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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1990

ROBERT NOZICK, THE EXAMINED LIFE

Author: José Manuel Orozco[Nota 1]


Robert Nozick, The Examined Life, Simon and Schuster, 1989, New York, 303 pp. ISBN 0-671-47218-6.

A Rodolfo Vázquez, colega y amigo en esto del quehacer filosófico.

Una vez más sorprende la precisión del análisis al lector de textos finos: la acuciosidad para pensar, la limpieza de los argumentos, la originalidad de un pensamiento que no se limita a repetir o exponer teorías; y sobre todo, el carácter sistemático de una obra que se integra a todo un conjunto de trabajos que ya a lo largo de su vida ha construido este profesor de la Universidad de Harvard. Las ideas no se entienden, pues, fuera del contexto de sus reflexiones anteriores. Y la dificultad de comprender la estructura de sus tesis lleva a pensar también (y en más de una ocasión) que estamos enfrente de uno de esos filósofos que harán época, por lo menos en el mundo configurado en el marco de las explicaciones filosóficas rigurosas. La línea de demarcación de los conceptos se traza entonces de acuerdo al antecedente de una obra del propio autor que se publica en 1983: Philosophical Explanations. Ahí se plantean los patrones de análisis de lo que Nozick considera es una 'correcta explicación filosófica'; de ahí también despliega el estudio sobre los más diversos temas del quehacer filosófico: el problema de la identidad del sí mismo, la teoría del conocimiento, la libertad de la voluntad, los fundamentos de la ética y el significado de la vida. Son los dos últimos apartados los pertinentes al libro que ahora comentamos; es decir, quien no haya leído con cierto detenimiento el trabajo de 1983 podrá tenr tan sólo una visión apenas suficiente del texto de 1989. La virtud de Nozick, empero, es ubicarnos en la filosofía como si se tratara de algo fácil: nos va llevando lentamente de las pinceladas hipotéticas a los casos, de los casos a los problemas, y de ahí a la explicación filosófica pretendida. Así, el autor previamente nos ha dicho lo que es "explicar" en filosofía, e intenta hacer lo propio en los campos varios de que han tratado los filosófos de diferentes períodos. Evidentemente estamos dando la cara a un hombre controvertido: a veces juega con el budismo zen, luego formaliza los argumentos como lo harían los más viejos representantes del más recalcitrante positivismo, y eventualmente recurre grácilmente a ejemplos narrados en una prosa casi literaria (elegante, bella, concisa). Creo que aparte de lo que alguien pueda exigirle a un filósofo, en este peculiar caso nos las vemos con un gran filósofo: no, no es Wittgenstein incoando un nuevo proceso de pensar la lógica de las palabras en el contexto de las prácticas de vida; no es Hegel descubriendo el proceso de la totalidad auto-consciente; pero es un filósofo pleno, irrevocable, de palabras casi definitivas. Podemos no estar de acuerdo con él. Lo que no podemos es suponer que si filosofar fuera jugar a la caza de gazapos Nozick es atrapable con sencillez; y aún así, el respondería que dentro de su modelo de explicación él ha ofrecido una vía, un mundo posible cuya imagen nos dibuja una perspectiva más en el cuadro del pensamiento sobre la realidad en todas sus facetas.

En esta reseña me ocuparé del libro del autor en tres fases:

a. primero expongo lo que para Nozick es una explicación filosófica

b. después desarrollo su teoría del valor

c. finalmente resumo algunos de sus argumentos sobre temas ligados al asunto de la vida

a. Explicaciones filosóficas. Nozick distingue entre una explicación y una prueba. Ambas participan de los argumentos deductivos proque sin ellos sería imposible tanto explicar como probar: cuando se explica algo hay que ofrecer los argumentos pertinentes para que el interpelado o interlocutor quede satisfecho; casi siempre está en juego una relación dondelas creencias de uno entran en conflicto con las de otro. Las creencias forman entonces un sistema compacto y coherente; loque se busca es que cualquier problema que pone en entredicho el sistema de marras sea resuelto. Pero la solución del problema no equivale a la prueba, pues partimos del supuesto de que no existe una visión única de la que se desprendan todas las demás, de modo que el problema resuelto incorpore a la teoría unificadora una creencia probada más. Quizá en el campo de los saberes científicos suceda que las pruebas aducidas confirmen o disconfirmen creencias que entonces ingresan al repertorio teórico de la visión unificada de la realidad. Pero en filosofía la "realidad" es vista tras la lente de Platón como platónica; y atrás de Hegel aparece una "realidad" de procesos dialécticos en marcha ascendente al saber absoluto. Eso significa que las diversas visiones sobre la realidad se empalman y quizá el conjunto que todas conforman constituya una visión unificada de esa misma realidad; pero no se aportan pruebas de que las premisas básicas de una teoría filosófica son verdaderas. El problema consiste en tratar de que las premisas básicas sean verdaderas y no simplemente hipotéticas. Si suponemos que cada enfoque filosófico es capaz de abrir un mundo posible, entonces la posibilidad de algo real está relacionada con las hipótesis asumidas. En ese sentido, la proporción que existe entre un supuesto y la posibilidad real resultante es un equilibrio que no nos compromete con las pruebas. Para Nozick es claro que la filosofía no tiene que ver nada con hechos, determinación de estructuras inherentes a los hechos o correlativas a los patrones de causalidad natural. Frente a un problema que amenaza nuestro sistema de creencias es fundamental que dispongamos de una explicación donde la posibilidad de un hecho se establece como algo que sería verdadero si el supuesto a partir del cual se lo deduce es verdadero; pero nada se sabe acerca de ese valor de verdad. La explicación entonces procede como sigue:

i. si algo fuera posible como x bajo la enunciación q verdadera y

ii. si suponemos quep es premisa verdadera dentro del sistema y de creencias y

iii. hay un problema z que pone en cuestión el sistema y entonces q explicada por p supone la presuposición de p por q, y además el sistemay de creencias se conserva ordenado frente a un problema z que ponía en cuestión ese mismo sistema.

Si se preguntara por el valor de verdad tanto de p como de q contestaríamos que no se trata precisamente de aportar pruebas para aceptar ambos enunciados: y es que las pruebas de que se trata definitivamente convertirían los supuestos en principios y los hechos posibles descritos mediante q en hechos necesarios. Sin embargo, la filosofía no se conduce con implicaciones lógicas donde el antecedente y consecuente son verdaderos, de tal suerte que el incremento en las implicaciones corresponde a un incremento en el cuerpo teórico de la visión unificada de la realidad; no hay una suma de conocimientos que se vayan integrando al sistema de creencias probadas sobre la realidad. El núcleo de esas creencias pertenece a las ciencias, y el dominio de ellas es un universo de científicos que no obstante formar parte de comunidades de investigación someten a contraste constante sus mismos núcleos, y el saber las ciencias queda por ende lejos, muy lejos, de unificar una visión causalmente organizada de la realidad. Para Nozick las pruebas son cadenas deductivas que permiten desprender conclusiones verdaderas de premisas verdaderas; la presuposición no es adecuada ni mucho menos a condicionalizaciones contrafácticas donde un antecedente supuesto da lugar a la comprensión de una posibilidad dentro del marco de los mundos posibles. La razón es que una presuposición en la cadena de la prueba se transforma en una implicación simple donde los hechos verdaderos determinan otros. En la medida en que hablamos de pruebas estamos justamente hablando de la necesidad de una conexión; y en la medida en que hablamos de contrafactualidad hablamos de supuestos que inducen posibilidades. Las posibilidades aludidas entran a constituir el ropaje de los mundos posibles, y parece que la suma de esos mundos no es otra cosa que la historia de la filosofía. ¿Podríamos decir que la suma de los mundos posibles historia de la filosofía- es el saber de la realidad? Por mucho que intentáramos ensamblar los diversos supuestos incorporados a las diversas visiones hipotéticas de la realidad, el resultado no dejaría de ser un supuesto más. Y bajo ese supuesto sería probable que se nos mostrara otra realidad, un nuevo mapa de lo real. Siempre cabe la posibilidad de que nuevos problemas confronten el nuevo sistema de creencias; y eso vuelve necesario hacer nuevas preguntas, edificar nuevos supuestos, reconstruir sistemas organizados de creencias donde lo supuesto induzca nuevos hechos posibles. Por eso es que los filósofos ya no deben tratar de conocer la realidad; mucho menos deben pensar que describen los hechos de la naturaleza humana o del proceso mismo del conocimiento. Los filósofos deben perder esa arrogancia cognoscente que los llevó a creer que en filosofía lo importante es conocer. Ya es tiempo -piensa Nozick- que reconozcamos con humildad que los filósofos deben explicar hechos posibles vía supuestos, pues así se convierten en los artífices de los llamados "mundos posibles".

Dice Nozick:

"The view of philosophy as philosophical explanation is put here as a tentative hypothesis, designed to encompass much of the actual historical activity of philosophers while demarcating a legitimate and important task. Moreover, the view applies lo and fits itself. In explaining how philosophy is possible, given the formidable obstacles to it as a useful mode of knowledge, the view itself is an instance of what it says philosophy should be: the explanation of how something is possible."(23)[Nota 1]

La explicación de cómo algo es posible requiere que por lo menos se comprendan las condiciones de su propia posibilidad, de su eventual factualidad. No se trata de decir qué es el amor -por ejemplo-, sino de explicar justamente cómo sería posible el amor si algunos supuestos entraran en operación. Si acaso aceptáramos que amar es buscar al otro el amor sería posible como desamparo o dependencia; pero si fuera el caso que amar es delimitar estados de reciprocidad entonces el amor sería encuentro con el otro, instancia democrática en la repartición de tareas y funciones. El compromiso ya no es con la verdad o falsedad de lo posible. Para construir una teoría filosófica necesitamos asumir:

1. que la filosofía no tiene por qué describir la realidad

2. que el filosofar es una actividad cuya tarea consiste en hacer comprensible lo posible

3. que la comprensión filosófica se da en términos hipotéticos desde la figuración de los mundos posibles

Quizá el empalme entre los saberes filosóficos constituiría el mapa de la realidad, pero de una realidad fisurada en las perspectivas de lo posible. Cuando se explica algo no se lo describe con el afán de mostrar cómo son los hechos; más bien se busca saber como sería ese mundo si algo fuera el caso. En los límites de ese pensamiento reflexivo corre la especulación. Y dentrode ella sejuega el papel de un recorrido por el universode los mundos posibles: el mejor de ellos sería aquel donde los supuestos mejor ajustaran a lo que se comprende, y no tanto a lo que se sostiene que es el caso. En lugar de que hablemos de una naturaleza humana, deberíamos decir que si algo fuera naturaleza humana, y si tuviéramos un conjunto de predicados a través de los cuales identificar una tal naturaleza, entonces los derechos humanos serían posibles de cierta manera.

b. La teoría del valor. En el capítulo quinto de Philosophical Explanations Robert Nozick desarrolla una teoría del valor con dos supuestos básicos: primero afirma que existe un "ernpuje moral" y un "jalón moral", y luego sostiene que el "grado de unidad orgánica" especifica la estructura del valor. Cuando estamos insertos en la trama de la moral -piensa Nozick- hay dos tendencias que suponemos perfilan la aventura moral per se: hay una fuerza que nos compele a actuar de determinada manera, como impulso hacia algo valioso que se propone inevitable y hasta necesario; y hay otra fuerza que nos jala o atrae hacia lo valioso desde la voluntad. En el primer caso todo ocurre como si los principios que obligan a obrar indujeran la acción hacia el valor. Ahí se presentan las conductas por deber. Y en el segundo caso tenemos el deseo de hacer lo valioso, valoramos justamente acciones que sabemos que apuntan a su vez a algo valioso. Ahí se presentan conductas buenas que no necesariamente responden al deber, Ambas posiciones morales dibujan una estructura elemental del obrar donde los principios empujan a obrar para que lo valioso se alcance, o la voluntad apunta por sí misma a lo valioso: la libertad en uno y otro caso se refiere al hecho de saber que algo oblga hacia el valor (empuje moral) adhiriendo el querer obrar por mor de lo valioso y apegándose al principio de obligatoriedad; mientras que también es dable saber que se hace lo que se desea en virtud de que apunta a lo valioso. Con eso queda esbablecido que el empuje moral conmina a actuar por principios mientras que el jalón moral reclama del sujeto que sepa hacia donde conduce su obrar.

Desde luego podría preguntarse si todos estamos jalados moralmente de la misma manera o no. Nozick peinsa que lo que ha de ser unviersal es el empuje moral; si algo fuera empuje sería una motivación general, y ésta se produce al menos en lo posible: la dimensión de la vida. Los supuestos se describen así

i. entre el conjunto de opciones posibles la vida con la que yo estaría mejor sería la mejor vida moral

ii. dentro del conjunto de vidas con las que yo podría estar ligeramente mejor se encuentra aquella en la que yo sería mejor de lo que soy

iii. ordenar las vidas por su calidad moral ipso facto las ordenaría conforme al criterio de qué tanto mejor estaría yo si las viviera

Esto supone que habría que elegir entre vidas posibles aquella que me hiciera mejor de lo que soy de acuerdo a un rango comparativo que me permitiera saber que yo sería efectivamente mejor si viviera la vida elegida. Si alguien pudiera vivir una vida que lo hiciera mejor de lo que es, entonces esa vida debería beneficiar otras vidas. Y la razón es que se trataría en ese caso de una vida valuable (valorable como valiosa), porque: a) me haría una mejor persona, y b) propiciaría que yo tuviera la mejor clase de vida. Esa vida poseería valor intrínseco. Y la pregunta ahora pertinente es ¿en qué consiste el valor? Nozick dice que tiene que ser una dimensión D de valor consistente en el grado de unidad orgánica que una estructura posee. Todo está organizado como sistema de partes integradas al sentido de una dirección, finalidad, porpósito, aunque sólo fuera que las partes se ordenan para conformar justamente un todo. U dispersión de las partes cohesionadas en el todo sería lo antivalioso, o al menos el síntoma de que algo ha perdido valor. Un campo de concentración nazi es un ejemplo altamente sofisticado de organización; una teoría científica bien platneada es otro buen ejemplo de organización. ¿Qué distinguiría a lo primero de lo segundo? Nozick afirma que el campo de concentración es una estructura organizada para promover la muerte masiva, de modo que es altamente desorganizador de unidades orgánicas. El producto devaluar las consecuencias de algo valioso da lugar -al menos aquí- a percatarnos de que induce lo no valioso como resultado de su organización propia; por eso, lo no valioso puede ser efecto colateral de los efectos directos de algo supuestamente valioso. La teoría científica puede ser aplicada para promover cambios tecnológicos de gran utilidad para los seres vivos, y, entonces, para unificar nuevas organizaciones vivientes. Valorar lo valioso, entre otras cosas, origina nuevo valor.

La fórmula que mejor representa eso que hemos señalado arriba recoge tanto la idea del supuesto de la suma de las partes como la idea de su organización. Veamos:

V (x+ Y) = V (X) + V(Y)

que significa que el valor de la suma es igual al valor sumado del valor de las partes, pues, en general, si las partes de un todo son valiosas la unión entre ellas tiene que reportar algo igualmente valioso.

Además:

V(X) = O(X) + V(partes de X)

que sostiene que el valor de una organización X equivale a su organización como estructura sumada al valor de sus partes. Eso significa que no necesariamente las partes de algo deben estar ya organizadas en un alto grado, sino que basta reconocer el valor de esas partes para reconocer que el todo que organizan será valioso. Esto quiere decir que algo organizado vale tanto como sus partes. Un cuerpo enfermo de cáncer es valioso pero la enfermedad que lo va minando es un componente no valioso que poco a poco va devaluando al compuesto, al cuerpo enfermo.

Nozick agrega finalmente que se puede valorar lo valioso, no valorar lo valioso, valorar lo no valioso y no valorar lo no valioso. Según sea el caso hablaremos de valor en condiciones formales:

Valorar V es valioso

No valorar V es no valioso

Valorar No-V es no valioso

No valorar No-V es valioso

A esas condiciones les llama Nozcik "condiciones de valor" y están presentes en aquellas condiciones que a su vez coadyuvan a generar la dimensión D de algo. Si bajo condiciones C1 ... Cn se crean las condiciones V-ando V=V o, NO, V-ando No-V = V, entonces una organización X es partícipe de la dimensión D, y es, entonces, V (valiosa).

c. La vida examinada. En el libro de Nozick se pasa revista a los temas de la vida que más nos interesa comentar; no todos ellos son accesibles en el sent ido de que nos interesen a todos o a la mayoría de nosotros, pero todos los temas. son estudiados de manera ciertamente accesible. La muerte, la relación entro los padres y los. hijos, la creación, la naturaleza de Dios y la fe, la santidad de la vida diaria, la sexualidad, el vínculo amoroso, las emociones, la felicidad, el objetivo de la vida, la realidad del ser, el egoísmo, los niveles de altruismo, el valor y el significado de la vida, la importancia y peso de la vida, la matriz de la realidad, oscuridad y luz, explicaciones teológicas, el holocausto, una vida ilustrada, dar a cada quien lo que se merece, la sabiduría y el por qué la aman los filósofos, lo ideal y lo actual, el zigzag de la política, la vida de la filosofía y el reparo del joven filósofo, son los temas que nos saturan de reflexión a todo lo largo de estas páginas. En esos parámetros desarrolla Nozick aquellos temas que desdde luego se ligan al tema del valor que hemos expuesto antes. Ilustraré las ideas de algunos de los temas apuntados y la relación que guarda cada uno de ellos con el tema del valor, de ahí pasaremos a algunas conclusiones interesantes.

I. Muriendo. Si la vida es un proceso en el tiempo debemos aceptar su finitud. Eso quiere decir que nuestra inmortalidad es imposible aunque de muchas maneras deseada. Nozick supone que una vida digna o buena es una vida feliz; pero si algo fuera unavida feliz tendría que perseguirlo bello, noble,verdadero y justamente bueno. Una buena vida sería aquella que persigue el bien en la medida en que. lo bueno incrementa la bondad. Esos propósitos de la vida puede buscarlos el sí mismo a lo largo de su vida y comparar los diferentes etadios de. la misma; saber si la mayor parte de su vida ha sido una vida que reporta mayor dosis de felicidad que de dolor, y las unidades de felicidad sumadas deberán en todo caso arrojar el resultado de, la vida feliz. Sin emargo, esa felicidad no sería posible si uno no viviera cada momento como si fuera eterno (a la Nietzsche), suponiendo que vivir una vida en la que una experiencia semejante no pasara sería, desde luego, mejor que vivir una vida privada precisamente de esa experiencia. Y un mundo donde esa experiencia se viviera tendría que ser un mundo donde el sí mismos (the self) se ocupara de otros sí mismo (itself for another selves); de ahí resultaría que:

i. x vive su vida buscando acumular mayor felicidad en el tiempo hacia su muerte

ii. x desearía ser inmortal si pudiera vivir su vida eternamente bajo una experiencia de felicidad semejante a la vivida temporalmente

iii. x encontraría esa experiencia al ocuparse de los demás en la nobleza, la verdad, la belleza y el bien

Entonces esa vida de x sería una buena vida. Y la preocupación primordial que debe ocupar a x es su relación con sus hijos o padres.

II. Padres e hijos. No hay mejor herencia que uno pudiera hacer que la de uno mismo. Cuando el afecto nos lleva a fundirnos con alguien procreando; cuando de nuestra sangre surge nueva sangre y huesosy carne, sentimos que algo de nosotros mismos sigue ahí en nuestros descendientes. Cada uno de ellos se convierte prácticamente en una continuación de nosotros mismos, sin reposo. En las. herencias -cuando se trata de dinero por ejempopromovemos que alguien reciba lo que no ha ganado: quizá la riqueza que obtiene le permite reproducir las inequidades si invierte suma en la promoción, a su vez, de empresas que capitalizan otra vez a minorías sometiendo a la mayorías. Por lo general, empero, la fortuna que pasa de una genera. ción a otra pasa a través de las ligas afectivas que hay entre las personas Uno da lo que tiene a quien ama. La única restricción en la herencia consistiría en sustraer de lo heredado, en modalidad de impuesto, la cantidad de riqueza que en vida hayan acumulado los herederos: así, yo tengo derecho a recibir una herencia de la que deduzco el impuesto correspondiente a la cantidad de riqueza que yo mismo he forjado; y habría un límite a las herencias, pues la riqueza se recibe en proporción a la liga de afecto que une al heredero co el hereditario; los tataranietos casi nada tendrían ya que ver con el heredero original.

Para Nozick la herencia de vida, y, sobre todo, de una buena vida para nuestros hijos es el mejor testimonio de liga con ellos. Esa liga forjará para los hijos un patrón, de energía, cariño, amor y entusiasmo que después heredarán a sus propios hijos.

Dice Nozick:

In any case, with truly worthwhile things such as knowledge and understanding -and curiosity and energy, kindness, love, and enthusiasm- we do not want to hoard these for ourselves or our own children only. What we can transmit directly, though, is a prizing of what is worthwhile, and an example." (33)[Nota 2]

La herencia directa de un ejemplo de vida que induce cariño, amor y entusiasmo es una donación que pasa de una generación a otra; y eso es mejor que las inequidades que el pasaje de las riquezas ocasiona cuando va de una manos a otras, siendo que unas se esforzaron para que otras reciban sin la misma proporción de esfuerzo los frutos del primero de ambos esfuerzos.

III. Creación. Si fuera posible crear deberíamos entender la creación como una exploración sobre ideas, situaciones, hechos, aventuras, religiones; como un proceso que se alimenta de actividades que responden a algo que queremos explorar. Entonces parece que creador es quien responde con actividades a lo que explora, y así prolonga su ser en los demás, en el tiempo (igual que cuando decimos que alguien ha dejado huellas): traza su identidad en lo que deja. A partir de una base segura y hasta cómoda, el creador actúa en aras a la novedad, se aventura a explorar nuevos fenómenos o territorios o ideas; y retorna a su base enriquecido con lo que ha encontrado. El creador transforma y se transforma siempre a sí mismo en el proceso de creación. La espiral del movimiento es valiosa porque en ella el creador valora sus resultados; y esa es una manera de valorarse a sí mismo. Nuestro mundo -dice Nozick- se va llenando, colmando sus huecos, con las actividades y logros de sus creadores. Imaginemos un mundo donde faltaran Jesús, Buda, Einstein o Cervantes: simplemente sería otro mundo y sus ausencias harían de nosotros algo distinto de lo que somos. ¿Cuántos huecos hay aún por llenar? Nozick piensa que áun sin saber la cantidad de los que faltan es placentero saber que algunos llegarán a ocupar su lugar.

IV. La naturaleza de Dios, la naturaleza de la fe. Si la fe fuera posible tendría que ver con un encuentro especial con algo cuyas notas o atributos pasan a lo creado; pues se tiene fe en el promotor de algo que hace pasar algunos de sus atributos a lo creado, a esa peculiar pieza de su creación. Entonces ocurre que la fe es de naturaleza vinculante. Opera como un nexo entre Algo real y alguien que busca realizarse: el escritor sería real en la obra que escribe; lo mismo que el pintor tiene fe en lo que pinta porque al realizar la obra se realiza a sí mismo. La fe es vínculo con lo real que realiza al creyente; y Dios, en todo caso, realiza a sus criaturas de modo que éstas encuentren en Él su realidad.

Dice Nozick:

"Faith's paticular route lo belief is the following. There is an encounter with something very real --an actual person, a person in a story, a part of nature, a book or word of art, a part of one's being- and this thing has extraordinary qualities that intimate the divine by being forms of qualities that the divine itself would have..."(51) [Nota 3]

Si Dios tuviera algunas formas de cualidades, patrones que se instanciaran como cualidades de cierto tipo en la experiencia, entonces Dios habría de verse en lo real; pero en algo muy real. Una persona, una historia, la parte de uno mismo que más pudiésemos entrañar (mi espíritu), una novela, todo aquello que se aparece como muy real --cargado fuertemente de plenitud-, reflejaría corno símbolo permanente las formas de cualidades que un Dios tendría. Así, el tiempo de vida de una persona reflejaría el patrón de eternidad que Dios tendría. A partir de la cualidad temporal de la persona podríamos creer en la forma o patrón de eternidad que encontraríamos en Dios. También creeríamos en Dios si el personaje Ana Karenina nos manifestara la enorme cualidad de ser prototipo del dolor que en la forma de la cualidad compasión Dios tendría; es decir, el dolor muy real de Ana Karenina permitiría creer en la forma compasiva que, como cualidad sin más, Dios habría de tener.

Dios, dice Nozick, hace comprensibles nuestras experiencias. Es Aquél por quien lo que experimentamos se comprende; pero es también algo más que un mero recurso para explicar lo que nos ocurre: es el principio al que apelamos para confiar en lo que nos ocurre; nuestras experiencias se vuelven confiables, dignas de ser comprendidas en lo que son, porque Dios las habría hecho reales para nosotros mismos. Es ese sentido, la fe no sería ya irracional. Es un componente de esa razón que ve en lo que le ocurre un trazo de alguna nota de Dios, y entonces lo explica y comprende como un real que ocurre y es digno de confianza. ¿Confianza en qué? Al menos confiar en que las experiencias se comprenden como realidades que Dios ha querido para nosotros. Lo mismo que en el amor romántico se confía en el otro al que se encuentra, pues comprendemos las experiencias en función de él; así confiamos en que lo que nos pasa se comprende como esbozo de la misma naturaleza de Dios. En la fe investigamos nuestras experiencias buscando confiar en que son trazo de los atributos de Dios, y que además Dios mismo ha querido para nosotros.

Dentro de esa línea o secuencia de ideas Nozick desarrolla el tema de la sexualidad unitiva, fundente, candente, que, en la superficie de las caricias y ternuras, en el desfogue de pasiones que recorren la geografía del otro en quien uno se pierde gozando, alcanzan la dimensión profunda de lo que sería el ser sí mismo en otro: si la sexualidad fuera posible corno liga integradora (más allá del orgasmo), entonces sería una experiencia de unión plena de un sí mismo que se vuelve idéntico a otro sí mismo. De ahí pasamos al tema del otro, de ese alterego con quien virtualizamos el proyecto de dos que son uno. La identidad de uno consigo mismo es el continuo sin límites que se sabe extendido en el tiempo, y que sabe que su sí mismo ahora es prolongación del sí mismo anterior; y, por ende, si la identidad fuera saberse continuo consigo mismo, en la liga de amor la identidad es el continuo de dos dónde uno se sabe continuo en el sí mismo del otro: es como un cuerpo cuya unidad es ya la identidad de dos porque en el amor he sido y seré desde lo que tú hayas sido y seas. Así es como una vida podría vivirse con entusiasmo; así es como -dice Nozick- la identidad perdida en la identidad del otro configura la trama de una vida emocionante. Y ¿qué son las emociones? Nozick piensa que una emoción tiene que ser una estructura de tres componentes cuya relación es el empalme que habrá de proyectar la felicidad. Una vivencia x es emocionante si y sólo si depara el proceso de felicidad, o al menos prepara para él. En una emoción hay a) una creencia de que P es el caso, b) una valuación de P en el orden del valor, y c) un sentimiento asociado. La coherencia entre lo que se cree, valúa y siente es la racionalidad de una vida que ajusta su sí mismo al principio de realidad, a lo que puede o no realizarse desde la órbita de los ideales. Ahí Nozick recurre al expediente de Freud porque precisamente es de la verdad de lo que se trata; de una vida vivida en la verdad de quien cree en algo valuado como realizable y que despliega la alegría, el goce, el placer, la confianza, la dicha, el compromiso, la solidaridad o el altruismo. En realidad -valga la redundacia- quien cree que lo valuado es realizable tiene, sentimientos que alimentan a profundidad el compromiso con una vida feliz (siempre en la esfera de la relación de liga afectiva con el otro); y entonces parece que la vida de personajes como Mr. Spock (personaje de La guerra de Ias estrellas) se convierte en un sin sentido si la risa, el poder, las venturas o desventuras que simula forman parte de programas creídos cuya valuación casi ineludible no va acompañada de sentimientos: un alma neutra no promueve su felicidad con los otros, y la valuación que hace de lo que cree solamente se perfila como posible dentro de los parámetros de la consistencia puramente lógica. Y en la vida -dice Nozick- habría que rebasar la lógica yendo un poco más allá: transitar a lo real creyendo en algo valuado que se busca con un sentimiento de placer enfocado a la felicidad. La vida feliz nos habla de sujetos emocionados, y el curso de sus vidas siempre pretende que a lo largo de lo vivido siempre se haya acumulado más unidades de vivencias felices que una suma de dolores; habrá que enfocar la vida como un trazo extendido hacia delante que busca realizar profundamente lo que cree y valora con entusiasmo, de modo que el resumen de la vida vivida pueda referirse como una vida donde "la suma de vivencias arroja un saldo favorable por el lado de la felicidad". Si la probabilidad de ser feliz es un promedio de 3 unidades sobre 10 posibles, entonces resulta torpe proyectarse en la vida bajo cm juego; pero si es un juego de 7 sobre 10 entonces será una vida preferible.

La vida feliz, empero, debería satisfacer tres niveles o estancias -dice Nozickde sí mismo: la estancia del of, la estancia con el otro y la estancia con lo externo; o quedo colocado en el primer nivel del valor, dentro del sí mismo o egoísmo, o quedo en relación con los semejantes u otros sí mismos, en el altruismo, o quedo en relación con el absoluto que me entrega a lo real. En el caso del egoísmo las actividades que me ocupan tienen que -ver conmi auto-expresión, la auto-proyección y el auto-desarrollo: el despliegue personal de mis capacidades. En el segundo caso el valor no reside en mi capacidad de ayudar a los demás como ayudador sino, dice Nozick, en la relación de ayuda como tal. Y en el tercer caso el valor depende de mi contacto con lo real y hasta donde anclo en la realización de mi proyecto a partir de lo que me es externo.

En realidad, sugiere el autor, el equilibrio entre los tres niveles da lugar al valor, a la adquisición del verdadero estado de valor y significado de una vida: casi como si dijera que vivir la vida auto-promovida con los demás y ubicada en la realidad fuera una vida más valiosa que aquella que se estancara en cualquiera de las estancias consideradas por separado.

Nozick habla también del grado de unidad orgánica que algo exhibe, y repite su teoría de Philosophical Explanations que tocamos ya arriba. Lo único que matiza el autor es que el valor tiene efecto de regreso sobre sí mismo porque al valorar lo valioso yo mismo soy valioso e incremento el valor en el mundo; y por tanto-mi vida se vuelve significativa. Digamos que mi vida adquiere peso e importancia. El peso refiere a lo valioso y el grado en que lo hace redunda en su Importancia. Lo que pesa tiene efectos significativos, es causa de ellos;: y- lo importante puede ser el efecto de una causa de peso. Eso nos conduce directamente al universo del poder, la autoridad o la ley. Para Nozick, empero, algo que tiene peso porque efectúa lo importante recorre cualesquiera de Im siguientes dos dimensiones: o está integrado de modo inherente (en sí mismo) y es valioso, o está integrado en el modo de relación (otro que sí mismo) con algo más adquiriendo significado; y si algo que tiene peso efectúa lo importante podría referirse a su fortaleza que desde la inherencia reporta el peso en sí mismo, y justamente, desde la relación es lo importante. Quizá debemos suponer que una fuerza inherente y relacional es peso importante que se integra inherentemente como valor significativo en relación. Con cae corte en dos dimensiones Nozick imagina la matriz de la realidad como un poliedro de n dimensiones donde se juega un telos, un límite al sentido o dirección de algo desde la perspectiva de seis categorías agregadas a lo real: sustancialidad, luminosidad, alcance, energía, localización y completud. En un cuadro de cruces, por ejemplo, la sustancia inherente tiene peso, es relacionalmente importante, persigue la grandeza como telos y se limita a la perfección; es decir, cada categoría se multiplica por cuatro horizontes de corte, y entonces ofrece un panorama de la realidad enel que habrá 32 (treinta y dos) registros fundamentales. No obstante eso, las categorías aludidas tendrán que sumarse a otras de cuño personal: la independencia, lo pacífico, el desarrollo y la existencia. Así, la existencia inherente es temporal, espacial en relación causal e interactuante en su finalidad y limitada como causa sui. Eso produce 16 categorías más a Ias que de nuevo sumamos las puramente físicas, direccionales, que nos indican el despliegue de algo como motor hacia algo aparte: energía, foco del vector, innombrable y luz. Eso se liga al recuadro de composiciones estructurales como la completud, la integración, la sustancia y el alcance; que, a su vez, se junta al último encuadre del modo de estar independiente, desarrollado o sólo existente y pacífico.

En fin, Nozick concluye su libro fantástico con algunas reflexiones en torno a la sombra, lo oscuro de la vida y aus pesares que no dejarán de serlo mientras haya contraste de luz en la experiencia, pues la muerte hace que el tránsito cobre sentido y encontremos en cada esfera de luminosidad amorosa, amistosa, graciosa, gentil, un inmenso remedio y coraza para hacer frente a ese soterrado no que en la profundidad del si mismo amenaza, siniestro, casi terrorífico desde la marca de la enfermedad, el odio, el despido, la muerte.

Los escarceos en torno al tenia de la santidad de la vida diaria y los juegos de la política parecen sólo recordarnos, y no de pasada sino con clara intención, que en todo proceso donde nos la vemos con im demás es imprescindible afirmarse, alumbrar con el foco puesto en el valor, y nunca sobrepasando los derechos de los otros porque, pienza Nozick, cuando respetamos Ios derechos es porque vivimos la vida haciendo valor, valorando sin perder el aliento. la anarquía transgrede los límites, el Estado funda límites suaves y la utopía los disuelve todos.

Un libro excelente, y un final cimbrente. Tal vez el lector de Robert Nozick recuerde que más allá de los sujetos está la vida que los sostiene y atarea, como ahora que nos ha llevado por sus luminosas páginas. Como filósofo ha hecho del constructivismo exegético un arte: comprender cómo algo sería posible sin comprometerse con una verdad que ya no le compete al filósofo de profesión rastrear.

JOSÉ MANUEL OROZCO

Departamento Académico de Estudios Generales, ITAM.


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