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Moderno, modernidad, modernización son palabras claves de nuestra época. En México es frecuente encontrar estos términos en artículos y ensayos, en el discurso político y en los pronunciamientos de los líderes: el sistema político, la economía o el país en geneal, se nos dice, deben "modernizarse". El reiterado uso de estos vocablos acaba por tornarlos banales y huecos, razón por la que se hace necesario precisar su sentido original, así como sus diferentes acepciones.
De acuerdo con el Vocabulurio filosófico de Lalande,
el término "moderno" se empleaba ya en el siglo X en las polémicas filosófico-religiosas, tanto con una acepción positiva -para denotar apertura y libertad de espíritu, estar al tanto de los más nuevos descubrimientos o de las ideas recientemente formuladascomo con una acepción negativa -para significar ligereza, querer estar a la moda, cambiar por el gusto de cambiar-.
Ahora bien, no fue sino hasta el siglo XIX cuando su uso se volvió común y se utilizó para distinguir la antítesis entre feudalismo y capitalismo (tradición y modernidad), como gran momento de cambio-ruptura en el proceso histórico. En la misma época, modernidad empezó a servir para nombrar una aspiración cultural y una expresión artística: así Rimbaud afirmaba "hay que ser absolutamente moderno" y en América Latina los modernistas constituian una importante corriente literaria. A la vez, el término adquirió una connotación ideológica (como serie de representaciones más o menos elaboradas que encubren y justifican una práctica, la capitalista, y facilitan la expansión del mundo de la mercancía). De esta forma se propagó e introdujo en países como México donde las élites cultivadas, fascinadas por su poder de seducción, eligieron a la modernidad como bandera en la creencia de que bataba con adoptar su lenguaje para romper y superar el "atraso ancestral".
En el siglo XX este concepto fue empleado para designar los cambios y transformaciones de la realidad contemporánea. En este sentido, la modernidad ha sido objeto de reflexión de muchos autores, entre los cuales destaca Henri Lefebvre quien, en su permanente cuestionamiento y meditación sobre el mundo en el que vivimos, ha hecho del análisis crítico de la modernidad uno de los ejes alrededor de los cuales gira su pensamiento.