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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

El esquema de Molina Enríquez


El año de 1909 Andrés Molina Enríquez -antiguo juez en diversas poblaciones del estado de México y por ese entonces subdirector de la Biblioteca Nacional - publica Los grandes problemas nacionales. En el capítulo V ("El secreto de la paz porfiriana") se señala una estructura social característica y su acción política en la ordenación hecha por Díaz.

La población es dividida en tres grandes grupos. Indígenas (por ese tiempo bastante más de la tercera parte de la población total), mestizos y criollos. Pese a su gran número el grupo indígena vive marginado de la vida política y social.

Quienes participan en la vida política son los mestizos y los criollos.

Divide a los mestizos en cuatro subgrupos: rancheros; empleados; profesionales; revolucionarios.

De esos cuatro grupos los que detentan el poder real son los "revolucionarios". El término se refiere a aquellos que llevaron -Plan de la Noria- a Porfirio Díaz al poder. Entre ellos el Presidente designa ministros, gobernadores, jefes civiles y militares, etc. Entre los "rancheros" se reclutan jefes y oficiales del ejército de los rurales. "Empleados" y "profesionistas" son los cuadros de funcionarios y jefes que requiera el gobierno.

Los criollos los divide en criollos antiguos y criollos nuevos o liberales.

Los antiguos criollos son divididos a su vez en criollos señores (conservadores y moderados, jerarquías en buenos términos con Díaz, a instancias de mantenerse la separación entre Iglesia y Estado) y criollos clericales, "reaccionarios" - (El País, de Trinidad Sánchez Santos, sería su periódico).

Los criollos conservadores -hacendados, ricos de mucho tiempo, etc. - y Díaz mantenían relaciones de distancia y respeto mutuo. De los criollos moderados sacaba el porfiriato los cuadros para el servicio diplomático y las obedientes cámaras de diputados y senadores. Su periódico era El Tiempo.

Criollos nuevos o liberales eran aquellos que habían tomado de alguna manera el partido liberal durante las luchas con los conservadores. Díaz les entregaba puestos más técnicos que políticos, la economía y las finanzas por ejemplo, a ellos pertenecían Limantour y los científicos. Su periódico era El Imperial.

Asimilables y afines a este grupo de criollos señala Molina a los "extranjeros" españoles, franceses, alemanes, a los que se incorporaba un nuevo grupo especialmente agresivo, poseedor de dos diarios, los norteamericanos.

Esta clasificación de Molina Enríquez podría presentar muchos defectos metodológicos. Sería discutible el criterio puramente etnográfico con el que la construye. Es notable sin embargo en el señalamiento de estructuras sociopolíticas basadas en ese criterio. Si en términos muy generales sustituyésemos el término criollo por el de clase económicamente fuerte, mestizo por clase media e indígena por la gran mayoría que vive del salario mínimo hacia abajo, podría aplicarse a una estructura política real que se ha dado en el país desde la fundación del Partido Revolucionario Institucional. De hecho ningún Presidente de la República desde 1929 ha sido rico de nacimiento y han pertenecido todos a esa gran clase media, que vendría a sustituir a la antigua etnográfica denominación de mestizo.

Salvo una sola posible excepción (Adolfo Ruiz Cortines), los ex presidentes y sus ex colaboradores han pasado a pertenecer a la clase económicamente poderosa.


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