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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1990

SERGIO PITOL, DOMAR A LA DIVINA GARZA

Author: María del Carmen Grillo[Nota 1]


Sergio Pitol, Domar a la divina garza, 1989, México, Era, 203 p. IBSN 968-411-282-3.

Desde la contratapa se nos ofece Domar a la divina garza como una "hilarante comedia de enredos que una y otra vez le arranca carcajadas al lector". Sin entrar a cuestionar la calificación de "comedia de enredos", podemos decir que no llega a provocar carcajadas, pero sí arranca una reflexión, puesto que la novela -pensamos que ése es su mérito- se convierte en un discurso autorreferencial, en una meta-novela.

La historia de lo que le pasa a Dante C. de la Estrella es un pretexto para reflexionar sobre el novelista, la obray el lector. Ya desde el comienzo se pone en ficción el trabajo del escritor. Surgen las consideraciones sobre los materiales de escritura, la base teórica del escritor, sus fantasmas y obsesiones.

Desde ese primer capítulo se enumeran, sin, disfraces, los núcleos alrededor de los cuales se articulará la novela: Bajtín y lo carnavalesco, Gogol, y un personaje 'real', Pepe Brozas, viejo amigo del novelista.

La historia principal de la novela, la de Dante, los Vives, Marietta Karapetiz y Sacha, es narrada con un discurso caótico, confuso, porque la historia misma es caótica, confusa, increíble. Los espacios y la tiempos no están bien determinados; las voces narrativas fluctúan, se yuxtaponen, se entrelazan.

La novela presenta varias voces narrativas: un primer narrador que organiza la materia narrada en siete capítulos, titula cada uno de ellos y escribe el capítulo I; el "viejo novelista", que escribe la historia de Dante; y Dante mismo, que cuenta sus vivencias en Roma y Estambul a un heterogéneo auditorio: "Los ha obligado a todos, tanto a los chicos como a los viejos, a levantar la mirada de sus miserables entretenimientos, los ha constreflido a reconocer que existe. ¡Que es quien es! Y ese descuido, esa curiosidad, acabará por perder a los Miralles. Quiéranlo o no, el huésped forzado ya no saldrá de esa casa sino hasta haber terminado su relato".

Esta situación da la posibilidad de plantear la relación autor-obra-lector, ya que cada uno de los que compone el auditorio espera algo diferente del narrador, y éste va pautando la lectura de su relato. La relación entre Dante y los Miralles proporciona la oportunidad de referir la relación ya indicada, las luchas del autor y del lector por el dominio del texto, sus diálogos, sus estrategias de producción y de recepción.

Una de las figuras de la novela es la del rompecabezas. Todo rompecabezas tiene una imagen, un dibujo, un diseño, pero fragmentado, desordenado. El que juega debe captar las relaciones entre esos fragmentos, aproximarlos, tentar uniones, armar la imagen. La novela es un rompecabezas para armar: en tanto va construyéndose presenta huecos, blancos, y en tanto es suma de partes, muestra sus fisuras. Sin embargo, Dante, como narrador, no permite que sus receptores construyan la historia; él plantea una lectura hegemónica de su texto. Él impone a sus receptores un discurso autoritario. Como narrador, es narcisita; se mira, se refleja en su propia obra, y quiere que todos vean esa imagen. Sin embargo, la familia Miralles se encarga de desbaratar su propósito, de hacerlo entrar en crisis.

El entrecruzamiento deliberado de la voces narrativas, producido por la falta de marcas gráficas y por el uso del estilo indirecto libre, provoca en el lector la sensación de que no se sabe cuál es la voz que está narrando. ¿Polifonía? Tal vez. Sin embargo, si consideramos de qud se está hablando, observaremos que es un solo tenia alrededor del cual gira la historia: el conocimiento de Marietta Karapetiz, un personaje desconcertante para los demás personajes y para el lector, que introduce a Dante en lo corprológico. Y ése es el tema. El excremento. Los desperdicios. La gula. Dice Sacha, uno de los personajes, parafraseando a Pascal: "El hombre es un junco pensante, sí, pero no hay que olvidar que es un junco que caga."

No se nos olvida, pero ¿hay algo más inconfesable que la defecación? La profusión, exarcerbación, delectación de esta función fisiológica nos lleva a ubicar esta novela en el marco de toda una literatura que trata este tema con naturalidad, casi con alegría. Domar a la divina garza. ¿Domar la novela?

MARÍA DEL CARMEN GRILLO

Universidad Iberoamericana.


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