ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990
* [Nota 30]

Calderón, imitador del idilio de Ausonio en sus sonetos "Estas que fueron pompa y alegría..." y "¿Ves esa rosa que tan bella y pura ...?", es también uno de los poetas más sordos a su mensaje vital, Del primero de esos sonetos decía Juan de Mairena: "Todo [su] encanto --si alguno tiene- estriba en su corrección silogística. La poesía aquí no canta: razona, discurre en torno a unas cuantas definiciones Es -como todo o casi todo nuestro barroco literario- escolástica rezagada... pasado abolido, definitivamente muerto" (Antonio Machado, Obras, Ed. Séneca, México, 1940, págs. 391-393). Ya Lope de Vega había cristianizado a Ausonio; en una de sus Rimas sacras (Obras poéticas, ed. Blecua, pág.334) celebra la lección de eternidad que Dios nos da en la rosa: así como ella es efímera, "así las esperanzas son aleves / que tienen en la tierra el fundamento". Tanto más notable es el enfático paganismo de la monja Juana Inés de la Cruz en su soneto "Miró Celia una rosa que en el prado... /, donde Celia le dice a la rosa: "Goza, sin temor del hado, / el curso breve de tu edad lozana, / pues no podrá la muerte de mañana / quitarte lo que hubieres hoy gozado."


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