ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990
* [Nota 3]

Claro que Ausonio nunca fue tan leído, admirado e imitado como Horacio, y este solo hecho podría explicar la mayor frecuencia de la designación Carpe diem, a pesar de que en la oda "A Leucénoe" (libro I, oda 11) no se dirige Horacio a una muchacha instándola a gozar de su juventud y belleza, sino a una fanática de la astrología, quizá vieja, que le ha estado dando lata al poeta con esas tonterías, y a quien él le contesta: No te metas en honduras; agarra el día de hoy (carpe diem) y deja en paz el día de mañana". Pero Carpe diem tiene la ventaja de la concisión; es una metáfora compacto que significa 'coge el día como quien corta el racimo maduro que la parra le ofrece' (carpore viene de la misma raíz indoeuropea que el griego 'fruto'). El libro de Blanca González de Escandón, Los temas del "Carpe la diem" y la brevedad de la rosa en la poesía española [desde Juan de Mena hasta Ramón Pérez de Ayala], Barcelona, 1938, se refiere fundamentalmente a la influencia del Idyllium de rosis, no a la de la oda horaciana.


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