©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1990

ANDRÉ BRETON, RENOVADAMENTE

Author: Ramón Xirau


¿Es ya un clásico Breton, el que siempre quiso renunciar a Academias, Instituciones, erudiciones? Al aparecer este primer volumen de su obra se nos ofrece, en efecto, a un clásico de la literatura francesa. Así lo ve Marguerite Bonnet, editora del libro, al comenzar su Introducción.[Nota 1] Escribe, citando a René Daumale": ¡Cuidado, André Breton, cuídate de no figurar más tarde en los manuales de historia literaria cuando, si solicitáramos la felicidad ésta sería la de estar siempre inscritos, para la posterioridad, en la historia de los cataclismos! Comenta Marguerite Bonnet: "La entrada de André Breton en los manuales de literatura es cosa hecha." Tal la paradoja, tal la realidad. A ellas me remito al escribir estas páginas acerca de Breton "clásico".

Inútil referirme a todos los textos aquí reunidos. Así en el caso de este extraordinario libro que es Nadja. Lo daré por conocido y solamente lo mencionaré de paso. Antes de recordar especialmente algunos textos, es necesaria una referencia a la estructura de este primer tomo de la Obra.

Introduce al libro una detalladísima cronología que cubre los años aquí presentes (1913-1930). Sé bien que la vida y la obra de Breton necesitará una cronología de acuerdo a las fechas de los tomos II y III. Pero ¿no habría sido mejor, ya a partir de este volumen presentar una cronología vital y literaria de todo Breton? Es probable.

Creo que también habría sido necesaria una más precisa referencia a Dalí y a Buñuel quien, en El último suspiro decía que el surrealismo andaba en el aire y que apareció, ¿casualmente? en París.

Estructura del libro. Se divide en tres partes. En cada una de ellas figuran obras de Breton, algunas, como se sabe, en colaboración con Soupault; figuran, igualmente lo que la recopiladora ha llamado Alentours (Alrededores), en general obras menores que en algo precisan los libros publicados; figuran, por fin, páginas inéditas, a veces simplemente curiosas; otras veces reveladoras.

En lo que sigue me referiré a una entrevista aparecida en Les pas perdus, [Nota 2] a la "escritura automática"; a la poesía de Breton; a su moral" que no está lejos de ser una "filosofía".[Nota 3]

La entrevista, titulada La confesión desdeñosa, es de 1923, un año anterior al primer Manifiesto del surrealismo. La entrevista, poco conocida, es interesante por lo que anuncia o preanuncia acerca de algunas ideas clave del surrealismo.[Nota 4]Cuenta Breton cómo le han influido Rimbaud, Lautréamont, Novalis. Sin embargo, al que considera más cercano a su propia vida y obra es a Vaché. En Una confesión desdeñosa, escribe Breton, y ésta es una de las constantes "morales" de su vida, que le interesan de verdad los hombres; no tanto sus obras. De hecho hay muchas obras y pocos hombres. Y dice: "Cada día tengo más curiosidad por descubrir hombres" y no recuerdo su "moralismo" cuando cita a Vauvenargues y a Sade. Afirma Breton "la moral es la gran conciliadora"? Lo veremos, esta "moral" es la que une opuestos en el inconsciente, la que nos pone en presencia del "absoluto".

Para penetrar en el inconsciente existirían las drogas, los sueños, la escritura automática que nos revela lo más hondo de la conciencia, o, mejor, del inconsciente. Gracias a esta escritura podemos ver lo normalmente invisible, lo que en apariencia sería pura oscuridad. Naturalmente Breton, psiquiatra, había leído, todos lo sabemos, a Freud. Así, cuando en 1920 publicó Les champs magnétiques, hermoso libro escrito en colaboración con Philippe Soupault, Breton nos conduce constantemente a la escritura automática puesta en práctica por él mismo y por su colaborador. Naturalmente, Breton no pensaba en la psicología o, mejor, en el psicoanálisis, como método de curación. Ésta le importaba, como le importaban lo sueños, para penetrar -lo habían intentado algunos románticos como Moritz- en el hondón de la conciencia olvidada. Algunos han supuesto que la importancia otorgada a la escritura automática provenía de Pierre Janet, gran psicólogo sin duda. Así Jean Starobinsky y Ana Balakian. Pero como lo señala con precisión en un largo estudio Marguerite Bonnet esta relación es improbable.[Nota 5]5 En efecto, Janet veía en la asociación libre lo que él mismo calificaba de "miseria psicológica" "pobre y reiterativa". La verdad parece ser que Breton se inspiraba en Freud, ya a partir de lecturas juveniles de libros sobre Freud, como El psicoanálisis de Hermand, ya, con detalle, de la lectura directa de Freud mismo. Breton calificaba de "preligrosa" la búsqueda en el inconsciente. Por esto prefería las sesiones de grupo. Así podrían evitarse alucinaciones, pérdidas del "yo", el vértigo e incluso la muerte. Marguerite Bonnet termina en su nota-estudio acerca de Les champs magnétiques con una frase de Novalis: "Hablar por hablar es la fórmula de la liberación." La cita es buena pero también es insuficiente. Breton busca, sin duda, la "liberación", pero va más allá al buscar en el inconsciente el sentido de la vida.

"Solamente lo maravilloso es bello" escribía Breton en el Primer Manifiesto. Toda su poesía anda en busca de lo maravilloso. Hay que señalar que, como dice Raymond, "Breton aun en sus poemas más vigilados, sólo se siente verdaderamente a gusto en prosa."[Nota 6]

Ahora releído, Breton resulta ser un buen poeta pero tal vez no un gran poeta. Por decirlo en otras palabras, Breton es un magnífico poeta en prosa y, en este tomo, de manera especial, en Nadja (1928). Nadja, texto admirable y en verdad "maravilloso" es belleza y es, como lo dice su conclusión, "belleza convulsiva". Escribe Marguerite Bonnet: "en todos sus niveles... la obra nace de una poética que podemos llamar poética del estallido: discontinuidad de su diseño general, juego sutil de los vacíos, disposición interna de cada parte donde los blancos tipográficos, a veces redoblados mediante una línea de puntos cumplen funciones variables y significan a veces el resurgimiento involuntario de los resurgimientos de la memoria; otras veces le ahorran a la emoción las resonancias de lo no dicho ..."[Nota 7] ¿Grandes poetas surrealistas? Sí, hay que insistir, Breton en algunas de su prosas. Pero sobre todo Aragón, cuando no escribe propaganda política en verso, y Paul Eluard, el mejor entre los surrealistas franceses.

En Mont de piété (1911-1919), libro juvenil, existen poemas interesantes. Más personal y poéticamente excelente, Clairde terre (1923), cuando nuestra tierra se proyecta "en claro" en la superficie de la luna. Los escritores que, aparte de Vaché, más influyeron en Bretón fueron Rimbaud, Apollinaire, Valéry. Aunque pueda parecer paradójico -de hecho no lo es tanto- Valéry fue una de las grandes admiraciones de André Breton. Por lo pronto, Breton es un poeta "clásico"; también lo es Valéry. Pero las cosas van algo más lejos. Escribía Valéry en la Nouvelle Revue Française: "Mis versos tienen el sentido que se les preste ... Es un error contrario a la naturaleza de la poesía, y que incluso podría serie mortal, pretender que corresponde a un poema un sentido verdadero, único y conforme o idéntico a algún pensamiento del autor." Esta afirmación confirma una afinidad innegable Breton-Valéry. Con todo existe una diferencia clara entre un poeta y el otro. Para Breton no se trata de escribir -¿cómo llamarlos?-- poemas objeto sino de conocer, cosa que le importaba menos a Valéry, por medios no racionales lo que revelan los sueños o las fantasías. Pero no es cosa de interpretar. Veamos la segunda estrofa, traducida tan sólo literalmente, de Il n ´y a pas à sortir de là:

Libertad color de hombre

Qué bocas volarán en estallidos

Tejas

bajo el impulso de esta vegetación monstruosa

El sol perro en su puesta

abandona el graderío de una rica casa particular

Lento pecho azul donde late el corazón del tiempo

Una muchacha desnuda en brazos de un bailarín hermoso,

acorazado

El primer verso nos ofrece el sentido todo del poema:

Libertad color de hombre

El poema es difícil. El "tema" es el hombre; las imágenes del poema son variaciones sobre este tema. Hombre, mujer, amor, ironía se mueven entre imágenes a veces deslumbrantes ("Riviére d´étoiles", "Penché sur l'ovale du désir intérietieur" "Oh vitres superposées de la pensée"). Es probable que Il n "y a pas á sontir de Id se refiera a este mundo nuestro más maravilloso que misterioso.[Nota 8] Se trata de un canto a la vida, a veces con violencia, pero siempre presentes el "claro de tierra" y el "río de estrellas". Por lo demás, ¿hay que tratar de "entender", y hacerlo "intelectualmente" lo que es y quiere ser "maravilla?" Difícilmente.

Breton, a pesar de violencias y "convulsiones" poéticas, es un poeta de la vida. En este sentido, el poema crucial de Clair de terre, es Plutôt la vie. "Más bien la vida que estos prismas sin espesor aun si los colores son más vivos" más bien la vida con sus salas de espera, más bien la vida que Dios, los dioses, la divinidad.

Me he referido, solamente de paso, a la "moral". Breton y los surrealistas se veían ante todo como practicantes de la moral. ¿Cuál es esta moral?

Escribía Pascal: "La verdadera moral se burla de la moral." Escribía también: "Burlarse de la filosofía también es filosofar." La primera frase, fuera del contexto pascaliano se acerca a lo que los surrealistas llaman moral; la segunda, es recordable porque viene a decirnos que en toda antifilosofía hay una filosofía, una filosofía que existe, sin duda, en el surrealismo, específicamente en Breton.

Octavio Paz, en un espléndido texto, recordaba cómo Breton andaba en busca del "comienzo" de la Inocencia inicial". Decía también que Breton, sobre todo discípulo de Eckhart y Rousseau, más que de Freud o Sade fue "en el antiguo sentido de la expresión, un hombre de honor". Opuesto a filosofías y religiones, apasionadamente opuesto a la noción de pecado, Breton era también "religioso": "Fue un acto de fe. Lo más extraño -debería decir: lo admirable- es que esta fe jamás le abandonó."[Nota 9]

Breton es "moralista" -no moralizante- en un sentido preciso; en cuanto cree en la dignidad y la libertad del hombre. En cuanto cree también, cercano a Rimbaud, en "cambiar la vida" y, en su momento marxista del Segundo Manifiesto (1930), "cambiar el mundo".

Escribía Breton: "El surrealismo no puede justificarse sino por el estado completo de distracción al cual esperamos llegar en este mundo... Vivir y dejar de vivir, éstas sí que son soluciones imaginarias. La existencia está en otra parte." Y comenta Albert Béguin, con sobrada razón: "Este acto de fe en todo aquello que puede vivir en nosotros más allá de nuestra pobre existencia -auténtico credo quia absurdum explica la continua atención que Breton concede al sueño, así como a las aparentes fluctuaciones de sus ideas sobre la vida onírica. [Nota 10] De hecho existe una moral, la de la dignidad, en la obra de Breton. Existe en ella una concepción del mundo, una suerte de metafísica (él no habría aceptado estas palabras) que, en la línea de algunos románticos y de muchos post-hegelianos, niega a Dios solamente para encontrarlo, trágicamente, en el inconsciente de los hombres.

Quede su obra, admirable en algunos libros presentes en este primer tomo de Obras completas. Me refiero a Clair de terre, Les pas perdus, admirable crítica breve, los indispensables Manifiestos (el de 1924 y el de 1930), El surrealismo en la pintura, Nadja, sobre todo Nadja. Lo demás puede ser interesante pero es materia de erudición, esta erudición por la cual no parece Breton -ahora objeto de ella- haber tenido especial simpatía.

Maravilla, revelación de cierto absoluto relativo, magia presente, a modo de introducción en el comienzo de Nadja cuando Bretón dice: "¿Quién soy? Si por excepción me remitiera a un adagio; en efecto ¿por qué todo no se reduciría a saber a quién "encanto"?[Nota 11] Y, el final de Nadja, después de una larga extraordinaria poesía, resume a Breton; en una frase de su obra conocida y ya aquí citada, pero que no por ello debe olvidarse:

La belleza será CONVULSIVA o no será.

Así, claramente, imperativamente.


Inicio del artículoRegreso