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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1991

b) Los otros lectores y las otras lecturas:


Juan, Clara, Andrés, el cronista, leen. ¿Qué leen? No podemos hablar en sentido estricto, reduciendo los objetos de lectura a textos, literarios o no. Leen sus producciones, leen otros textos, pero también leen la realidad, sus sistemas de representación y las concepciones que las sustentan.

Estas lecturas se despliegan a lo largo de la novela en los diálogos que sostienen los personajes. La palabra es el lugar del encuentro y de la confrontación. A través de la palabra, todo es problematizado, incluso la palabra misma ("eutrapelio" "heliotropo", p. 43, p.e.) y el lenguaje, porque a través del cuestionamiento precisamente no se naturaliza nada: "El último sonido de la tierra será una palabra -probablemente un pronombre personal", p. 236.

Para sistematizar el conjunto de lecturas que se despliega en este nivel, primeramente vamos a disponerlas en tres órdenes relacionados con lo que Escarpit denomina "hecho literario": creador, libro, lector. [Nota 12]

1) El escritor: el acto de escritura es objeto, como problema, de diferentes consideraciones y reflexiones. Los personajes dan sus opiniones sobre el escritor y definen la escritura: "En el fondo escribir es como reírse o fornicar, una suelta de palomas", p. 102; "morirse es un escribir", p. 178.

Hay una conciencia de pertenecer a un sector del campo intelectual, con sus pautas y sus códigos: "Todos, todos escribimos en nuestro inteligente medio", p. 120. La escritura aparece como un rasgo de 'pertenencia a' y permite una oposición, una diferenciación con aquellos que 'consumen', que se dedican a 'fagocitar', a 'engullir'. Hay también la consideración de una moral: la expresión "moral del escrito? circula en el texto planteando cuestiones de valor ("dignidad" frente a "compromisos y transacciones y Sociedad Argentina de Escritores y rotograbado del domingo", p. 42; o "moral del escritor: noli me tangere. Así se llega, pero así se muere", p. 186).

Se discute sobre el compromiso del escritor con su realidad, con la existencia: "...evitando comprometernos individualmente en la aventura humana", p. 42.

También se consideran las circunstancias de lectura desde el mismo escritor: "Pero habría que curarse en salud y escribir pensando en las circunstancias en que seremos leídos", p. 29; o "Fijáte, el estilista pausa, modula, escande, ordena, dispone, acomoda el período, y después estás vos leyéndolo y entre dos mitades de proposición se te planta nada menos que un barrendero", p. 30.

2) El libro: hay una lectura de las condiciones de publicación de una obra, de la instancia editorial.

Así como publicar aparece visto como una instauración, una consagración (" ... fuiste el que consagré la peregrinación. No me mires de reojo porque es la verdad. Ellos pusieron la lona y tu diario trae la gente...", le dice Juan al cronista, p. 48). Hay una crítica a las políticas de publicación que tienen las editoriales, y así se manifiesta la existencia de pequeños círculos de lectores (los amigos): "En este país uno escribe por lo regular para los amigos, porque los editores están demasiado ocupados con las hojas en la tormenta y los séptimos círculos", p. 35; o "entre nosotros el reparto de papeles es perfecto; vos escribís algo y cinco o seis parientes y amigos lo leen; a la semana siguiente cambia el orden: Juan escribe un cuento, vos y yo lo leemos...", p. 36.

Hay también una lectura de las librerías. En el capítulo V, Andrés está en la librería El Ateneo y recuerda las librerías de su época de estudiante. La consideración que hace este personaje tiene mucho que ver con la noción de 'objeto', de 'mercancía': "la venta de libros por kilo"; "abrir los libros, pregustarlos', p. 169; "se acordó de un crédito que había pedido una vez para comprar Freud, Giraudoux, García Lorca; todo leído, todo pagado, casi todo olvidado", p. 171.

3) El lector: los personajes hacen una lectura de la lectura, M acto de leer, de sus circunstancias y del lector. Los personajes protagonistas (excepto Stella)[Nota 13] Son lectores-escritores, y en este punto se diferencian del conjunto indiferenciado de receptores que conforman el 'público' de la Casa,

Leen a los lectores. "Che, es increíble la devoción de la gente por las bellas letras. Una noche en el ringside del Luna Park me encontré a un tipo que entre pelea y pelea se leía dos paginitas de Jaspers", p. 20. Se leen a sí mismos como lectores:

- A vos te gusta muchísimo tejer, ¿verdad?

- Bueno, cuando perdida las lecturas... (p. 28);

o leen el rol', la 'figura' del lector:

... las obras que importan no son las que significan, sino las que reflejan. Quiero decir las que permiten nuestro reflejo en ellas. Un poco bastante lo que sugería Valéry.

-De donde se extrae una vanidosa consecuecia -dijo Wally-. Y es que los importantes somos nosotros. Tu idea es el artículo primero del estatuto del club de lectores (p. 137).

Estos personajes se leen a sí mismos como traductores: lectura y re-lectura; sobre las citas en idiomas extranjeros y sobre su alteración, dice Lisa Block: "...las citas en lenguas extranjeras suponen generalmente por parte de quien las emplea un conocimiento relativo de estas lenguas de modo que le sea posible realizar un análisis mínimo "El propósito de la alteración no es decir un segundo enunciado sino hace ver que no se dice el primero".[Nota 14] Al respecto, aparece un ejemplo en E.e. de situación en otra lengua y traducción revocadora de la cita:

- Traducímelo -pidió Stella.

- No vale la pena -le sonrió Andrés. No ligth from the fires, all was darkness in the flames of Eternal fury. Lo que equivale a decir que la esquina de la Caja Ferroviaria era un pandemonio riguroso (p. 184/185)[Nota 15]

Se leen a sí mismos como escritores:

Andrés: "...empecé escribiendo con mucho coraje cosas que ahora no me animaría a decir. ( ... ) El lenguaje era estúpido, pero lo que yo intentaba decir con 61 tenía más fuerza que esto que escribo ahora", p. 86.

Juan: "Un poema idiota, escrito para otro tiempo (... ) Esto pasó cuando me gustaban las palabras, el caviar poético p.230.

Leen otros textos, otros escritores: ya sea que recuerden sus lecturas, ya que las comenten. Las menciones de escritores y de obras son muy numerosas, pero las dos que tienen mayor desarrollo son las de Arlt (p. 94/95) y las de Opium, de Cocteau (p. 87/89).

.) Las lecturas de la realidad: los personajes expresan sus concepciones de la cultura ("culturita autóctona" frente a "cultura ecuménica", p. 89; cultura occidental: "Sos el occidente cristiano desde la manera de cortarte las uñas hasta la forma de tus banderas de la guerra", p. 157/158); de la intelectualidad argentina ("una sospecha horrible de parasitismo, de innecesidad"; "es la calidad de nuestro intelectualismo lo que me preocupa" p. 38; "lo que uno se cultiva con ustedes -decía el cronista mirando a Stella, casi dormida en una punta del banco. Ahora faltaría solamente una excursión por la música, un toquecito de pintura, dos chorros de psicoanálisis y después todos a casita que mañana hay que trabajar", p. 92); de los argentinos ("y esto ya no es un asunto de cultura intelectual, de si Braque o Matisse o los doce tonos o los genes o la archimedusa. Esto es cosa de la piel y de la sangre" p. 90); de la Argentina ("Por el momento nuestra Argentina es el limbito, un entretiempo, un blanco acaecer entre dos nadas..." p. 103).

.) La lectura de los sistemas de representación de la realidad y de los diferentes discursos intelectuales y sociales: son constantes las reflexiones sobre, p. e., la música, el periodismo, la oratoria, la poesía, la tragedia, los estilos, el discurso radial. Estas reflexiones surgen, como ya lo dijimos, a través del diálogo, de la conversación.


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