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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1990

AMÉRICO FERRARI, CÉSAR VALLEJO, OBRA POÉTICA

Author: Luis Fernándo Brehm[Nota 1]

Los signos del poeta

Los signos del poeta


Américo Ferrari, César Vallejo, Obra poética1989, MÉXICO, Conaculta, 73 PP. ISBN 968-29-2232-1

César Vallejo es la voz de la muerte que se vuelve vida en el poema; para aprender a vivir hay que aprender a morir. En "Piedra negra sobre una piedra blanca" vive desde el pasado su futuro:

Me moriré en París con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.

Me moriré en París -y no me corro-

tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

(p.339)

César Vallejo es la voz de la otredad y la hace suya en el poema; el canto silenciado por la castración de la palabra, vuelve a la vida por el canto del poeta:

Un hombre pasa con un pan al hombro

¿Voy a escribir, después sobre mi doble?

(p.414)

En Los heraldos negros y Poemas juveniles, aún se escucha el ritmo del verso en formas preexistentes como el soneto. Las eufonías se producen en consonancias y aliteraciones. De la sonoridad producida por la rima, con tonos de postmodernismo, se funda la asonancia a partir de Trilce y corre el verso blanco con la fuerza de las palabras que plasman los dolores de España aparta de mí este cáliz y la paces de los Poemas póstumos.

Desde el primer llanto y la primera risa que nacen en Santiago de Chuco, en el Perú de 1892 hasta los versos póstumos y la muerte en 1938, César Vallejo acuña los versos de su producción poética que empieza a circular con Los heraldos negros, su primer libro, en 1918. Ya desde entonces salta a la vida el llamado de la muerte, desde la imagen del pan recién cocido, desde la boca del horno.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esa golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

(p.20)

Las imágenes de la cotidianeidad, del color campirano y del rodar de las tradiciones, reflejan el enraizamiento con la tierra peruana en donde César Vallejo mastica las tristezas desde el juego de. los dados:

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,

ya no podrás jurar, porque la Tierra

es un dado roído y ya redondo

a fuerza de rodar a la aventura,

que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura.

(p.96)

La Obra poética de César Vallejo, publicada por Conaculta, ofrece la edición crítica cuidada por Américo Ferrari, junto con ensayos penetrantes que le dan luz a los poemas desde las plataformas de la crítica de Franco, Gutiérrez Girardot, Meo Zilio, Ortega, Oviedo y el excelente poeta español José Ángel Valente.

Existen múltiples estudios sobre la obra de Vallejo, muchos de ellos de obvia calidad literaria. La edición crítica resulta de gran vitalidad, porque a partir de ella podernos descubrir el proceso creativo del poeta peruano, al indagar las variantes de las palabras que se hacen signos y sentidos que revelan, por el canto, los ritmos de la vida en la escritura. A través de la edición crítica nos encontramos con los trabajos del poeta, que con fino oído, hace que unas con otras las palabras se digan todas sus palabras entre sí. Metido en el taller de las palabras, el poeta parece castigar al texto -tejido de los signos- para encontrarle la salida al afecto en la fuente de vida hecha poema. Este proceso que señala la edición crítica, revela los cuidados del poeta que acarida con la voz en la escritura los signos de la vida hechos palabra.

La Obra poética de César Vallejo, que surge como una presencia del proyecto auspiciado por la Unesco, que Conaculta nos brinda en la colección Archivos, se integra a la publicación de las obras más significativas de la literatura latinoamericana y del Caribe en el siglo XK. Es evidente que esta colección de "clásicos latinoamericanos" nos lleva ya al redescubrirniento de la vida a través de la palabra plasmada en diversa discursos literarios.

César Vallejo es la fusión de indigenismo e hispanidad que siembra surcos de palabras que hacen florecer poemas. 1892-1992 marcan un siglo desde su nacimiento, una coincidencia con el V Centenario de la fusión de Europa con América, cuando el viejo mundo descubre que hay un nuevo mundo y crece en el amor por la otredad, en el sentido de la vida que se inicia con el sentido de la muerte, presencias del poema de la obra poética de César Vallejo.

En "Masa" de España aparta de mí este cáliz, César Vallejo le canta al hombre muerte y se hace vida. Al escuchar este poema nos acercarnos al poeta que ya no está y sigue estando, porque el signo, su poema "Masa", es la presencia de una ausencia:

Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo- "¡No mueras, te amo tanto!"

Pero el cadáver ¡ayl siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:

"¡No nos dejesl ¡Valorl íVuelve a la vida!"

Pero el cadáver ¡ayl siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"

Pero el cadáver ¡ayl siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: "Quédate, hermano!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporáse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar...

(p.475)

César Vallejo vive en nosotros.

LUIS FERNANDO BREHM

Univ. Guadalajara; UIA León.


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