©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990

EL PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN PARA LA LIBERTAD**

Author: Carlos De la Isla [Nota 1]


** Texto leído en el II Simposio sobre pensamiento latinoamericano en la Universidad Central de la Villas, Santa Clara, Cuba, el 2 de noviembre de 1989.

La expresión: "educar para la libertad" es una tautología, así como "la educación para el sometimiento" es una contradicción de los propios términos.

Sin embargo, la tautología: educación para la libertad y la contradicción: educación para el sometimiento son sólo subrayados, pero legítimos, para enfatizar el sentido y contenido esenciales de la educación frente a sus falsificaciones y hostilidades que se dan en muchos de los procesos educativos, aunque en estas reflexiones, me refiero en especial a la educación superior cuyo recinto privilegiado ha de ser la universidad.

La universidad es conciencia autocrítica y conciencia crítica de la sociedad. Cumple su misión, por lo tanto, cuando se piensa a sí misma y piensa lúcidamente todas las dimensiones del ámbito social; cuando se convierte en espacio inexpugnable de formación de hombres libres y libremente comprometidos con su propio crecimiento y con el desarrollo de su comunidad.

Educar para la libertad es afirmar la utopía permanente que consiste en la denuncia y el anuncio: Denuncia de todo lo que haya que condenar en todos los niveles, desde el saber falso y el dogmatismo hasta las más sofisticadas falsificaciones de las estructuras sociales, políticas y económicas. Pero anuncio también de los proyectos humanos construidos con la imaginación y la honestidad de la reflexión libre frente a la meta de un desarrollo pluridimensional.

Por eso la educación no es humanizadora y la Universidad traiciona su misión cuando deja de ser conciencia crítica, autónoma e insobornable de la sociedad y se convierte en instrumento y técnica reforzadores de los poderes políticos y económicos; cuando deja de ser el "recinto sagrado de la razón" (Jaspers) y se convierte en empresa que comercia con el pensamiento; deslumbrada por el espejismo de la utilidad termina ciega, indiferente ante la tarea difícil de la investigación y trasmisión del saber que libera.

Muere cuando confunde el servicio con el servilismo. La Universidad sirve a la sociedad cuando es inteligencia colectiva que razona, cuestiona, analiza, propone, ilumina: inteligencia activa que entiende y comprende a todos a favor de todos; pero se somete servilmente cuando se convierte en programadora de procesos (carreras, grados, materias) y productos (maestros, estudiantes, diplomados) de acuerdo a la demanda de un mercado regido por los intereses de grupos. Y no hay peor servilismo que el servilismo ilustrado.

El proceso educativo por naturaleza se dirige al ejercicio de la libertad responsable porque "lo que no brota de la elección libre de un hombre no se incorpora a su mismo ser" (W. Von Humbolt). Pero el mismo proceso "educativo" puede convertirse en el instrumento más eficaz de sometimiento.

Hago a continuación algunas citas de autores muy respetados sobre los fines de la educación superior en varios países que tienen un carácter descriptivo, no crítico: De la Ponencia de Lorea San Martín Tejedo "La Educación Superior y la Universidad en Brasil" ("U.N.A.M. 1986, p. 8):

A partir del Gobierno Militar ... la planeación educativa viene a ser una forma específica de la política educativa como parte de una política de planeación nacional... Estos planes tienen entre sus objetivos la formación de recursos humanos en función de las demandas del mercado de trabajo y del propio sistema de educación superior. Así la política educativa pasa a redefinir y a refuncionalizar el concepto de educación. Ahora ésta debe ser consumida por todos para que se convierta en capital que debidamente invertido produzca "lucro" social e individual...

Es evidente que, la educación es concebida como inversión que prepara ajos individuos para el trabajo, para que sean más productivos en la empresa que los contrata. Nótese la terminología de economía de mercado aplicada a la Universidad: "'Refuncionalizar la educación... debe ser consumida... se convierta en capital... que produzca lucro..."

De la ponencia del Dr. Georges Couffignal (Director del I.F.A.L.) y Jorge Martínez Contreras (Rector de la U.A.M. Iztapalapa) "La Educación Superior en Francia" U.N.A.M. 1986, pág. 6'):

La mayoría de las grandes escuelas selecciona a los mejores estudiantes con miras al mercado del sector privado... El prestigio de la escuela tiene una relación biunívoca con el éxito en el empleo de sus egresados ... la prensa especializada (Le Monde de I´Education) da cuenta regularmente de las clasificaciones, siguiendo sin duda la tradición francesa de darle estrellas a restaurantes y hoteles.

Iba yo a sugerir: nótese las estrellas; pero aquí habría que decir: nótese el espíritu de las estrellas... de las universidades.

Del libro Conocimiento y libertad de Noam Chomsky, (editorial Ariel, Barcelona, 1971). Refiriéndose a la intensa politización de las universidades norteamericanas afirma Chomsky:

Los ejemplos son abundantes. Los laboratorios universitarios -en mi propia universidad, por citar un caso- se han dedicado entusiásticamente a la tecnología anti-insurreccional. Los estudios de Intercambios Culturales de la Universidad de Yale, fundados inicialmente con fines científicos han propiciado información ya elaborada para objetivos gubernamentales militares y de espionaje... La Universidad de Stanford cobija y contribuye a sostener la Institución Hoover sobre la Guerra, la Revolución y la Paz; y el fin de esta Institución ha de ser el de poner de manifiesto, mediante sus investigaciones y publicaciones, los males de las doctrinas de Karl Marx, ya sea el comunismo, el socialismo, el materialismo económico o el ateísmo, proteger así el modo de> vida americano y reafirmar la validez del sistema americano. En esta misma Universidad -una de las mejores de Estados Unidos- se suprimía el Instituto Independiente de Estudios latinoamericanos; hay datos que hacen pensar que un importante factor determinante de tal medida fué la presión de la Fundación Ford. El director del instituto, el profesor Ronald Hilton, parece haber ofendido a poderosos donantes de fondos por las controvertibles opiniones expresadas en el informe del Instituto, informe que, por ejemplo, era tan antiacadémico que llegaba a revelar que la C.I.A. estaba preparando una invasión a Cuba... En la Universidad Meridional de Illinois quedó cancelado el contrato de un profesor de filosofía, al parecer por su oposición a un Centro de Estudios y Programas Vietnamitas de características altamente discutibles...

Y el autor sigue dando ejemplos de lo que él llama "dependencia de los poderes estatales o privado? refiriéndose a las universidades.

Soy consciente de que estos ejemplos no autorizan la generalización, pero ciertamente expresan tendencias significativas: Los poderes políticos tienden a manejar a la Universidad en la dirección de sus intereses de dominación, Y los grupos de poder económico ven en las universidades (como lo señalaban los estudiantes de Trento en el 68) "empresas productivas del sistema social actual como sistema mercantil (sistema de mercancias)":

Producen un tipo particular de mercancía: el hombre considerado como fuerza de trabajo calificado o en camino de calificación... La finalidad de esta Institución productiva (la Universidad) es ubicar esta mercancía (los estudiantes diplomados) en el mercado de trabajo a fin de venderla y de insertarla en el ciclo complejo de reproducción social para que ella sea consumida.

Sigue el manifiesto estudiantil comentando el destino de la mercancía, de su comercialización, de la fijación de su precio, de su valor de uso y de su valor de cambio.

Parece evidente que este lenguaje irónico de protesta y condena por lo que se pretende hacer de las universidades, es superado ampliamente por el lenguaje que describe la realidad en algunos de los ejemplos que cité.

Se puede argumentar que un texto del "68" no vale para el "89". ¿Significa esto que el estudiante finalmente aceptó ser mercancía o bien que las universidades han aceptado ser prolongación de los sistemas de poder? Ambas hipótesis, pienso yo, serían una desgracia.

La Universidad traiciona su compromiso de educar en la libertad, compromiso con la sociedad que quiere ser libre, cuando deja de ser baluarte en contra de la dominación y termina ella misma dominada. Esto sucede cuando, de conciencia crítica de la sociedad, de inteligencia lúcida que analiza, cuestiona, anuncia, denuncia se convierte en apéndice del sistema de sometimiento.

Ya hace más de sesenta años Giovanni Papini decía: "Lo importante para mí es que la Universidad no sea, como hoy, una manufactura estatal de candidatos al atontamiento o al empleo". Papini ya se refería a la idea de carreras universitarias como paquetes destinados al mercado de trabajo.

Nótese que a este proceso universitario no se le llama camino, senda, sendero o al menos trote. No, ha de ser "carrera", porque es eso, una carrera contra el espacio de imaginación, contra el tiempo de reflexión y contra los resquicios de percepción por donde penetra la libertad; porque así lo mandan las técnicas psicoanalíticas que conducen al sometimiento imperceptible de la existencia por la imposición de las ideas vendibles de las "carreras" a la carrera.

Así es como muchos jóvenes que ingresan a la Universidad para entender, crear, elegir, afirmar e imaginar la construcción de una sociedad más libre y más justa, imperceptiblemente van siendo transformados en productos especializados con sello y precio o estrellas de la casa productora. Productos ni siquiera elaborados de acuerdo a las fórmulas estéticas de la casa matriz (antes se le llamaba alma mater) sino de acuerdo a las prescripciones precisas, rigurosas e incuestionables de los consumidores, llámense empresas transnacionales, nacionales u oficinas estatales. Y que conste que no me estoy refiriendo a las Universidades Norteamericanas de la Wang, de la I.B.M. o de la Mc Donald's, en esta última, por cierto, en la materia de historia a nivel licenciatura comentan como un acontecimiento extraordinario de la historia de los Estados Unidos el descubrimiento del "pie de manzana" y por supuesto de la hamburguesa con su marca.

Estas instituciones constituyen, de hecho, un departamento más en el organigrama de las empresas multinacionales pensados para producir los funcionarios precisos, a la medida de sus necesidades. Funcionarios, léase, técnicos que han de funcionar con perfección en las tecnoestructuras multinacionales. Llamar universidades a estas instituciones manifiesta la degradación del concepto y de los fines de la Universidad.

Los grupos de dominación crecen en la misma proporción en que las personas se convierten en dóciles rebaños, a esta relación se refiere Bertrand Russell cuando afirma que "el Siglo XX ha contemplado la aparición del hombre - rebaño y de los caudillos semejantes a los dioses."

Es comprensible, por otra parte, que si el fin que se proponen es el manejo fácil de las masas, los grupos de poder custodien tan celosamente la educación y sus instituciones como medio de la pedagogía ideal de sometimiento. Y en esta pedagogía o arte de la conducción se contienen las técnicas más sofisticadas que conducen a ese fin, es decir, a la mansedumbre y docilidad del hombre-rebaño: El método receptivo, vertical y bancario que consiste en recibir, guardar y repetir en vez de inventar y descubrir.

En contraste, se obstaculizan y hasta reprueban las actitudes y métodos de confrontación de ideas, de cuestionamiento, de análisis abierto, de diálogo horizontal, en suma, todo lo que conduce al desarrollo del pensamiento crítico y, por tanto a la afirmación de personas y personalidades libres y diferentes que por diferentes y libres aporten perspectivas nuevas y nuevas interpretaciones sobre los problemas del mundo empezando por el suyo propio.

Esta originalidad -dice Paul Legrand- que constituye el interés de la aventura humana y que hace que la existencia valga la pena de ser vivida está sistemáticamente acosada por la mayor parte de los sistemas educativos. La Universidad está encargada de hacer reinar el orden intelectual; pero este orden, contrariamente a lo que constituye un verdadero orden, no busca la coexistencia de las diferencias, el equilibrio y armonización de los contrarios, sino que se apoya en la, imposición de modos unificados del pensamiento, del sentimiento y de la conducta. Lo que se rechaza es el individuo que piensa por sí mismo, que tiene sus gustos propios y desarrolla su manera personal de concebir sus relaciones con el mundo, comprendidos aquí los poderes. A quien se busca y se favorece es al hombre obediente y sumiso al modelo. La educación tal como está concebida y funciona en la mayor parte de los países es el instrumento ideal para esta empresa de uniformización de los espíritus y modelado de las personalidades.

Uno de los puntos en que el carácter de la educación moderna se manifiesta es éste: en las declaraciones oficiales se pretende formar al hombre en la plenitud del hecho humano, aunque, en realidad, la educación se da con la intención de modelar al individuo de manera tal que haga suyas las ideologías, asimile los complejos de superioridad y de inferioridad, adopto el sentido de las jerarquías que desarrollan entre los individuos el sentimiento y orgullo de pertenecia nacional y los hace fáciles de gobernar.

Todo lo que se llama pensar y obrar queda minuciosamente determinado. Resultado se obtiene la conducta que se desea para los fines que se desean.

Paulo Freire, el lúcido crítico de la Pedagogía del oprimido, afirma:

La relación entre el alumno y el educador es de sujeto a objeto, es decir, que este último se limita a recibir los conocimientos del primero. Consecuentemente el educador, el que sabe, el que separa el hecho de enseñar del de aprender, es siempre el que piensa, el que sabe, el que habla; el alumno tiene la ilusión de hablar repitiendo lo que el educador ha dicho; tiene la ilusión de saber, puesto que el educador sabe... por eso en general el alumno no es reticente ni indócil, no experimenta dudas, no aspira a conocer la razón de ser de los hechos, no va más allá de los modelos propuestos, no rechaza ser un objeto...

¡Salto cualitativo- de la educación para la libertad (compromiso de la Universidad) a la educación para el atontamiento, el funcionamiento y el empleo!

Cuando el estudiante se siente como materia usada, moldeada, redondeada es comprensible que no pueda experimentarse sujeto responsable de sus actos y que incluso se hunda en esa expresión de nihilismo y pérdida total en la que lo único que importa es que nada importa; como aquella actitud que Beckett expresa en su libro Malone muere.

Poco importa que haya nacido o no, que haya vivido o no, que esté muerto o sólo agonizante; haré lo que siempre he hecho con la ignorancia de lo que hago, de quién soy, de dónde soy, de si soy... y quizás esté en el momento en que vivir es errar en completa soledad.

La educación para la libertad, única verdadera educación supone ante todo la clara conciencia de la sujeción, porque "estamos tan habituados a ser esclavos" dice H. Newton, "que pensamos es nuestro estado natural" y porque "vivimos en una época de decadencia de la libertad" dice Berdiaef, "la cual se ha agotado en mentiras". Por eso todo intento de libertad ha de iniciarse en el análisis crítico. Si no se eliminan los determinantes del pensamiento, no existirá libertad en la acción. Así la "pedagogía de la liberación" exige, como condición inicial, el método analítico crítico en el que la relación educador educando, en todos los niveles, es de confrontación de ideas y personalidades como ejercicio necesario en la búsqueda de la verdad que sí existe, aunque cada vez resulte más difícil despojarla de sus encubrimientos y disfraces ideológicos. Como decía Bertrand Russell: "La dificultad para descubrir la verdad no significa que no haya verdad por descubrir."

Y estas verdades, fruto de diálogo entre personas, no las "verdades dadas" constituyen el fundamento de la libertad. Verdades a las que se llega por un proceso de saludable angustia. Como decía Vasconcelos: "Precisa ya que dándole la espalda al erudito fomentemos la técnica del parto de las almas." Parto que significa gestación personal por el cuestionamiento, por el análisis crítico, por el diálogo de esa verdad que, por gestarse así, se convierte en sentido y móvil de la existencia.

Por supuesto que cuando se piensa la Universidad como conciencia crítica autónoma y liberadora de la sociedad no se desata la imaginación para refugiarse en el privilegio burgués de la torre de marfil, imagen clásica del individualismo intelectual; ni se piensa en la liberación del empleo y menos de la responsabilidad social.

La verdadera Universidad procura el crecimiento y afirmación de la persona, porque el hombre es fin y no medio; pero en ese desarrollo integral de las personas la educación debe desplegar todos los medios para que el universitario descubra el significado de su dimensión social, es decir, que perciba que ni puede existir, ni por tanto crecer como persona si no es en y con la sociedad y así descubra las obligaciones que tiene en justicia (aunque suene redundante) de esforzarse y comprometerse con el mejoramiento de su propia sociedad.

En síntesis la Universidad debe estar inmersa en su comunidad a la que ha de servir sin ser servil; debe atender a las necesidades sociales sin perder su autonomía para ser libre y educar en la libertad y para la libertad. Así se abre una brecha favorable en esta cultura dialogal que tiende a afirmarse en algunas esferas de América Latina.

Difícil tarea, pero muy deseable en un mundo más preocupado por la guerra de las galaxias que por la guerra contra el hambre, en una época en que los grupos de poder, a veces con descaro, a veces con sutileza y siempre con abundantes "justificaciones" tienden a programar, a controlar y a dominarlo todo.


Inicio del artículoRegreso