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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1991

a) Los "Lectores":


Estos personajes aparecen solamente en el primer capítulo de la novela. Pertenecen al ámbito de "la Casa", lugar caracterizado por lexemas que hacen una referencia a Instrucción', a 'educación': "aula", "salones", "galería", "programa de trabajos prácticos", "curso".

La Casa está dirigida por el "doctor Menta"; es pertinente señalar aquí, a partir del nombre del director de la Casa, el otro grupo de lexemas relacionados con el ámbito de ésta, referidos a 'alimento', 'comida', y que es representado especialmente por el narrador:

Clara rabió y se fue al lado opuesto de la galería, donde no había lecturas y en cambio se olía el café de Ramiro (p. 10);[Nota 5]

o definido por un personaje: "Café y lecturas: la Casa", p. 11.

Los lexemas se refieren a acciones relacionadas con la alimentación y a objetos de alimentación, y entran a jugar relaciones con la acción de leer y con los objetos de lectura, o con otras acciones de recepción (cine o música), p.c.: "tragan todo sin masticar, a la salida comen un sandwich en la cantina de la Casa para no perder tiempo, y se largan al cine o a un concierto", p. 11; "la Casa servía para mantener caliente el pan del espíritu" p. 12; "... La letra con miel también entra, ¿no es cierto, doctor Menta?" p. 12; "y a mí me gustan las tres rubias que se sientan a bebérselo a un Lector en la primera fila p. 16; "Personalmente lo que más me gusta de la Casa son los sándwiches que se comen en la cantina. Los de paté sobre todo", p. 22.

Las lecturas en la Casa aparecen relacionadas con un tercer grupo de lexemas, referidos a 'lo comercial' y al 'espectáculo': "soportando bien el turno de cinco horas de lectura", p. 10; "Lea libros y se encontrará a sí mismo. Crea en la letra impresa, en la voz del lector. Acepte el pan del espíritu", p. 11, oraciones que suenan como slogans publicitarios; " ... como cine continuado: la lectura empieza cuando usted llega", p. 12; "La Casa tenía las luces extra de los jueves. 'No se pierden un aula, meten seis mil escuchas en tandas de a mil p. 14; "Pero nadie ignoraba que la frase era de Gide, y que se la habían vendido al doctor Menta como buena", p. 16; "Lo mismo es en el cine; media hora de cola para entrar, y después les falta tiempo para salir disparando... p. 23.

Estos tres sememas, 'educación', 'aliento', 'espectáculo', conforman el significado de la palabra 'lectura' referida a la Casa, y hacen jugar a esta palabra en campos semánticos en los cuales no participa habitualmente. Lo mismo sucede con la palabra Iector': su campo semántico se amplía y se complejiza en una serie de relaciones que se plantean en la novela. ¿Quién es verdaderamente el lector; el que emite a través de su voz el mensaje de otro o el que lo recibe? ¿Quiénes son los Lector es? ¿Qué función desempeñan estos "Lectores" a nivel de historia, de hechos narrados y a nivel de discurso?

Lo primero que percibimos es la institucionalización de la categoría de lector; esto se manifiesta en el uso de la mayúscula: "Lector"; esta categoría se oficializa y se burocratiza: "turno de cinco horas" p. 10; "el café es para los Lectores y para el doctor Menta", p. 11; " ... nuestros Lectores de primera categoría (cobraban sueldo de profesores...)", p. 12, y entra a jugar como otra instancia mediadora más.

Así como veremos que la edición de una obra a través de sus dispositivos nos establece un texto, podemos hablar de una 'puesta en lectura' que llevan a cabo los personajes. Al respecto dice Pierre Bourdieu:

De même, parfois, Pessentiel de ce que dit un texte ou un discours, o'est ce q'il ne dit pas. C'est la forme dans laquelle il le dit, c´est l´instionation, dont François Bresson nous a parlé et qui est une des mediations entre la lecture, cet acte trés abstrait d'intellection [Nota 6].

¿Qué elementos entran a jugar en esta 'puesta en lectura'? : el espacio, "la Casa", el aislamiento de sus salones ("estupendo lo bien aislados que estaban los salones de la Casa", p. 9); las luces ("La luz parpadeó dos veces, se apagó, volvió a encenderse: una de las ideas del doctor Menta para desalojar rápidamente la Casa a las nueve de la noche", p. 21); la voz de los Lectores ("un zumbido de mangangá, el Lector", p. 11; "Yo sé que a vos te gusta tanto la voz de Moyano. El gran acariciador acústico, el violador telefónico", p. 16); sus pausas y sus silencios ("Los oyentes sabían por la duración del silencio, si se trataba de un punto y aparte o de una llamada al pie de página p. 10). La tarea de los Lectores se compara con la de un pianista (la noción de 'espectáculo'): "El Lector pausó su final de capítulo. Antes de iniciar el siguiente dio tiempo a las toses, a la aparición de pañuelos, el rápido comentario. Como un pianista veterano, concedía unos segundos de relajación pero no demasiado...",p.17.

La "Casa", como espacio de realización del acto de leer (con su espacio físico y su espacio de lecturas; p.e.: "sección A, novela inglesa moderna", p. 9); los "Lectores", como mediadores, y presencia física del 'público': "los Lectores leían y las chicas escuchaban", p. 12.

Los Lectores, burocratizados, convertidos en mediadores del texto, no leen en el sentido de intelección; pasan a formar parte de una institución que, a partir de sus directivas 'hace leer' lo que 'debe leerse': " ... so pretexto de difundir la cultura universal el doctor Menta había acomodado a docenas de Lectores...", p. 12.[Nota 7] 7 La Casa es el lugar del "acomodamiento" 'acomoda' Lectores, 'acomoda' bustos (el de Caracalla, p. 16), "acomoda" frases (el "lema de la Casa", p. 16), 'acomoda' textos, los instaura como objetos de un museo. Esta comparación con el museo se fundamenta en una reflexión de Lisa Block en su libro Retórica del silencio:

... este reconocimiento a admisión en el museo obedece a un desplazamiento que vale un emplazamiento: el lugar destacado, relevante, un lugar privilegiado k el espacio de la erección artística.[Nota 8]

¿Qué textos son 'emplazados'? En E. e. se mencionan títulos (Romance de lobos, p. 16), autores (Balmes, Javier de Viana, p. 16), personajes (Poirot, p. 9), temas ("novela inglesa moderna", p. 9), revistas (Les Temps Modernes, p. 1 l). Las menciones, así como las omisiones, muestran un emplazamiento de la literatura consagrada, porque la concepción de lectura que responde a la necesidad de leer es una necesidad de información; "cultura universal" "Informaciones, todas las que uno quisiera: Arquímedes, famoso matemático. Lorenzo de Médicis, hijo de Giovanni, El gato con botas, encantador relato de Perrault, y así sucesivamente...", p. 11.

Esta selección de los textos por su 'valor educativo' es una lectura también, y es una concepción de lo que debe ser la cultura. Esta lectura se integra a otras lecturas que luchan dentro del campo intelectual y trata de imponerse como la lectura:

un des enjeux de la lutte est de s'ap propier le monopole de la lecture legitime; cest moi que vous dis ce qui est dit dans le livre ou dans les livres que méritent d´être lus par opposition aux livres qui ne le méritent pas. ...Ensuite, ayant défini ce qui merite d'être lu, il s'agit d´imposser la bonne lecture, c´esta-dire le bon mode d´appropriation, ... Lorsque le livre, commeje l'ai dit tout a Pheure, est un pouvoir, le pouvoir sur le livre est évidemment un puvoir. [Nota 9]

Lo que se está jugando en este emplazamiento, en esta selección imposición de las lecturas, en esta apropiación de la lectura, en una cuestión de poder.

Los Lectores no 'leen'. ¿Y el público? Si pensamos en cuáles son las necesidades de lectura de quienes van a la Casa, podemos decir que el público no lee; veamos lo que dice Beatriz Sarlo sobre el público:

De ningún modo es posible inferir que el lector, definido como aquel que realiza operaciones de construcción de sentido puede identificarse sin más trámite con el público, definido como heterogénea audiencia real de un texto.[Nota 10]

Los oyentes no hacen más que confirmar una lectura ya legitimada, o van a escuchar las lecturas por motivos diversos, que nos permiten hablar de <usos no literarios de la obra literaria':[Nota 11] "No ves que quiero practicar el francés"; "Oh, en realidad la traigo a Stella para que practique fonética", p. 21.

Sin embargo, Juan se refiere a este acto de desplazamiento-emplazamiento que opera la Casa, y lo lee críticamente: "¿Para qué venimos a la Casa? Los mejores libros están afuera", p. 21, y Andrés ironiza sobre la Casa. "Personalmente lo que más me gusta de la Casa son los sandwiches que se comen en la cantina. Los de paté sobre todo", p. 22.

Entonces, dentro del conjunto de los oyentes podemos distinguir entre aquellos que van a escuchar y realmente creen que 'leen/aprenden/se cultivan' y aquellos que van a escuchar pero que tienen una conciencia crítica con respecto a este acto de recepción.


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