿qué interés puede despertar la lectura del presente trabajo?.

La filosofía de la ciencia tal y como la conocemos actualmente, ---es decir, como una especialidad profesional dentro de la academia- tiene sus inicios a fines de la década de los veintes y principios de los treintas en Europa Central. Viena, Berlín, Praga e incluso Varsovia vieron en Schlick, Reichenbach, Carnap, Neurath, Hahn, Frank, Waismann, Feigl, Von Mises, Kraft, Popper, el joven Hempel, Gödel y Tarski, entre otros, a un grupo de filósofos, matemáticos, científicos y lógicos brillantes y entusiastas que, alrededor de seminarios, la organización de congresos internacionales y asociaciones profesionales, y la publicación de revistas especializadas se propusieron descubrir la naturaleza del quehacer científico a través del examen de su anatomía: su lenguaje, su estructura lógica, su base epistemológica y --en menor medida- sus consecuencias éticas y valorables.

Hacia mediados y fines de los treintas la mayoría de estos personajes tuvieron que emigrar de sus lugares en Europa Central a Inglaterra y Estados Unidos, principalmente. El debate acerca de la ciencia adquiría así nuevas nacionalidades e idiomas de expresión. Sin embargo, la tradición analítica en filosofía de la ciencia (como algunas veces se le ha nombrado al trabajo colectivo de esta comunidad de estudiosos y sus seguidores) ha sido desde entonces y hasta ahora primordialmente revisada, enmendada, desarrollada y cuidadosamente estudiada en países anglosajones: Estados Unidos, Inglaterra, Australia, los países escandinavos, y --en menor medida irónicamente- Austria y Alemania.

El interés de nuestro autor -y de ahí una de las aportaciones del presente estudio- es destacar los principales elementos que, acerca del debate sobre el crecimiento del conocimiento, se han dado en la reflexión filosófico analítica sobre la ciencia desde la segunda década del siglo XX hasta nuestros días. Este ejercicio nos acerca a un discurso filosófico -de hecho, a varios discursos filosóficos- que si bien, corno lo anotamos anteriormente, no es una tradición muy conocida y practicada en nuestras latitudes, no deja de ser -por otro lado- una tradición que debamos seguir desatendiendo.[Nota 1]

Para los filósofos profesionales quizá no sea una novedad ver reunidos en un mismo texto los nombres del positivismo-lógico, falsacionismo y análisis kuhniano de la ciencia. Sin embargo, y sobre todo para aquellos de nosotros trabajando en regiones geográficas no anglo-sajonas, Elguea nos contextualiza la relación y evaluación que estas corrientes de pensamiento han tenido entre sí y, en ocasiones, una en contra de la otra.

No han sido pocas las ocasiones en las que he presenciado reduccionismos exagerados que, quizá por ignorancia, falta de entendimiento y/o aún desinterés en un estudio más profundo del tema, terminan por crear más confusión acerca de lo que ha sido y sigue siendo la aportación de la tradición analítica al filosofar acerca de la ciencia. En este sentido, la Introducción y el primer capítulo de este libro son una reseña clara, ordenada y pormenorizada de los eventos y elementos que constituyen el análisis del crecimiento del conocimiento en ciencia desde esta perspectiva (vgr., la tradición analítica).

Por último, otro asunto de interés para los estudiosos de la filosofía de la ciencia es la puesta a prueba y comparación de dos modelos de crecimiento de la ciencia. Los capítulos II y III son, respectivamente, la ilustración de cómo el modelo kuhniano (vgr., La estructura de las revoluciones científicas) y el lakatosiano (vgr., La metodología de los programas de investigación científica) explican el crecimiento científico en el área de la sociología del desarrollo nacional. Estos capítulos son importantes desde el punto de vista filosófico porque destacan y especifican la rapacidad heurística de estos modelos al dar cuenta de lo que ha sido la historia de la investigación científica en la sociología del desarrollo nacional, desde la perspectiva particular de cada autor.

Los modelos meta-científicos o meta-teóricos como (se da en llamar al género de modelos ejemplificados por ) Kuhn (1962) y Lakatos (1970), necesitan al igual que la ciencia cuya historia y cambios o progreso quieren explicar, de pruebas (vgr., de instancias de verificación, falsación, corroboración, comprobación, etc.) empíricas para evaluar su capacidad de explicación. Estos modelos no son simplemente ejercicios taxonómicos o búsquedas clasificatorias parsimoniosas -cuando lo son- con fines pedagógicos (que, por otro lado y en caso de lograrse, no son nada delesnables). No. Estos modelos son aportaciones teóricas, históricas y metodológicas de primera importancia en ciencia. Su aceptación y legitimación en ésta presenta y requiere de las mismas características que se exigiría de la más sencilla y poco ambiciosa de las hipótesis del edificio científico: explicar racionalmente (es decir, a través de una teoría o conjunto de presupuestos teóricos sujeto a comprobación empírica) lo que se pretende explicar y enfrentar la crítica que estas explicaciones generan.

La segunda audiencia del Dr. Elguea está compuesta fundamentalmente aunque no exclusivamente por científicos sociales. Acompañan a estos últimos todos aquellos interesados personal y profesionalmente en los aspectos sociales del desarrollo nacional. Es decir, interesados en aquellas actividades realizadas por individuos que se encaminan y promueven el desarrollo de su comunidad. Aquí utilizo el concepto "comunidad" en su sentido más amplio, es decir, aquél que se refiere a un grupo de personas que comparten actividades para alcanzar una o varias metas antes establecidas. Este uso laxo del concepto anterior comprende desde comunidades tan pequeñas como municipios o rancherías hasta países, conjuntos de países e incluso regiones geográficas tan extensas como podrían ser las tan solicitadas etiquetas de "primer" y "tercer" mundos. ¿Qué de interés encontramos en el presente trabajo para esta audiencia?

En primer lugar, Las teorías del desarrollo social en América Latina nos ofrece dos maneras distintas de organizar la tradición del pensamiento e investigación en la sociología del desarrollo nacional. En el segundo capítulo, el autor presenta la manera kuhniana y en el tercero, la lakatosiana.

En segundo lugar, el autor no sólo se preocupa en describir el área de investigación en desarrollo nacional según Kuhn y según Lakatos sino, y además, hace un análisis crítico de ambas perspectivas y las pone a competir. Ya habíamos mencionado párrafos arriba que los modelos de crecimiento del conocimiento científico en filosofía de la ciencia deben explicar de la misma forma que explica la ciencia, es decir, deben: a) someter a prueba empírica sus elaboraciones teóricas; b) dar cuenta de los datos que quieren explicar (en este caso, la historia del área de investigación científica del desarrollo nacional); y c) competir con otros modelos existentes en el área para lograr la mejor explicación.

En tercer lugar, Elguea nos presenta dos metodologías para evaluar las teorías de cambio social utilizadas en la sociología del desarrollo nacional para explicar el progreso -y la ausencia de éste- en distintas sociedades. Si bien es cierto que la discusión acerca de lo que es y no es ciencia, sus métodos de adquisición de conocimiento y sus formas de progreso o cambio teórico es eminentemente filosófica, las consecuencias de esta discusión son parte esencial de la evaluación del quehacer científico. Es por eso que al revisar los modelos de Kuhn y Lakatos no solamente asistimos a la revisión de dos historias de la ciencia sino de dos maneras bien concretas -válgaseme la expresión- de evaluar (en este caso) las diferentes perspectivas teóricas en la sociología del desarrollo nacional (vgr., modernización, dependencia, etc.).

También, y aquí convergen los intereses de las dos audiencias de este trabajo, Las teorías del desarrollo social en América Latina puede verse como el tratamiento de una idea en dos contextos diferentes. Es decir, y como apunta el autor en su Introducción, la idea de progreso/evolución/desarrollo lo/cambio nos ha acompañado en Occidente desde nuestros comienzos. Esta fascinación por explicaciones teleológicas aún hoy está presente y ha permeado dos actividades humanas características de nuestro tiempo: el estudio científico de lo social y la reflexión filosófica a propósito de éste.

Por último, y como miembro de esta segunda audiencia del Dr. Elguea, vale la pena destacar el "rescate" que hace la Metodología de Lakatos del análisis racional para comparar distintas teorías en una misma área de investigación. Me explico. A lo largo de mi formación como científico social --de alumno tanto como de investigador- crecí en un ambiente intelectual que acentuaba de manera particular lo problemático de comparar teorías con diferentes epistemologías, métodos de estudio e incluso (que defendián distintas y en ocasiones opuestas) ideologías. Este relativismo con peligrosas consecuencias dogmáticas, desplantes de irracionalidad e intolerancia frente a los demás fue exacerbado durante los sesentas y setentas (quizá de manera involuntaria) por el trabajo de Kuhn (1962). Como nuestro autor lo ilustra en el segundo capítulo, el análisis kuhniano exige como condición el no-diálogo ante comunidades de diferentes paradigmas, dejando al 'switch gestáltico' ---cambio más cercano a la fe religiosa que a la racionalidad científica- como único recurso de entendimiento interparadigmático. Por otro lado, la Metodología de Lakatos exige de la comunidad científica el reconocimiento de la pluralidad teórica y metodológica en cualquier área de investigación. Lakatos no sólo señala la existencia de diversos programas de investigación científica como hallazgo de su teoría de la historia de la ciencia. Su Metodología transforma este descubrimiento empírico (no menos importante, por cierto) en parte de la ética del investigador en ciencia: el valor de la democracia de las ideas y el reconocimiento de la pluralidad intelectual -teórica y metodológica- como requisito del progreso del conocimiento.

Sin embargo, ¿cómo es posible el "diálogo interparadigmático" en términos de la Metodología de Lakatos?.

Como historiador de la ciencia, Lakatos nos advierte que su método se caracteriza por ser (necesariamente) "a posteriori". En tanto teórico (vgr., filósofo) de la ciencia, este autor impone sus criterios, normas o estándares para evaluar el trabajo científico. De ahí el nombre de 'reconstrucción racional' a todo ejercicio que involucre el análisis y la organización de la investigación científica de cualquier área usando la Metodología de programas de investigación científica (Vgr., el tercer capítulo de este libro).

El diálogo entre teorías, pues, en la Metodología de Lakatos se da en términos de: a) la identificación y asignación de dichas teorías a su programa de investigación científica correspondiente; b) la evaluación del trabajo desarrollado en dicho programa de investigación científica de acuerdo al mérito de la teoría en explicar los datos a los que se enfrenta, y e) el momento histórico del programa en cuestión, de acuerdo a su "progreso" (vgr., la teoría o teorías que constituyen el programa generan predicciones que su vez promueven la investigación empírica en esa área), "degeneración" (vgr., los datos empíricos en el programa imponen una serie de interrogantes que la teoría o teorías no pueden resolver y/o "estancamiento" (vgr., la actividad científica del programa se encuentra temporalmente suspendida por falta de los investigadores o por imposibilidad de desarrollar métodos para poner a prueba empíricamente la teoría disponible en el área). En ese contexto pues, sí es legítimo preguntar: ¿qué teoría es actualmente la mejor en esta área científica? y ¿qué tan buena es tu teoría con respecto a la mía?.

La gran lección de la Metodología de Lakatos que podernos derivar de los dos últimos párrafos, es que aún hay espacio en el estudio de la ciencia para ejercicios racionales (vgr., el uso de teorías que explican la realidad) y críticos (vgr., la discusión del mérito de las teorías científicas en explicar la realidad), antes de abandonarnos a dogmatismos relativistas e irracionales y silencios (wittgensteinianos) de contemplación.

ABRAHAM NOSNIK

Profesor del ITAM; editor de la revista Alta dirección.


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