©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

POSIBLES EFECTOS POLÍTICOS DEL TERREMOTO

Author: Ramón Zorrilla

A corto plazo.
Mediano plazo.
A largo plazo.


No es nada fácil predecir los posibles efectos, en lo social y en lo político, de los movimientos telúricos de los días 19 y 20 de septiembre. A casi un mes de distancia de los hechos las heridas físicas y morales de la ciudad están aún lejos de ser resanadas.

Creemos que el desastre hizo patentes varios hechos:

1. La reacción espontánea, inmediata, de una población que fue capaz de darse ella misma una organización suficiente para iniciar los trabajos de auxilio y salvamento en una acción solidaria con gestos de desinterés y nobleza que admiraron a propios y extraños.

2. La discusión y debate en cuanto a lo apropiado o no de la intervención gubernamental en todos sus niveles, la cual frecuentemente entró en conflicto con la primera espontaneidad popular.

3. La reacción más bien tardía de los organismos no gubernamentales de la sociedad mexicana: sindicatos, cámaras, organismos representativos de la iniciativa privada, instituciones de beneficencia, partidos políticos, Iglesia jerárquica, etc. ante el desastre.

4. La reacción de otras naciones y pueblos que implicaban una inmediata solidaridad -incondicionada - de países como Alemania, Suiza, Francia, Italia, Argelia, las naciones de hispanoamérica, etc. Fue especialmente significativo que los Presidentes de España, Brasil, Perú, entre otros, llegasen personalmente a México, desviándose en sus respectivos viajes hacia la ONU, para personalmente expresar -en un acto ciertamente excepcional y desusado en la historia de la diplomacia - su solidaridad ante el desastre.

5. La actitud del Gobierno de EE.UU. fue distinta. De lo poco que ha trascendido respecto de lo ocurrido en las primeras horas que siguieron al terremoto, muchos piensan que la ayuda estadounidense se condicionaba en tal forma que se hacía no aceptable. Posteriormente la visita de la esposa del Presidente Reagan se entendió como un gesto amistoso. Los que siguieron el evento por la televisión creyeron presenciar más un viaje de inspección que un acto solidario y con calor humano. Las declaraciones insistentes y poco oportunas del Embajador Gavin manejando sus propias cifras sobre el desastre ayudaron a enfriarlo todo, una vez más.

Puede ilustrar un poco esa tensión la lectura de New York Times (Weekly Review) del 29 de septiembre. En la página 2 ofrece una nota sobre la visita de la Sra. Reagan y habla en ella de la conflictividad de John Gavin. En la página 7 James Reston se ocupa de la incapacidad de EU de entender a México. En la sección de correspondencia un antiguo comisionado de la ONU habla de la necesidad de que sean las Naciones Unidas las que se ocupen de coordinar toda la ayuda en casos como éste y hace referencia a un intento de parte del Gobierno norteamericano de coordinar la ayuda mundial para la ciudad y el país dañados en el terremoto del 19 de septiembre.

En otras palabras: la población - o pueblo - más allá de cualquier posición propiamente clasista fue capaz los primeros cuatro días de afrontar, casi sola, el desastre y en ausencia de una coordinación gubernamental clara e indiscutida.

Como disculpa de la acción gubernamental podría decirse que buena parte de sus instalaciones había sido también seriamente dañada.

El conjunto de organismos no estatales que de alguna manera (es en este sentido como a mi juicio, puede usarse más apropiadamente "sociedad civil") teóricamente podrían proveer los "cuadros" en una situación semejante quedó en todo caso en último lugar. Ni organismos empresariales, ni sindicatos obreros, ni partidos políticos actuaron como tales en las inmediatas tareas de auxilio.

Sobre estas bases en vista a las tres posiciones podrían aventurarse algunas previsiones a corto, a mediano y a largo plazo.


Inicio del artículoRegresosiguiente