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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1990

III. Democracia y estabilidad política


"Nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una república como organizarla de suerte que las opiniones que agitan los ánimos tengan vías legales de manifestación."

La idea que en realidad aparece insistentemente en el pensamiento de Maquiavelo es menos la del acceso al poder, que la de su conservación. De ahí que dedique buena parte de su obra al estudio de las condiciones que permiten construir un orden político estable y permanente, lo cual beneficia tanto a los gobernados como a los gobernantes. Podría decirse en ese sentido que Maquiavelo, más que un teórico del absolutismo o de la democracia, lo es de la estabilidad política.

Para conseguir ésta, debe echarse mano de diversos medios, según las circunstancias, y aprovechar una tendencia natural en los hombres, que también constituye una premisa básica del realismo político; el hombre teme más a su propia inseguridad que a cualquier otra cosa. La idea hobbesiana de que la racionalidad del Estado se fundamenta en que éste permite superar la anarquía natural de los hombres, reduciendo drástícamene su inseguridad, aparece esbozada en Maquiavelo. El poder despótico es, en efecto, preferible para los hombres al caos político. Y por ello la centralización debe ser completa en una situación en que el desorden social es extremo. Por lo mismo, en dos momentos se requiere de un poder absoluto, según Maquiavelo; al fundar un Estado o al reformarlo:

Para organizar un gobierno se deberá acudir mejor a instituciones monárquicas que populares, a fin de que los hombres cuya insolencia no pueden corregir las leyes, sean refrenados por un poder casi regio. [Nota 12]

En un proceso de reforma de¡ Estado, considera el florentino también necesario concentrar el poder para neutralizar la reacción de los grupos que saldrán perjudicados con tal reforma, que en el caso de los cambios que exigía la modernización que estaba teniendo lugar en toda Europa, en general se trata de los nobles y oligarcas:

...donde la corrupción es tan grande que no bastan las leyes para contenerla, se necesita la mayor fuerza de una mano real, cuyo poder absoluto y excesivo ponga freno a las ambiciones y a la corrupción de los magnates... Esos caballeros, que viven en la ociosidad, manteniéndose con el producto de sus riquezas y sin prestar ningún servicio útil, son perniciosos en cualquier república o Estado. [Nota 13]

He ahí la explicación de que Maquiavelo considere adecuado el absolutismo en El Príncipe, único régimen capaz de unificar y poner orden a la dividida y anárquica Italia de Renacimiento. Pero aun cuando en esos casos se recomienda concentrar el poder, el soberano deberá tomar en cuenta la naturaleza de sus súbditos y autoimponerse un límite en el ejercicio del poder, si desea conservar su Estado. Si no garantiza al pueblo la seguridad mínima que éste necesita, no verá ganancia en apoyar el régimen establecido, pues:

Los hombres que viven inciertos de su seguridad personal, procuran por cualquier medio librarse de este peligro, y al efecto se aumenta su audacia y atrevimiento contra el orden de cosas establecido.[Nota 14]

Por ello recomienda Maquiavelo al príncipe no robar el patrimonio de sus súbditos, ni tocar a sus mujeres, y en cuanto sea posible, no recurrir a la crueldad ni a la represión. Todo ello, en exceso, causa a la postre la ruina del Estado, situación en la que todo el mundo sale perdiendo, tanto los gobernantes como el pueblo.

Sin embargo, pese a la necesidad del absolutismo en momentos específicos, a la larga éste llega a convertirse en un enemigo natural de la estabilidad, precisamente porque no hay nada que obligue al soberano a refrenar sus ambiciones. Incluso si subiese al trono un hombre responsable y justo, al desaparecer éste probablemente sería sucedido por otro sin esas nobles cualidades, como se señaló antes.

Si no prevalece el imperio de la ley que contenga los excesos de los poderosos, nada evitará el ciclo de la violencia y la inestabilidad. Alguna forma de participación popular debe también estar contemplada en la constitución del Estado, si éste tiene pretensiones de continuidad y permanencia. Maquiavelo señala como principal causa de decadencia de las diversas constituciones florentinas hasta su época el que "las reformas no se hacían atendiendo al bien común, sino al dominio y la seguridad de los partidos (y que) ...el pueblo no tenía intervención alguna en el gobierno".[Nota 15] Ello lo hace proponer para Florencia la constitución de una república, lo que parece contradecir su propuesta de una monarquía para toda Italia. Lo que sucede es que las condiciones son distintas, diferentes las problemáticas y, por lo mismo, diversa su solución.

Pero en todo caso puede extraerse, de los escritos de Maquiavelo como principio general el que las democracias resultan, a la larga, la forma más estable y continua de gobierno, y por lo mismo recomienda su institución una vez que hayan sido superadas las condiciones que obligaron en un momento determinado a concentrar el poder en pocas manos, conclusión semejante a la de las teorías contemporáneas de la estabilidad política. [Nota 16]


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