©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990

CARTA DE LEO LÖWENTAL A JÜRGEN HABERMAS*

Author: Leo Löwental


*La carta que aquí se presenta forma parte de un conjunto de "excursos" compilados por Axel Honneth, Thomas McCarthy, Claus Offe y Albrecht Wellmer en ocasión del 60 Aniversario de Jürgen Habermas: Zwischenbetrachatugen im Prosses der Aufkläung (Excursos en el proceso de la Ilustración). Este libro fue recientemente publicado en Alemania Federal por la editorial Suhrkamp. El texto está dedicado a todos los filósofos, sociólogos y teóricos de la modernidad, así como a los intelectuales de un país que, amenazado siempre por la contrailustración, no han dejado de defender las posiciones de un proyecto sobre el cual puede observarse hoy que ni su abandono ni la conclusión del sentido de sus perspectivas serían su posible terminación. (Traducción y notas de Blanca Solares, candidata al doctorado por la Universidad de Frankfurt.)

Querido Jürgen:

Estar presente en la lista de felicitaciones me es absolutamente necesario sí bien, al mismo tiempo, en mis circunstancias actuales no me encuentro dispuesto a ofrecer una contribución adecuada. Espero que, como interlocutor de una comunicación emancipada, tanto tú como los editores acepten esta contribución realizada en forma de carta.

Como el último del grupo fundador de la Teoría Crítica me llena de orgullosa satisfacción que la figura más destacada de la segunda generación no sea un epígono, como con frecuencia es el caso de los sucesores de las escuelas filosóficas o de otras escuelas científicas. Me dirijo al filósofo y teórico social que se ha hecho de una posición autónoma pese al compromiso con sus mentores de cuyas "aberraciones fundamentales" con respecto a la "vieja escuela" como tú sabes, no siempre tomé parte. Al mismo tiempo, si fuera aún adecuado ubicarte como heredero de la Teoría Crítica "clásica" me parecería, por supuesto, que las convicciones de trasfondo de la vieja Escuela de Frankfurt en tu pensamiento tienen un eco lejano en relación con una forma de pensar propia, nueva y heterodoxa.

Formulado de manera más exacta, quiero decir con esta observación de una vez y en principio que no me parece que compartas el melancólico escepticismo tardío de Adorno y Horkheimer en relación con una supresión realizable de la miseria social. Pese a todas tus protestas contra el modelo histórico-filosófico y tu prevención, que no es desatención, con respecto a un límite conceptual utópico, percibo sin embargo en tu interpretación del presente político una motivación utópica -si bien por lo demás distinta. De forma aún más concreta que mi propia generación, no te has satisfecho con consolidar teóricamente el concepto crítico, sino que has hecho de la praxis política cambiante, que reclama la crítica teórica, programa de tu reflexión y de tu personalidad pública. Dos ejemplos que son más que ejemplos: tu sensibilidad frente la desastre nacional-socialista y sus continuidades, con frecuencia sólo ligeramente disimuladas en los ámbitos político, moral e intelectual, ha acentuado la claridad en relación con la amenaza que esto representa para la integridad política, moral e intelectual en Alemania Federal. Para nosotros, para quienes el dominio nazi no es sólo una parte de la historia sino un presente vivo que ha permanecido, la seguridad tenaz con la cual detectaste y disecaste de forma imperturbable lo que fueron las sofisticaciones del desastre es digno de admiración e ineludible. Tu intervención encedida en el Debate Histórico[Nota 1] es, para mí, una documentación decisiva de aquello que la Teoría Crítica pensó y hubiera deseado de la teoría y la praxis política.

Esto me trae en segundo lugar el debate sobre la Postmodernidad y el Postestructuralismo. Como sabes, su liturgia apunta en mí particularmente hacia el corazón -dicho de mejor forma, me ataca particularmente contra-coeur. Por tu parte, no has cesado de defender la importancia de la moralidad de la Ilustración -de ninguna forma concluida- ni de la filosofía de la Ilustración en lucha contra las modas, las cuales se confrontan seductoramente con las indiscutibles y ya siempre -desde la perspectiva de la Teoría Crítica estigmatizables debilidades de la Ilustración clásica. En el proceso de este discurso has coadyuvado sin cesar al socavamiento de la arbitrariedad en el establecimiento de sus valores teóricos, morales y políticos, la develación de su "impenetrabilidad" de hecho manipulada. En este sentido, eres el representante más efectivo del proyecto aún actual de la Ilustración y de sus demandas de competencia comunicativa.

En tu discurso, con motivo de mi 80 aniversario, hablaste de mi "impeturbabilidad eventualmente molesta". Tu imperturbabilidad a mí aún no me ha molestado en absoluto.

Te desea cariñosamente lo mejor,

Leo

Berkley, California.

Julio de 1988.


Inicio del artículoRegreso