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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

Lo mexicano como Problema


A mediados de este siglo y desde varios ángulos, los investigadores comenzaron a preguntarse organizadamente y desde distintas áreas por México y "lo mexicano".

Como precursor de las interrogantes podría señalarse básicamente a Samuel Ramos -por entonces director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM - quien inició la década con la publicación de El perfil del hombre y la cultura en México. El texto afoca problemas que serán después lugares comunes. Uno de ellos es el sentimiento de inferioridad del mexicano ("complejo malinche"). Pugna Ramos por una defensa de "lo propio" frente a "lo ajeno" o "extraño", y previene tanto contra "el europeismo" como contra el nacionalismo excesivo e inculto, como tendencias negativas o improductivas en lo que él señalará tarea primordial de educar, de formar al hombre en México. Descubre por otra parte la permanencia de lo religioso y hace hincapié en el diseño de cada poblado que se construye en torno a la Iglesia, la plaza de armas con su palacio de gobierno y su mercado. [Nota 13]

La religiosidad del mexicano no fue básicamente afectada ni por el liberalismo, ni por el positivismo, y sobrevivió al siglo XIX.

Detecta Ramos la presencia creciente - en sustitución del europeo de otro tiempo - del ideal norteamericano de vida: "El trabajo práctico, el dinero, las máquinas, la velocidad, son los objetos que provocan las más grandes pasiones en el hombre nuevo".

La reflexión filosófica acerca de México y lo mexicano se acentuará en la década de los cincuenta y, bajo ese rubro, se publicará una colección que llegará a alcanzar un centenar de volúmenes.

Leopoldo Zea, Emilio Uranga, Jorge Portilla, Salvador Reyes Nevares entre otros, tratan de aplicar el método fenomenológico para descubrir "esencias" del mexicano y lo mexicano. Lo más saliente es, un ejemplo, la tesis de "el relajo" como "característica" nacional descubierta por Jorge Portilla.


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