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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

Otros aspectos


Las cuestiones de petróleo y deuda externa se han manejado en forma menos explosiva. La revelación hace menos de diez años de la existencia de reservas petrolíferas probadas en México y la venta anticipada de petróleo a E.E.U.U. (cliente el Pentágono) ayudó en la crisis de 1982 a salvar parte del desastre financiero nacional y aseguró por otra parte una "reserva estratégica" para las fuerzas armadas de E.E.U.U. Sin embargo había sido un tema de primera plana en los periódicos durante varios meses en el sexenio pasado la llegada o no del gas natural mexicano a los E.E.U.U. El regateo y la discusión sobre precios del gas produjo en 1984 la suspensión del envío de ese gas. En lo referente a la crecida deuda externa mexicana, el Fondo Monetario Internacional ha señalado, repetidas veces, como ejemplar la actitud de México en el cumplimiento de sus compromisos con el mismo FMI, estrechamente conectado con la economía de dominio norteamericana.

La inmediatez territorial de las dos naciones ha contribuido a que los problemas concretos en esos cinco grandes campos jamás se haya negociado en bloque sino que, por el contrario, cada asunto haya sido tratado por distintas agencias gubernamentales de uno y otro país.

Las relaciones mexicano-norteamericanas se han enmarcado en lo explícito dentro de esos cinco temas. Esas relaciones sin embargo, son afectadas por cuestiones multilaterales. En la política internacional mexicana obedeciendo en parte a ese deseo de afirmación de soberanía se han señalado normas como la Doctrina Estrada y la afirmación constante de no intervención sobre la soberanía de otros pueblos. Durante el gobierno de López Mateos la decisión mexicana de no romper relaciones diplomáticas con Cuba se da conforme a esa política de principios. Lo mismo se puede decir ahora de la participación mexicana en la fundación y en los trabajos del grupo Contadora para el encuentro de soluciones pacíficas a los conflictos de Centroamérica.

Esta política de principios parece oponerse cada vez más a una política Me facto", que ha caracterizado a la "diplomacia" norteamericana (también a la soviética), - que incluye la ayuda a los llamados "contras" en Nicaragua. Con el apoyo de la CIA y otras agencias estadounidenses han llegado a constituir lo que algunos scholars norteamericanos han llamado el Lawles State que ha llegado hasta el minado de puertos de otros países, las amenazadoras maniobras militares, el asesinato político y las ligas con grupos terroristas de diversos países. Parte de esta política es el manejo de medios tanto en los Estados Unidos como a nivel mundial que pueden calumniar y enlodar a toda una nación.

Esto último parece haber ocurrido respecto de México en los últimos doce meses.

En abril de 1984, durante la visita del Presidente De la Madrid a Washington, fue evidente para muchos observadores una discrepancia profunda entre el mandatario mexicano y Reagan acerca del caso Nicaragua.

No tenemos en este momento suficiente perspectiva para analizar hasta qué punto esa discrepancia continúa después de la conversación telefónica entre los dos Presidentes: del lunes 8 de abril.

Más allá del contexto centroamericano la política exterior estadounidense se ha encontrado con una cada vez mayor resistencia en otros continentes, donde ha llegado a una impopularidad extrema (primero Irán, después Líbano, etc.). En lo interno por otra parte el gobierno de Reagan enfrenta problemas tan serios como el enorme déficit -creciente gubernamental, la desfavorable balanza comercial y la amenaza de una posible - inimaginable - crisis financiera.

En ese doble contexto -en lo interno y en lo externo - muchos temen que el actual Gobierno estadounidense insista en el rompimiento u olvido de todo principio de derecho internacional y pueda llegar a medidas tan extremas que muchos llamarían "desesperadas". No creemos que eso llegue a suceder.

En cualquier caso es de pensarse que, ahora más que nunca, la posición mexicana frente a los E.E.UU. debe apoyarse en el apego estricto a las normas del derecho internacional y a los dictados de la razón. Podría ser buen tiempo, opinan algunos, de buscar más bien negociaciones en bloque sobre las cuestiones y problemas básicos, de preferencia al trato atomizado y a través de sectores gubernamentales diversos.


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