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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990

MILORAD PAVIC, DICCIONARIO JÁZARO

Author: Julián Meza


Milorad Graphics, Diccionario jázaro Novela léxico, Ejemplar masculino, Traducción de Dalibor Soldatic, Editorial Anagrama, Col. Panorama de narrativas, 1989, Barcelona, 312 pp. ISBN 84-3393172-5.

Léxico es diccionario, pero es también: caudal de voces y modismos de un autor. En Milorad Graphics este caudal es un auténtico torrente y, por lo mismo, sin recurrir a los artificios de Umberto Eco, Diccionario jázaro es, más que un léxico, una enciclopedia.

Jázaro es, sin lugar a dudas, una voz inventada. La palabra más próxima a ella es la antigua forma de la palabra argelino: jazarino. Pero ésta es toda la analogía, dado que el invento de la voz es el punto de partida de muchos otros inventos, o mejor: de un imaginario desmesurado, cuyo resultado es un libro apócrifo (hecho de otros tres libros o versiones), cuyos autores son muchos autores y nadie a la vez. En sentido estricto, un libro apócrifo es aquel que la Iglesia no reconoce, no admite en el canon bíblico. Tanto por su intención como por sus alcances, Diccionario jázaro es, en sentido estricto, un apócrifo. Pero también es apócrifo en un sentido más amplio: es fabuloso, soberanamente fingido, auténticamente falso, de magistral autenticidad dudosa. Diccionario jázaro es tan falso como el Quijote y tan fabuloso como La mil y una noches y así, nos situamos, una vez más (junto con Bohumil Hrabal o Milan Kundera), en el origen de la novela, o por mayor precisión: en el momento en el que la novela busca, por diferentes vías y sin abandonar el mundo contemporáneo, sus orígenes. Desde la perspectiva del presente, Diccionario jázaro halla sus orígenes con singular acierto y por diferentes caminos, que Graphics traza con maestría en el mapa de los grandes mitos: mágicos, religiosos, étnicos, narrativos, militares, fundadores, rituales, territoriales, construidos y reconstruidos desde diferentes puntos de vista y con múltiples recursos.

La arquitectura del libro es soberbia. La totalidad de la narración se divide en tres libros (rojo, verde y amarillo), divididos a su vez en catorce, dieciséis, quince partes que siguen el orden propio de los diccionarios: de la A a la Z. Aunque hay voces autónomas en cada uno de los libros de color, hay otras que, cuando son claves, se repiten, pero con diferente acepción o significado. Ateh, por ejemplo. Junto con éstas, las voces autónomas refieren los mismos acontecimientos, en tres épocas diferentes (del siglo VII al X el siglo XVII y un momento del siglo XX), pero desde puntos de vista diferentes, según convenga a los intereses del cristianismo, del islamismo o del judaísmo.

De manera análoga a obras que se sitúan en el origen de la novela, como Las mil y una noches y, luego, el Quijote, la historia contada en Diccionario jázaro contiene historias que, a su vez, contienen otras historias y así sucesivamente como una especie de matrioshka.

Este libro, que seguramente Borges habría admirado y que lo recuerda en más de un aspecto, está hecho de innumerables detalles. Estos detalles remiten en ocasiones a hechos y a nombres reales, falseados, deformados mediante numerosos recursos. El nombre del soberano jázaro, el Khagán, remite, es obvio, al de otro soberano: el Aga-khan.

La idea del libro es notable. También es notable que la narración induzca a pensar que la sugirió el diablo, encarnado en un personaje. Esto se advierte claramente cuando Nikon Sevasto le dice a Teoktisto de Nicolje:

Cuando pinto es como si usase un diccionario de colores (...) y el espectador compone con las palabras de ese diccionario las oraciones y libros, es decir, los cuadros. Así podrías hacer tú también al escribir. ¿Por qué no podría alguien componer un diccionario con las palabras que constituyen un libro y dejar al lector que cree por sí mismo la unidad? (p.95)

De esa manera el lector hace su propio libro, construye una realidad que le es transmitida mediante la sensación de irrealidad que le comunican voces, personajes, hechos e interpretaciones de acontecimientos formuladas desde perspectivas diversas.

Con Diccionario jázaro asistimos a una disolución de muchas formas de la novela, pero no para ir más allá de la novela, hacia la postnovela, sino, como un eterno retorno, para ir al principio, a sus orígenes diversos, a su comienzos nunca acabados.

Por sus numerosos registros, Diccionario jázaro es una novela polifónica, que permite al autor el manejo de numerosas claves. Una lectura consecutiva del libro permite al lector poner en relación esos registros con las claves, pero no es una tarea fácil: hay claves escondidas en los intersticios de la narración. Tal vez debido a las dificultades de la tarea, Graphics es generoso con el lector y descubre algunas claves en los apéndices mediante un personaje clave: Teoktisto de Nikolje, una variante de Funes el memorioso. Teoktisto construye la totalidad a partir de la diversidad, sin suprimir ésta. Con un fervor casi religioso, Teoktisto une todas las partes del cuerpo de Adán dispersas a lo largo de los tres libros y de la larga historia en la que una fuerza misteriosa ha impedido que los fragmentos se reunan. ¿Qué o quién es esa fuerza misteriosa? No lo puedo decir. Que lo descubra el lector, o que consulte a Teoktisto. Entonces sabrá qué o quién impide que los tres libros que cuentan la historia de la conversión de los jázaros se hagan uno en el siglo XVII Sabrá también porqué la nueva posibilidad de integrarlos en un solo cuerpo fracasa en 1982.

Más poderoso que esa fuerza misteriosa, Milorad Graphics nos entrega esa unidad.

Situada en apariencia lejos de sus remotos orígenes, la modernidad no ha roto, sin embargo, con creencias y atavismos milenarios. Hoy el misterio convive con el progreso y hante las víctimas propiciatorias del mismo progreso. Sin satanizar la modernidad, Graphics incursiona, con éxito, en el pasado mítico que todavía nos habita y nos permite soñar, evocar, pensar, imaginar.

JULIÁN MEZA

Departamento Académico de Estudios Generales, ITAM.


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