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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

NUESTRO SISTEMA

Author: Ramón Zorrilla

Minidefinición


El sistema político mexicano se define en la Constitución de 1917 como republicano, federal, representativo y demócrata. Con independencia de cualquier doctrina política creemos necesario tener presente esa definición que por más alejada que pueda estar de la realidad es en cualquier forma el modelo, desfigurado o no, que en una u otra forma se ha venido manejando desde hace más de 160 años.

¿Somos en realidad una República? ¿Hasta qué punto una federación? ¿Es un sistema representativo? ¿Hay o no hay democracia en México?.

República, en el sentido más general del término que traduce al latín, el vocablo griego politeia que usaron Platón y Aristóteles designando un espacio -la polis - y sus ciudadanos, es evidente que sí lo somos. Pero república se ha usado también en oposición - siglos XVIII y XIX - a monarquía o reinado. Aquí podría darse un equívoco. Aristóteles divide en la Política, atendiendo al número de quienes gobiernan, los gobiernos de uno (monárquicos), de varios (oligarquía o aristocracia) y democracia (de todos). Es larga la discusión entre los griegos -y se da aún hasta el siglo pasado - sobre cuál de las tres formas es la mejor. Tomás de Aquino veía como la mejor de las formas de gobierno la mixta, en que se combinaban el gobierno de uno (monárquico), con el de una minoría (aristocracia o democracia), con el de todos.

Con cierto optimismo podría considerarse el sistema político mexicano como un gobierno mixto. Una monarquía sexenal -gobierno de uno ejercida por el Presidente de la República, una oligarquía -la clase política, nacida primero de la Revolución a la que se ha agregado en los últimos sexenios la clase llamada tecnocrática- y, por último, el pueblo en general, que manifestaría su conformidad o inconformidad eligiendo cada 2, 3, o 6 años a los que tendrían el poder.

La idea de federación, conforme al casi unánime criterio de los expertos en historia sociopolítica no ha admitido mucho en este país. Sin embargo, en una u otra forma el esquema de gobierno mixto señalado en el párrafo anterior puede repetirse en cada una de las entidades federativas. En los niveles más altos el propio poder regional ha estado siempre subordinado al centro e incluso en el Poder Legislativo Federal los representantes mismos parecen escogidos en muchos casos después de la aprobación del poder del centro.

El concepto de representatividad parece estar en crisis en todo el mundo. En México -en el sistema actual - los grupos oligárquicos: los diversos sindicatos, los burócratas, los grupos colegiados, los comerciantes afiliados a la CNOP, etc. pueden ciertamente estar representados de la misma manera que otros grupos reales de poder. Esta representatividad parecería en todo caso pertenecer al sistema de democracia orgánica o corporativa que a otro tipo de sistema. Se daría solamente dentro del propio partido mayoritario.

Es aún mayor la confusión en lo que se refiere al concepto "democracia". La idea más que adjetivos parece exigir siempre especificaciones. "El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (según Linco1n en el discurso de Gettysburg) sigue siendo clave en la definición de democracia política. Pero, ¿puede ésta existir sin la llamada democracia económica?.

Sería ahí donde parecería apoyarse teóricamente lo "democrático" del sistema mexicano. De esa manera se apoyó al menos durante muchos años, en las elecciones presidenciales de 1929 y en la de 1940 particularmente.

El pueblo por el "plebiscito armado" que fue la Revolución había ocupado el poder. Los revolucionarios gobernaban por el pueblo y para el pueblo. Años más tarde -entre 1954 y 1960 - los elementos del pueblo y por el pueblo se hicieron tan dudosos como poco transparentes los procesos electorales. Se llegó a hablar de "democracia dirigida" y el para el pueblo quedó para muchos como única justificación y legitimación del uso y disfrute del poder para la clase política. Habría que distinguir en todo caso, particularmente en los dos primeros años de este sexenio, hasta qué punto el para el pueblo ha sido polo orientador de la política más general.

Democracia se usa también como un concepto opuesto a totalitarismo, como un sinónimo de sociedad abierta. Una sociedad democrática - en oposición a la totalitaria - sería aquella en la que se diesen libertad, igualdad y pluralidad. Una medida de la democracia en México sería con ese criterio determinado por el respeto a las libertades -de expresión, de asociación, de imprenta, etc.-, por la igualdad jurídica de los ciudadanos y por la coexistencia de distintos grupos e ideologías dentro de la sociedad. Tal vez sería respecto de este último punto que fuese más defendible la adjetivación "democrático" al sistema mexicano.


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