©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

GUILLERMO SHERIDAN, UN CORAZÓN ADICTO.

Author: Federico Patán


Guillermo Sheridan, Un corazón adicto.- la vida de Ramón López Velarde, 1989, México, Fondo de Cultura Económica, Colección Tezontle, 230 pp. ISBN 968-16-3076-9

El centenario de Ramón López Velarde (1888-1921) provocó un buen número de publicaciones en torno de la obra y de la persona de este poeta. Si algunas fueron reediciones, otras se prepararon especialmente como celebración dé jerezano. A este grupo último pertenece Un corazón adicto: la vida de Ramón López Velarde, de Guillermo Sheridan ---que acaba de recibir el premio Xavier Villaurrutia 1989. Digamos ya, de entrada, que colocamos este libro entre los mejores de los centrados en el tema, y dedicaremos nuestra nota a explicar el porqué, de tal opinión. Sea nuestro primer punto el siguiente: "En diciembre de 1987 fui contratado por el Fondo de Cultura Económica para escribir una biografía de Ramón López Velarde. Acepté con la condición de que se tratara de una vida y no de una biografía", nos dice Sheridan. Sin duda en el investigador había la predisposición a cumplir este encargo, pero no carece de interés subrayar que un encargo puede cuajar en una obra de consideración, lo cual a su vez nos lleva a meditar sobre las motivaciones reales de cualquier escritura. Segunda derivación de la cita, la insistencia en una vida. Porque biografía suena a documento oficial, lleno de datos externos refrendables; vida significa un compromiso de interpretación, y si a ello agregamos ese una, incluso la advertencia de que una buena cuota de subjetividad participa en la empresa.

Justo eso nos place en el libro de Sheridan: el compromiso con una posición personal. Lo cual no se vierte como la posibilidad de una labor ante todo lírica. La "Biobliohemerografía" final testimonia el cuidadoso trabajo previo a la escritura cumplido por Sheridan. El volumen, desde luego, amerita comentario por otras razones: es bello en sí como libro; lleva un inteligente acompañamiento gráfico, cuya compilación estuvo al cuidado de Xavier Guzmán Urbiola.

La vida de Ramón López Velarde será parcelada en seis capítulos, de extensión y propósito variables. Lo interesante es que en cada uno de ellos participa una voz narrativa singularizada, capaz de darnos asimismo expresiones singulares de López Velarde. El método elegido tiene las ventajas de que el texto desborda en ocasiones hacia el campo de la narrativa, con la ganancia consecuente en amenidad; de que un mismo incidente es visto por personas distintas, con el cambio de interpretación obligado. Así, el capítulo primero es una voz biográfica, puesto que ante todo ofrece datos verificables mediante documentos; establece los orígenes de la familia López Velarde, asienta la información pertinente respecto a los padres y otros parientes del poeta, y de éste cubre el año de vida inicial. En el segundo capítulo prevalece del orden espiritual, y abarca once años en la existencia del poeta. Cinco años incluye el capítulo III, narrado por un amigo muerto de López Velarde, curiosa intervención del otro mundo en éste. Vuelve en el IV la voz biográfica, pero en ocasiones teñida de titubeos, pues la carencia de información la lleva al terreno de las conjeturas, asumidas plenamente como tales. Un movido capítulo V, resuelto mediante el diálogo de quienes, por tren, van a Zacatecas para celebrar el quinto aniversario de la muerte de López Velarde. Es, claro está, una larga retrospectiva, una especie de analepsis prolongada, en la cual se reconstruyen los siete últimos años del poeta o lo que viene a ser una galería de espejos. El epílogo descubre el secreto de un estuche misterioso.

Vemos, pues, el tino con que Sheridan monta su interpretación de los hechos. Pues aunque la información sigue el orden cronológico obligado en este tipo de textos, se la dinamiza con modificaciones en el enfoque y con adelantos y regresos incluidos en el tendido lineal. El libro, desde luego, atiende a los rubros más importantes en la vida del poeta. El primero, quien lo duda, la información fáctica, de la cual se desprenderá todo lo demás.

Hemos dicho que los datos verificables surgen de documentos variados. Entonces, hay una base sólida para el análisis de los distintos aspectos que conforman el transcurrir del escritor. Enumeremos algunos. Se examina la predisposición religiosa inicial de López Velarde, su alejamiento posterior del llamado eclesiástico y su relación subsecuente con las creencias religiosas. Se mezcla esto a una indagación sobre las tendencias políticas del biografiado, con atención especial a los lazos existentes con el maderismo. La imagen creada obliga a ciertos ajustes en el retrato convencional que del jerezano se tiene.

Desde luego, hay un rastreo minucioso de las relaciones amorosas del poeta. A partir de la Eloísa inicial y hasta la Margarita postrera, pasando por Fuensanta y María Nevares. No se margina la vida sexual del poeta, ni se ocultan su! enamoramientos transitorios. Aparece la causa de que haya decidido no tener hijos y detalles precisos sobre la manera que cortejaba a sus amadas. Todo esto vuelve sólida la presencia del personaje. Ahora bien, estaríamos en el terreno de lo anecdótico o tal de la psicología de quedarse el libro de Sheridan en el simple establecimiento de información o de conductas. Se va mucho más allá, pues en toda ocasión se busca encontrar las consecuencias de la vida en la poesía. Sheridan hace en tal sentido una convincente labor de enlace. Si aquí permite ver que "Ramón dejó constancia de esto en muchos de sus poemas en los que se ensueñan la casa, los patios, las paredes allá nos enteramos de que "acicateado por Corresa, preparó la primera versión de La sangre devota", y más tarde sabemos el origen del poema "Las desterradas" (1917). Hay comentarios a los motivos impulsadores de un poema, exposición de los métodos de trabajo e incluso críticas, como ésta de Rafael López a "La suave patria": "... es un poema difícil y oscuro en no pocas ocasiones, y en no pocas ocasiones es también altisonante y débil..."

Sin duda que esta insistencia en hacer resaltar la escritura velardiana es de los aspectos más gratificantes del libro escrito por Guillermo Sheridan. Sobre todo por la abundancia de información. Sabemos de las lecturas cumplidas por López Velarde, de su trabajo periodístico, de los oficios desempeñados, de los lugares en que vivió. Cabe destacar aquí cuán nítida va quedando en nosotros la imagen de la capital en la segunda década de este siglo; hay un proceso de reconstrucción muy vivido, al que mucho ayuda, repitámoslo, la tarea de Guzmán Urbiola.

Claro, Guillermo Sheridan entrega un modo de entender la vida de López Velarde. Otros habrá. Pero es de subrayar que Sheridan no ha buscado encenderle velas a un santo. Procura acercarse al hombre, captarlo en su variada presencia y llegar a ciertas conclusiones, sobre todo en el terreno de medirlo como creador. Pensamos que Un corazón adicto será artículo imprescindible en estudios futuros sobre López Velarde.

FEDERICO PATÁN

Fctad. Filosofía y Letras, UNAM.


Inicio del artículoRegreso