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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

¿QUE TIPO DE SISTEMA POLÍTICO MEXICANO LE CONVIENE A E.U.?

Author: Ramón Zorrilla


Creemos que esta misma pregunta sobre el sistema mexicano se ha venido planteando en los propios EEUU desde el inicio del gobierno del Presidente Reagan. Creemos también que se han dado varias respuestas contrarias entre sí. Es de pensarse que pudieron manejarse en los dos últimos años respuestas alternativas y que de cierta manera se instrumentaron políticas y acciones encontradas.

A principios del siglo XIX los EEUU se complacían en ver imitado su sistema político y copiada su constitución por México y los pueblos de Latinoamérica. En nuestro país presionaron más que seriamente cuando se planteó un sistema político distinto: el breve Imperio de Iturbide, el más largo régimen centralista de Santa Anna, el Segundo Imperio.

Propiciaron la Revolución de 1910, intervinieron en sus distintos episodios y es un hecho comprobado históricamente la existencia de enviados o representantes norteamericanos con los caudillos en pugna (Villa y Carranza vgr.). En general cualquier esquema político conservador o tradicionalista les parecía -de principio - hostil a los intereses norteamericanos. Desde el reconocimiento de Obregón como Presidente y la firma de los tratados de Bucareli las relaciones con los EEUU han marchado sin grandes tropiezos. Desde Calles -sucesor de Obregón- y Portés Gil (Presidente provisional en 1929) el apoyo estadounidense ha sido ininterrumpido. El sistema mexicano tuvo apoyo externo en crisis como la Guerra Cristera, la rebelión cedellista, la posible rebelión almazanista y - a la larga - en la propia expropiación petrolera.

Discrepancias como la de la política hacia Cuba cuando el rompimiento con Castro, no obstaculizaron un apoyo al lopezmateísmo. En tiempo de Díaz Ordaz llega a darse una fuerte fricción con el Embajador Freeman, pero se trata con pleno entendimiento con Washington, por otros canales.

Hasta ese momento el apoyo estadounidense al sistema es incuestionable.

Es posible que los cuestionamientos estadounidenses comiencen a darse a fines del gobierno de Carter.

A propósito de la visita de Juan Pablo II se hicieron encuestas y sondeos privados en el sentido de si un pueblo que se manifestaba en forma masiva en todas las pantallas de TV de la tierra recibiendo de esa manera al Papa, podría apoyar a un sistema con tintes jacobinos. Es posible que desde entonces se haya dado una tendencia simplista de apoyo al Partido Acción Nacional como grupo de tendencia más bien católica y con aptitud de llegar, a mediano plazo y en un sistema bipartidista, a ocupar el poder.

En mayo de 1984 en la visita del Presidente De la Madrid a Washington hubo signos de discrepancia con la política del Presidente Reagan. Se dieron gestos descorteses hacia el mandatario visitante (como la publicación de dos columnas de Anderson que ponían en duda la honradez de MMH y señalaban como fuentes a la CIA y a altos funcionarios del Depto. de Estado.) Al final de la entrevista no hubo, como otras veces, comunicado conjunto. El tema de discrepancia había sido Nicaragua. Como artífice de la discrepancia se señaló al señor Constantine Menges, hasta el pasado miércoles asesor principal para la América Latina del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca. Menges se considera uno de los más rudos balcones y anticomunistas del gobierno norteamericano. (Inmediatamente después de la entrevista Reagan-De la Madrid, la misma tarde en que el Presidente mexicano abandonó Washington, Reagan fue internado para una operación de cirugía menor con objeto de extirparle un pólipo, que aquella vez no se encontró canceroso.) Es de creerse que cualquier instrumentación para desestabilizar el gobierno de De la Madrid y apoyar en México a un posible gobierno de derecha y abiertamente anticomunista podría haber sido apoyada por Menges. Puede ser algo más que una coincidencia que su renuncia se dé algunos días después de las elecciones mexicanas.

Para la línea política tradicional del Departamento de Estado y sus expertos latinoamericanos es de creer que el sistema mexicano tal cual es, parezca el más conveniente o el menor de los malos posibles. Es posible que las dos líneas hayan actuado simultáneamente en las elecciones del siete de julio. Sólo de esa manera se explica la orquestación informativa internacional que atrajo a unas elecciones -de segunda importancia en el sistema político mexicano - a más de ochenta corresponsales norteamericanos y europeos a Sonora, conforme el testimonio de Carlos Monsiváis, y otros tantos -probablemente- a Nuevo León.

El domingo 14, en su sección "The World", Weekly Review de New York Times cabeceó la nota sobre las elecciones mexicanas: No surprises in Mexico. Entre otras afirmaciones la nota informativa decía que lo único desestabilizado había sido la moral del Partido Acción Nacional.

Es de creer que durante un buen tiempo el sistema político mexicano que más convenga a los EEUU sea el mismo que ha venido apoyando desde hace por lo menos 60 años.

Conclusiones

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