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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

SERGIO PITOL, EL DESFILE DEL AMOR.

Author: Hécror Zarauz.


Sergio Pitol, El desfile del amor,México Ediciones Era, 1989, 231 pp. ISBN 968-411-258-0.

Teniendo como escenario México y como primer momento el año de 1942 se desarrolla El Desfile del Amor, penúltima novela de Sergio Pitol, publicada con anterioridad (1984) al haber sido galardonada en Barcelona con el Premio Herralde de Novela y ahora reeditada en México por Era.

Esta novela de orden político-policíaco tendrá su desenlace treinta años después ocurridos ciertos hechos, cuando Miguel del Solar, historiador mexicano recién desembarcado de Inglaterra con motivo de la edición de su libro 1914, se aboca a reconstruir la historia del país durante un año que lo considera decisivo: 1942.

La pesquisa parte de un hecho aparentemente desconectado de los fines científico históricos que persigue Del Solar, el asesinato de un joven austríaco de origen alemán, Erich María Pistauer, al salir del edificio Minerva de la colonia Roma, donde se daba una fiesta que reunía a personajes representantes de lo más granado de la cultura y la política de ese entonces.

Miguel del Solar tratará de develar los móviles del asesinato de Pistauer y desentrañar los intereses que se daban entre las gentes reunidas esa noche de 1942 en el edificio Minerva. El resultado es un viaje aleccionador, magnífico a la vez de divertido que nos asoma por ambientes y personajes del México de los cuarentas.

Así Del Solar hablará con los testigos de la época empezando por su propia tía, doña Eduviges Briones de Díaz Zavala, con quien siendo nido vivía en el Minerva al momento del asesinato. La tía Eduviges proviene de una clase social arcaica, desplazada por el nuevo México que ha dado cabida a lo que ellos consideran gente sin clase, meros arribistas; simboliza a los profesantes de la queja constante, inadaptados a muerte, nostálgicos del viejo orden, cancerberos de los buenos modales; es el segmento de la sociedad que se niega a ser marginada por un país que ha cambiado inevitablemente.

Del otro lado, Del Solar enfrentará a Delfina Uribe, hija de un prominente revolucionario venido a más, de esos a los que la Revolución "les hizo justicia". Delfina Uribe se convierte con el tiempo en piedra nodal de la cultura pictórica del país a través de su galería y sus relaciones con la vanguardia intelectual de la época; ambiciosa y forjadora de un personaje en torno a sí misma, esta self-made woman representa lo contario de Eduviges Briones. Delfina Uribe es un México abierto a ideas renovadoras, a personajes internacionales y a una nueva cosmovisión que ya ha tocado a México. Es la anfitriona perfecta para recibir al nuevo país, urbanizado, aculturado y moderno.

Uno de los personajes internacionales es Ida Werfel, alemana, exiliada y hacendada desde entonces en México, seguidora de ideas renovadoras, vanguardista y verdadera promotora de la cultura. Esta extranjera dará idea de los exiliados de un mundo convulso, sacudido por la guerra, que encuentran en nuestro país a la vez de paz, tierra fértil para desarrollar sus ideas y sus vidas. Ida Werfel encarna a estas figuras cosmopolitas que vienen a sazonar la vida social y cultural del país: desde Trotsky y seguidores hasta la devaluada nobleza europea, con todo y séquito, pasando por espías nazis e intelectuales de todas las latitudes.

Otro personaje central es Pedro Balmorán, "el mismo que canta y baila", un escritor verdaderamente desquiciado, poseedor de una historia alucinante a la que ha dado vuelta por más de tres décadas. Trátase ésta de la de un hermafrodita o quizá una doncella indígena, en tiempos de la invasión francesa, quien posee una voz celestial y que al ser descubierta es llevada al mismísimo Vaticano para cantar ante su Santidad --con desenlace lamentable.

Miguel Del Solar descubre muchas cosas pero entiende muy poco, lo que habrá de reconocer al final: "Como saber he sabido muchas cosas, pero el significado se me escapa." El historiador se enfrenta a una suerte semejante a la de Rashomón, donde cada personaje ha visto y sentido una historia distinta; no hay objetividad que valga.

Del Solar aborda psicologías, transcurre por los mundos internos de quienes fueron testigos presenciales del asesinato de Erich María Pistauer y protagonistas de la época, analizando muy bien las personalidades de sus interlocutados. Pero de ahí no trasciende, no logra develar los hilos del crimen. Pero con el abordaje de estas interioridades se manifiestan los distintos ánimos, cosmovisiones y comportamientos predominantes en ese momento.

El desfile del Amor está directamente relacionada con otras dos novelas que hacen referencia a la década de los cuarentas, época que curiosamente no ha sido muy tratada por nuestra novelística. La obra de Pitol nos remite a La región más transparente, de Carlos Fuentes y Casi el Paraíso, de Luis Spota, conectadas no sólo en el tiempo sino también en el centro de sus narraciones: el México de los cuarentas, debatido, por una parte por la clase porfirista venida a menos y decadente y, del otro, por la nueva burguesía advenediza. Todos en medio de una sociedad cambiante que se moderniza, cosmopolitiza y se pone en el mapa del mundo; es el país que deja de ser rancho para convertirse en ciudad.

HÉCTOR ZARAUZ

Estudiante de Sociología, UNAM.


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