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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990

HISTORIOGRAFÍA DE LAS RELACIONES ENTRE MÉXICO Y ESPAÑA DURANTE EL SIGLO XIX**

Author: Raúl Figueroa [Nota 1]


**Ponencia presentada en el Simposio de Historiografía Mexicanista organizado por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas, celebrado en Oaxtepec, Morelos, en octubre de 1988.

Es propósito de este trabajo realizar un recuento de las obras publicadas en torno a las relaciones entre España y México en el Siglo XIX. Antes de referirnos a cada una de ellas, es conveniente reflexionar un poco sobre el propio concepto de historia diplomática. No debemos entender por ella la vieja historia de los tratados, muy estudiada por los especialistas de derecho internacional, que a menudo nos presentan la historia de unas negociaciones sin relieve, principio ni fin, que dan como producto libros mortalmente aburridos.

Si nos atenemos al concepto que los historiadores franceses Pierre Renouvin y Jean Baptiste Duroselle acuñaron como historia de las relaciones internacionales, la cuestión cambia substancialmente, pues el enriquecimiento de los campos en los que el historiador puede actuar aumenta. El historiador José María Jover, lo ha expresado de la siguiente manera:

Una "relación internacional", es, ciertamente, un negociación diplomática, una contienda bélica o una convención plurinacional de carácter político. Pero también lo es un intercambio comercial, un empréstito o una inversión financiera; lo es un intercambio o un influjo cultural, intervenga o no en él la acción del Estado; lo son las corrientes migratorias, cualquiera que sea su carácter; lo son, incluso, tanto el hecho de masas constituido por la imagen que los miembros de una colectividad nacional se forman de los pertenecientes a otra, como la corriente de opinión pública que, en materia de política exterior alimenta o es alimentada por una campaña de prensa.[Nota 1]

Convengamos, pues con el historiador español en que puede y debe ampliarse el campo de acción de los que nos dedicamos a esta especialidad. La citada renovación metodológica no ha calado lo suficiente en los estudios sobre la historia internacional de México, pero nuestro tiempo exige que esta situación empiece a cambiar.

En un sólido artículo escrito en 1963, Jover realizó un amplio y orientador estudio interpretativo sobre las grandes coordenadas de la acción internacional de España en el siglo que nos ocupa.[Nota 2]

La obra de Jerónimo Bécker, Historia de las relaciones exteriores de España en el Siglo XIX,[Nota 3] continúa siendo referencia obligada para el estudio de la época que nos ocupa.

El autor dedica varios capítulos a analizar las conflictivas relaciones entre ese país y México, especialmente hasta 1867. Como material de introducción tiene cierto valor, pero los supuestos ideológicos de Bécker, aunque fueron innovadores en su tiempo, hoy resultan anticuados. Hay un dejo de nostalgia y de tristeza al comprobar a lo largo de todo el estudio, la descalificación internacional que sufre España durante el transcurrir decimonónico.

Bécker asume una postura neocolonialista al referirse a las relaciones con México. Esta es una realidad que por dura que sea no es posible soslayar. El carácter profundo de los enfrentamientos es producto del difícil engarce entre una potencia europea de segundo orden y su antigua colonia. Es verdad que fue México la primera nación hispanoamericana a la cual España reconoció formalmente su independencia en 1836, pero también lo es el hecho que el periodo que transcurre hasta la caída del imperio de Maximiliano está marcado por graves dificultades entre los dos Estados. En pocas palabras: los dirigentes españoles tardaron en resignarse a la pérdida definitiva, de lo que había sido la Nueva España.

María Victoria López-Cordón, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid, ha hecho un magnífico estudio sobre los cuadros administrativos de la diplomacia española durante la época isabelina y el sexenio democrático (1833-1874). Pone especial atención a la extracción social y a la mentalidad de los diplomáticos, así como a la estructura administrativa en la cual se desarrollaban y trasmitían decisiones.[Nota 4] Desgraciadamente en el caso de México no contamos con una obra semejante.

Carlos M. Rama realizó en sus últimos años una ambiciosa investigación sobre las relaciones culturales entre España y América Latina durante el siglo que nos ocupa. En lo referente a México la obra contiene lúcidas anticipaciones, llenas de sugerencias. Pero el hecho de no haber consultado fuentes primarias hace que llegue a conclusiones rápidas y fulgurantes. Aunque su lectura nos plantee pistas a seguir, a comprobar o a refutar, su consulta debe de hacerse con mucho cuidado.[Nota 5]

El estudio de Romeo Flores Caballero continúa siendo insustituible para una serie de temas referentes a los españoles en México entre 1804 y 1838. Nos parece especialmente penetrante el tratamiento que realiza sobre los efectos que tuvo en México la aplicación de la Real Cédula de Consolidación de Vales Reales.[Nota 6]

En esta misma línea, pero con mayor extensión se enmarcan los excelentes trabajos realizados por Harold Sims. La expulsión de los españoles de México en 1829 y 1833, los conflictos entre la otrora clase dominante, así como los intentos de reconquista prohijados por Fernando VII son analizados minuciosamente y desmitifican "verdades" que hasta hace poco se aceptaban como ciertas. [Nota 7]

La diplomacia de los liberales españoles durante el Trienio Constitucional es finamente analizada por José María Miquel i Vergés en su obra La diplomacia española en México, 1822-1823.[Nota 8] Gracias a este estudio podemos conocer la frustada misión de los comisionados de paz, Juan Ramón Osés y Santiago Irisarri. Miguel i Vergés realiza un erudito y penetrante estudio prelimiar que él modestamente llama introducción, aunque abarca aproximadamente la mitad M libro. La obra se complementa con la transcripción de una valiosa serie de documentos.

Sobre el tema del reconocimiento de la independencia mexicana por España, Jerónimo Bécker escribió en 1922, dentro de una obra general, el primer trabajo de investigación histórica sobre este tema. El libro, por su extensión y ser arquetipo de esa particular forma de hacer "historia diplomática con el tiempo ha envejecido. Sin embargo, conserva cierta utilidad para un primer desbroce de los problemas suscitados en esos días[Nota 9]

De mucho mayor envergadura es la obra de Carlos Bosch García: Problemas diplomáticos del México independiente, que va en camino de transformarse en clásica. No sólo aborda el reconocimiento español de la independencia de nuestro país, sino también los de los gobiernos norteamericano, británico, francés y del Vaticano.[Nota 10]

Roberto Gómez Ciriza ha realizado la mejor exposición que conocemos sobre el tema de las relaciones de México con el Vaticano entre 1821 y 1836. llevó a cabo una profunda investigación en varios archivos del Vaticano, sobre este período que el autor acertadamente llama de "diplomacia triangular", esto es: México-Estado Vaticano España. Quedan plenamente demostrados los esfuerzos que realizaron los representantes de Fernando VII en Roma para evitar no sólo el reconocimiento de México por el Vaticano, sino incluso que el Papa nombrase obispos para el país recién emancipado. Libro de lectura amena, conjunta erudición y juicios ponderados.[Nota 11]

Jaime Delgado publicó una obra que pretendía ser monumental. Por sus declaraciones en la introducción, se proponía estudiar las relaciones entre España y México a lo largo de todo el Siglo XIX. La investigación se inicia en el momento de franca ruptura política mexicana con España en 1821; pasa revista a los intentos de reconquista; narra las complicadas negociaciones conducentes al reconocimiento-, expone el inicio de relaciones diplomáticas plenas entre México y España; relata minuciosamaente las misiones de los primeros ministros españoles en México (Angel Calderón de la Barca y Pedro Pascual de Oliver), es decir todo el período comprendido entre 1821 y 1845.

En la época en que Delgado investigó y publicó su obra -entre 1948 y 1953- España vivía una de las etapas más represivas de su historia. Por otra parte, aún no se había producido la renovación metodológica a que aludimos al inicio de este artículo. Tal vez éstas sean las razones por las cuales la lectura de sus dos gruesos volúmenes se vuelve un tanto difícil. Además hay un apego ultrapositivista al documento, por lo que nos quedamos con la sensación de que faltan juicios y análisis más penetrantes. Con todo, sigue siendo una obra fundamental para los que se inician en el estudio de esta época.[Nota 12]

Hace dos años se publicó una precisa investigación de Miguel Soto sobre el tema de la conspiración monárquica proyectada desde Madrid y auspiciada por el presidente de¡ Consejo de Ministros, general Ramón María Narváez durante los años 1845 y 1846.[Nota 13]13 La intriga monárquica contó con la colaboración entusiasta de un personaje de los más astutos y hábiles que produjo la diplomacia española ochocentista: Salvador Bermúdez de Castro y Diez.[Nota 14]

El joven historiador Soto realizó un documentadísimo trabajo que presentó como tesis doctoral en la Universidad de Texas en Austin. De este modo pudo beneficiarse de la consulta de fuentes documentales existentes en la biblioteca de dicha universidad. El autor no se queda en la mera erudición, pues sus análisis son especialmente certeros dentro de un clima general de crítica ponderada, reflejo de su sólida formación de historiador. A los que nos apasiona el tema podemos apreciar los esfuerzos casi detectivescos que debió realizar para llevar a feliz puerto su proyecto.[Nota 15] Buena muestra de una nueva generación de historiadores mexicanos, esperamos que el trabajo de Soto sea el pionero de una serie de estudios que alcancen cuando menos su nivel.

Por otra parte, el autor de este artículo presentó hace tres años en la Universidad Complutense de Madrid la tesis doctoral: España ante la guerra entre México y Estados Unidos, 1845-1848.[Nota 16] El propósito del trabajo fue dar a conocer y evaluar la actitud asumida por el gobierno de España durante el conflicto que sufrió México en la desigual contienda que -sostuvo contra los Estados. Unidos. El primer capítulo analiza los antecedentes más inmediatos -1844 y 1845- a la ruptura de relaciones entre México y los Estados Unidos, teniendo como fuente principal los informes de los diplomáticos españoles en Washington y en la ciudad de México. Las lagunas han sido cubiertas con los despachos enviados por los diplomáticos británicos y la correspondencia cruzada entre los gobiernos de Washington y de México. En el segundo capítulo, el más extenso, se diversifican las fuentes y se amplía el panorama a los lugares con más importante representación española durante el conflicto: Washington, ciudad de México y Veracruz. Las distintas subdivisiones dentro de este capítulo se inician siempre presentando un estudio de cada uno de los diplomáticos peninsulares. Resultó interesante resaltar las opiniones emitidas por los representantes de España, no sólo la descripción de sitios y batallas, sino la manera en que juzgaban a los contendientes.

El capítulo tercero describe las repercusiones que sufrieron en el renglón de la economía los intereses españoles en México durante la guerra. En el capítulo cuarto se aborda el proyecto mexicano de realizar la guerra de corso a los Estados Unidos y la participación de marinos españoles en este objetivo. En efecto, este proyecto cristalizó en Orán de donde partió el falucho "Unico" navío catalán armado en corso para hacer la guerra naval a embarcaciones norteamericanas, y que logré sus objetivos parcialmente. [Nota 17]

El capítulo quinto estudia el aspecto diplomático del conflicto, como la gestión que realizó el gobierno de España para mediar entre ambos contendientes y los intentos de los Estados Unidos para llegar a un acuerdo de paz con México a lo largo de la guerra. Finalmente, analizamos el Tratado de Paz de Guadalupe-Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848 entre los Estados Unidos y México; la forma en que se gestó, desarrolló y concluyó y los juicios que emitieron los diplomáticos peninsulares sobre el mismo. El sexto capítulo está dedicado a analizar las distintas formas de neutralidad asumidas por España, Gran Bretaña y Francia. El caso español se estudia con mayor profundidad, consignando el comportamiento de diversos Viceconsulados peninsulares, pero, a manera de comparación, se revisan también las actitudes británica y la francesa.

La década 1848-1858 ha sido escasamente estudiada, pues sólo conocemos un artículo referente a este período. [Nota 18] El tema principal de estos años es el planteado por las diversas convenciones -1847, 1851, 1853- firmadas con el fin de arreglar el pago de la deuda de México con España. Esperemos que la investigación en curso de Antonia Pi-Suñer pronto colme esta laguna y podamos explicarnos mejor el rompimiento de relaciones por parte de España en 1857.

Juan B. Mingo presentó una tesis de licenciatura en la Universidad Complutense de Madrid sobre el crítico período 1857-1861, cuya fuente principal es la prensa mexicana.[Nota 19] Hacen falta estudios que sitúen, en su verdadera proporción, el alcance que tuvo la firma M Tratado o MonAlmonte. A la fecha contamos sólo con una colección documental realizada ya hace tiempo por Antonio de la Peña y Reyes.[Nota 20]

La participación de España durante la intervención tripartita entre 1861 y 1862 fue debatida ampliamente por la prensa y diversas publicaciones españolas de la época. [Nota 21] José María Miquel i Vergés en un interesante libro analiza algunos aspectos de dicha intervención, centrándola en la figura M general Juan Prim.[Nota 22] De cierta utilidad puede resultar la consulta de la biografía que del mencionado general realizó Rafael Olivar Bertrand.[Nota 23] La posición del Ministerio de Estado español y ciertos entretelones europeos de la intervención son estudiados por José Fuentes Mares, dentro de su muy peculiar estilo de escribir historia, plasmado en una investigación que consideramos como una de sus mejores obras, La emperatriz Eugenia y su aventura mexicana[Nota 24] En su obra sobre la Unión Liberal, Nelson Durán de la Rúa no añade nada nuevo acerca de la postura del gobierno de O'Donnell sobre la actitud asumida por Prim de retirar las fuerzas expedicionarias españolas de México. [Nota 25]

En general, la política exterior de la Unión Liberal (1858-1863), con sus expediciones militares a Indochina, Marruecos, México, Santo Domingo y la guerra del Pacífico, no ha sido tratada en forma concienzuda y se siguen repitiendo una serie de lugares comunes. Aunque España se retiró de la intervención, más tarde reconoció al Imperio de Maximiliano. No existe ningún estudio sobre este tema. En cambio, la reanudación de relaciones durante la república restaurada ha sido investigada por Antonia Pi-Suñer. Su libro contiene una amplia introducción al tema y una buena compilación de documentos, cuyas fechas extremas son 1869 y 1876. [Nota 26]

Las relaciones españolas durante el porfiriato son estudiadas en la monumental obra dirigida por Daniel Cosío Villegas. Relata los esfuerzos hispánicos para resucitar el asunto de la Convención de 1853 para lograr el pago de su deuda, así como de su tardía resolución en 1894. [Nota 27]

Sumamente innovadores desde el punto de vista metodológico son, los trabajos que coordinó Clara E. Lida, que constituyen un tríptico producto de un seminario que la historiadora dirigió en El Colegio de México. Pedro Pérez Herrero estudia la inmigración de españoles a México, especialmente aquellos que se dedicaron al comercio.

Manuel Miño Grijalva aborda las relaciones económicas entre España y México. Por su parte, María Teresa Jarquín identifica los establecimientos comerciales de la ciudad de México que eran propiedad de españoles, su fuente es el padrón M censo fiscal.[Nota 28]

Para el ocaso del porfiriato y la Revolución Mexicana en su primera etapa, tenemos la reciente antología realizada por Carlos Illades. Tenemos noticias de que pretende continuar su investigación y profundizar en el tema de las reacciones españolas ante la revolución social mexicana de principios de nuestro siglo. [Nota 29]

Aunque el tema sobrepasa el objeto de este trabajo, creemos conveniente citar la obra que José Fuentes Mares escribió sobre las relaciones México-España durante el Siglo XX, con sendas ediciones en Madrid y en México.[Nota 30] El mismo escritor realizó un ensayo publicado en Madrid en 1948 con el significativo título de México en la hispanidad .[Nota 31] Actitud persistente en varias de las obras de este autor es su afán por atacar el "antiespañolismo" imperante en México, oponiéndole una vehemente hispanofilia. Ojalá que esta antigua y desgastada polémica sea superada por los historiadores de ambos países.

Un aspecto de la colonia española en México fue investigado por Alberto María Carreño, realizado con la acuciosidad que caracterizaban a sus trabajos. Obra sólidamente documentada y a la que se puede acceder sobre todo como fuente histórica. [Nota 32]

En lo referente a la publicación de repertorios documentales, si bien varios de los autores reseñados la realizaron como hemos visto, acompañando a la recopilación documental con una introducción o un estudio más amplio, es una gran contribución para nuestro tema la edición en cuatro volúmenes por El Colegio de México de la serie: Relaciones diplomáticas hispano-mexicanas [Nota 33]

Iniciada en 1948, el último volumen se publicó veinte años más tarde. Luis Nicolau D'Olwer fue el impulsor de esta obra y prologuista de los tres primeros volúmenes. Los recopiladores --becarios de El Colegio José María Miquel i Vergés, Javier Malagón Barceló y Enriqueta Lopez1ira realizaron una cuidadosa edición, provista de eruditas y pertinentes notas, índices onomásticos y geográficos y buenas biografías de los personajes a los que se refieren los documentos.

Estaba proyectado que esta colección cubriese los años 1839-1898. Desafortunadamente el cuarto volumen sólo llega hasta 1847. No obstante lo útil que resulta su consulta, faltan despachos fundamentales, especialmente los cifrados. Además, varios de los documentos transcritos aparecen sin los anexos, lo cual se explica en razón de que el fondo donde proceden es el Archivo de la Embajada de España en México, bastante incompleto. El desarrollo de una investigación pormenorizada, requiere el cotejo con la documentación, mucho más completa, depositada en los archivos madrileños.

La colección Archivo Histórico Diplomático Mexicano, desde su primera época, ha dedicado varios volúmenes a la publicación de materiales documentales relacionados con el tema, lo cual facilita en mucho la labor del historiador. [Nota 34]

Francamente defectuosa es la recopilación de documentos editada por la Casa Porrúa en 1977. [Nota 35] Es un libro producto de las circunstancias: la reanudación de relaciones diplomáticas entre España y México en este último año. Se trata de un simple amontonamiento de papeles, sin ningún orden ni concierto. Tal parece que la obra estaba en prensa cuando los compiladores (o quien sea) localizaron otra documentación y se añadió rompiendo un pretendido orden cronológico. Alegremente se dedicaron a realizar facsímiles de documentos publicados por Jaime Delgado, Alberto María Carreño, de diversos títulos M Archivo Histórico Diplomático Mexicano, de la obra Relaciones diplomáticas hispano-mexicanas, ¡sin citar estas obras! Es deplorable que, motivado por un afán comercial, se lleven a cabo plagios descarados como el descrito.

Hemos dejado para el último la reseña de los depósitos documentales fundamentales para el tema. Son, sin duda, tres los más importantes. En la ciudad de México, el Archivo Histórico "Genaro Estrada" de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuya serie Embamex España ha sido recientemente clasificada.

En Madrid se encuentran los otros dos. Primero señalaremos el Archivo Histórico Nacional, cuya Sección de Estado es de consulta imprescindible para el período 1833-1848. Si bien algunos asuntos considerados como confidenciales de épocas posteriores también se encuentran en dicho acervo documenal. Después tenemos al Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, ubicado en el sótano del Palacio de Santa Cruz. En este depósito existe la llamada "Colección Histórica", que bajo el rubro "Méjico" se inicia en 1839 y culmina en 1931. Tiene a su vez dos apartados: "Correspondencia", en la que se agrupa por legajos la ordinaria cruzada entre la Legación de España en México y el entonces llamado Ministerio de Estado; y el apartado de "Política", que comprende muy variados asuntos. Especialmente se encuentran aquí aquellas negociaciones largas, como las referentes a las deudas, y también las relacionadas con la extradición de reos o perseguidos políticos.

En segundo plano, pero que para ciertas investigaciones puede ser fundamental, está el Archivo General de la Administración, ubicado en Alcalá de Henares, donde actualmente se encuentra el antiguo archivo de Embajada de la España en México.

En el Archivo del Congreso de los Diputados en Madrid se localizan fuentes importantes desde los Diarios de Sesiones de las Cortes, así como las discusiones de la comisión dedicada a dictaminar sobre política exterior española, cuya consulta puede completar determinada investigación.

Finalmente señalaremos que en el Archivo de la Real Academia de la Historia, también en Madrid, se encuentran fondos documentales importantes para el estudio de las relaciones internacionales de España durante el siglo XIX: el Archivo particular de Isabel II, la llamada "Colección Istúriz-Bauer", en recuerdo del político y del donante de sus papeles, y el Archivo Narváez. Este último ha sufrido la merma que supone que, parte del mismo, se encuentre en Chile en manos de un particular. Toda la documentación de Narváez que se encuentra en la Academia fue minuciosamente clasificada por Jesús Pabón.

Es propósito que estas notas sirvan, no sólo de escueto recuento, sino como un testimonio de respeto a la labor, muchas veces silenciosa, pero siempre tenaz y apasionada, de historiadores de ambos lados del Atlántico. Su lectura seguramente incitará a la investigación de temas o períodos insuficientemente estudiados.


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