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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1990

FERNANDO ROSENZWEIG Y LA HISTORIA ECONÓMICA

Author: Carlos Marichal[Nota 1]


Al recordar a Fernando Rosenzweig hoy, queremos enfatizar su faceta como intelectual y como historiador económico, si bien era una personalidad multifacética, con intereses diversos, cada uno de los cuales abordaba con gran humanidad y con un singular sentido del humor. De hecho, no sería aventurado sugerir que Don Fernando fue el fundador de la moderna historia económica en México, tanto en lo que se refiere al planteamiento de metodología e interpretación como en la aplicación de instrumental analítico de tipo cuantitativo a la problemática de la evolución económica del país en el largo plazo. Pues debe quedar claro que Rosenzweig no era un historiador fundamentalmente preocupado por entender la coyuntura sino en el estudio y la dilucidación de las estructuras de fondo, las grandes tendencias de la producción, del comercio y de las finanzas desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Inclusive podría calificársele como un autor "estructuralista", tal como lo sugiere Luis González, en tanto era un investigador menos interesado en estudiar el papel de los individuos en la historia y más preocupado por el de las clases o grupos sociales así como de otros factores fundamentales, la topografía, el clima, la demografía, la economía, etc.[Nota 1]

La época de mayor productividad de Rosenzweig fue, sin duda, la que abarca los años 1958-1966 y su obra máxima la edición de los dos grandes tomos de la Historia moderna de México: El Porfiriato. Vida económica (1963), la que sería acompañada poco después por la publicación de Estadísticas económicas del Porfiriato (1966). [Nota 2]

En el primer trabajo mencionado, fue el responsable de coordinar la obra de un grupo de especialistas y de redactar los capítulos sobre industria, moneda y bancos y comercio exterior. Estos ensayos, puede afirmarse, siguen siendo los puntos de partida fundamentales para cualquier joven investigador interesado en dichos temas. Y afirmamos que son punto de partida porque tenemos la impresión de que lo que deseaba Rosenzweig era abrir campos de investigación nuevos, en los cuales - dicho sea de paso - se ha ido avanzando algo pero no bastante desde su publicación. Este esfuerzo innovador también se manifestó en la reconstrucción de las estadísticas económicas del período 1877-1911. Utilizando métodos avanzados de cálculo estadístico que se aplicaron a una masa considerable de información serial reunida, se logró publicar el primer instrumento de este tipo en la historiografía mexicana. Y desde entonces, estas series sobre comercio exterior, industria, minería, precios, etc., han sido de consulta obligada por aquellos investigadores que se han adentrado en estos campos todavía relativamente poco explorados.

Curiosamente, y a pesar de la labor pionera de Rosenzweig, la historia económica en México, no ha avanzado a pasos rápidos en los últimos decenios. De hecho, no podría afirmarse que se lograse crear una "escuela" de historia económica desde la edición de las obras mencionadas: al contrario, Don Fernando se volcó a otras actividades como lo hicieron virtualmente todos los demás colaboradores de estos volúmenes tan prometedores. Y muy pocos investigadores universitarios en México siguieron sus huellas, a excepción de algunas figuras tan conocidas como Enrique Florescano o Enrique Semo, entre otros, que publicaron obras importantes en este terreno, pero que se referían al período colonial y no al siglo XIX, campo predilecto de estudio de Rosenzweig.

Sin embargo, en los últimos años la historia económica mexicana ha comenzado a renovarse de nuevo. En primer lugar, debe subrayarse el aporte de los colonialistas, entre los cuales se cuenta un amplio número de investigadores extranjeros, europeos y norteamericanos e inclusive sudamericanos.[Nota 3] En segundo lugar, pueden señalarse algunos trabajos (pero todavía demasiado pocos) de historia cuantitativa del siglo XIX; salta a la vista, en este sentido, la contribución esencial de John Coatsworth, sobre ferrocarriles y tendencias de crecimiento a largo plazo, lo cual lo ubica como una figura intelectual muy próxima en afinidades a Fernando Rosenzweig. Pero, sobre todo, me parece que debe prestarse una atención especial a las investigaciones realizadas sobre la problemática regional, la que ha resultado la más abundante de la historiografía desde 1980. En este sentido, es de resaltar la labor de historiadores como Mario Cerutti de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quien ha promovido no sólo investigaciones de historia económica sobre Monterrey y su región, sino además sobre otras regiones a partir de las reuniones anuales que patrocina el Comité Mexicano de Ciencias Sociales.[Nota 4] No obstante, también es necesario reconocer la importancia de la contribución de autores que abarcan temas más amplios, especialmente en el campo de la historia de la industrialización. Dos testimonios excelentes recientes son la obra de Enrique Cárdenas, La industrialización mexicana durante la gran depresión (1987), y la de Stephen Haber, Industry and Underdevelopment: The Industrialization of Mexico, 1890-1940 (1989).

En resumidas cuentas, la historia económica en México comienza a despuntar de nuevo, aunque reconozcamos que ello se da todavía a partir de los departamentos de historia de las universidades mexicanas y no de las facultades de economía. En verdad, ello resulta algo sorprendente, ya que va en contrasentido de las tendencias internacionales: en Brasil, por ejemplo, la historia económica se practica fundamentalmente en las facultades de economía, resultando algo periférica en las facultades de humanidades. Ello tiene la ventaja de que se alcanza a un público mayor y más especializado en esta temática, y tiende a facilitar la adopción de métodos de análisis estadísticos y de cómputo en su aplicación a la historia económica.

En este sentido, no sería aventurado sugerir que el mejor homenaje a Fernando Rosenzweig sería el que los centros académicos mexicanos dedicaran una mayor atención a la problemática del impulso a la historia económica, sea a través de coloquios, seminarios y publicaciones como en base a la promoción de los estudios de posgrado que preparen jóvenes especialistas que desean lograr la consolidación de este campo de investigación científico tan atrayente e importante.


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