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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1990

4. Modernidad y mundialidad


En la década de los 70 el sistema capitalista atraviesa por una aguda crisis, aumenta el precio del petróleo y, en consecuencia, hay inflación y desempleo, así como estancamiento de las actividades productivas tradicionales, todo esto hace que la ideología del crecimiento ilimitado se vea seriamente afectada.

Ahora bien, esta crisis que pareciera volverse permanente se acompaña de profundas y aceleradas transformaciones que podrían marcar el inicio de una nueva época, cuyos rasgos empiezan a precisarse en la década de los 80.[Nota 8] Los nombres para designarla varían: sociedad posmoderna; de consumo; del productivismo y la tecnocracia; posindustrial; del neocapitalismo; informacional; cibernética; "nuevo orden mundial", etc.

Esta nueva etapa a la vez que prolonga modifica intensamente lo que H. Lefebvre denomina modernidad, dando lugar a lo que él mismo llama lo mundial. Aunque cabe preguntarse silo que este autor percibióy denominó modernidad fue solamente el preámbulo (transcurso en el que se fueron acumulando los elementos nuevos) a la nueva realidad (la modernidad devenida mundial) que se manifiesta de manera evidente desde los 80 en los países centrales y que, parece, anuncia el panorama del siglo XXI.

La nueva realidad se presenta como un sistema de alcance planetario (global y totalmente interdependiente) que conlleva una nueva división del trabajo, que mantiene e incluso agrava las desigualdades, y en la que se produce una relación jerarquizada de explotación y dominio entre países centrales (hegemónicos), sede de los poderes políticos transnacionales, y los países periféricos (subordinados), también llamados subdesarrollados o del tercer mundo. Los primeros toman la decisiones fundamentales a través de estrategias que se ejercen sobre los segundos, a corto, mediano y largo plazo; estos últimos, constreñidos por la crisis, la deuda y la forzosa dependencia económica, deben tomar a éstas en cuenta para formular y ejecutar sus planes de gobierno.

Hay que señalar que la división entre centro (hegemónico) y periferia (subordinada) no se da solamenteentre países, sino también entre regiones, clases y grupos sociales; es así como en el seno de los países centrales se observan regiones periféricas y marginadas, lo mismo sucede en el espacio de las grandes ciudades y con ciertos grupos sociales abandonados a su suerte. En sentido inverso, en los países periféricos (subordinados) se advierten islotes de riqueza, poder y consumo análogos a los que se encuentran en los países centrales.

Hemos dicho que el nuevo orden se define por su mundialización e interacción, donde todo depende de todo. El acelerado desarrollo técnico que lo caracteriza genera cambios profundos: el automóvil deja de ser eje de las actividades productivas; los sectores tradicionales (metalurgia, manufactura, etc.) pasan a un segundo término, ocupando su lugar la informática, la electrónica, la robótica, las telecomunicaciones, los materiales nuevos, la biotecnologiá; se crean nuevas industrias que giran alrededor del empelo del tiempo dedicado al ocio (en particular el turismo); la cultura por su parte también se vuelve una industria y, como tal, se ve sometida a los imperativos de la mercadotecnia. Dentro de este contexto desempefian un papel dominante las empresas multinacionales, así como la transnacionalización de los capitales a través del sistema financiero.

El centro de las actividades de punta propendo a desplazarse hacia el Pacífico (aunque los cambios ocurridos en los países del Este europeo pueden alterar esta tendencia). Se opta por llevar la industria pesada y contaminante a los países periféricos, utilizándolos asimismo para la industria maquiladora con el.fin de aprovechar una mano de obra barata, cuya formación y obsolescencia no cuesta a las empresas maquiladoras; industrias que por lo demás explotan materias primas, energía e infraestructura del país donde se instalan.

Hay que agregar que las estrategias de los sectores financieros y de las industrias transnacionales no son iguales y obedecen a intereses distintos y por ello tienen repercusiones diferentes sobre los países periféricos: los financieros buscan ganancias a corto plazo, mientras que las industrias transnacionales, sin desdeflar la ganancia inmediata, pueden planear inversiones a largo plazo.

El poder que las agencias internacionales (FMI y Banco Mundial) y las firmas multinacionales ejercen sobre el Estado-nación van a modificar la gestión que este último venía desempetiando sobre lo económico y lo social; su autonomía se ve limitada tendiendo cada vez más a volverse mero adminsitrador del territorio nacional y de las relaciones sociales de producción para las empresas y poderes transnacionales. Sin embargo, mantiene la dirección (y el control) de lo social y lo cotidiano, en forma directa (reglamentos, leyes, prhibiciones múltiples, etc.) o indirecta (fisco, sistema de justicia, orientación ideológica a través de los medios de comunicación). Las fronteras nacionales se quebrantan y la identidad nacional se diluye. Las transnacionales se organizan en redes corporativas (net work corporations) a la vez que las naciones tienden a integrarse regionalmente en mercados comunes (Mercomún europeo; EU-Canadá; Japón y ciertos países asiáficos).

Se trata de un nuevo orden mundial cuyos centros de decisión se rodean de opacidad y secreto, de la planetarización M mundo de la mercancía que se impone aplastando y/o recuperando todo lo que se le resiste a través de un esquema organizativo de carácter general, que tiende a la homogeneización (por medio de la ley, del derecho, del poder, de la mercancía, de modelos impuestos), a la fragmentación (parcelación del tiempo, del espacio, del trabajo, de las especializaciones), a la jerarquización (lo homogéneo encubre y contiene a lo fragmentario, que es organizado en una estricta jerarquía).[Nota 9]

Lo mundial se caracteriza por su enorme complejidad, en la que interfieren y convergen flujos y corrientes de mercados de capitales, materias primas, energía, mano de obra, técnicas, productos terminados, obras de arte, símbolos, signos e información. La información (producto inmaterial, a la vez abstracto y concreto) se vuelve una mercancía privilegiada, igual que los servicios.

Lo social es aplastado y se ve sometido a un orden (control) interno que ejerce el Estado y en el que puede existir.un cierto margen de tolerancia respecto al comportamiento individual, a condición de que las relaciones de fuerza esenciales no se alteren. De igual manera, la participación es tolerada e incluso estimulada, pero solamente si no rebasa ciertos límites sobre los cuales no se cede, que encubren la realidad. profunda del poder, a saber: la vigilancia de la sociedad justificada por la necesidad de seguridad interna y externa; por lo demás, un sistema de información computarizada eficaz y sin fallas garantiza el control sociaI. Sin embargo, esta vigilancia se ejerce de manera suave y poco perceptible, por lo que los ciudadanos rara vez son conscientes de ella. La sociedad, por lo general, reacciona pasivamente, impotente frente a mecanismos de control tan complejos.


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