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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1991

Apertura y hermetismo


Ahora parece sencillo -o al menos oportuno- proponer una tipología de las ignorancias respecto del saber. Se sugiere deslindar géneros de conocimiento para que, por contrapunto, se arribe a una taxonomía de la penumbra cognitiva.

Propongo distinguir entre un saber trasparente y otro protegido. La diferencia es cualitativa. No consiste en la medida social de acceso a las fuentes del dato pertinente sino en la latitud o con qué grados de libertad se las puede juzgar públicamente. En este orden de ideas, si la sociedad impugna la censura indiscriminada o la vigilancia caprichosa llega a un conocimiento abierto.

Por el contrario, el saber cerrado o protegido no acepta el escrutinio público. Se trata de un monopolio contextual y cognitivo. En este marco cabe incluir el así denominado "conocimiento tácito" es decir, la familia de conceptos y signos que un grupo especializado posee orgánicamente, sin reconocimiento expreso. Por ejemplo, expertos por el mismo campo de interés o por similar paradigma comparten un saber virtual, esto es, un conjunto mancomunado de supuestos que no precisan ni prueba ni enunciado.

La difusión del conocimiento cerrado o hermético debe contar con la complicidad, o la forzada participación, de toda la sociedad. Se verá pronto que ésta también produce, consume y demanda ignorancia. Le es redituable acaso más que el conocimiento transparente.

La dialéctica entre estos dos tipos de saber -el abierto y el cerrado ocurre en todas las sociedades y culturas. Naturalmente, en las democráticas y en las fincadas en la cultura judeo-ateniense la apertura suele ser mayor. La profundidad histórica particular de éstas hace brotar propensiones de este cariz y rumbo, mas no necesariamente. Encontraste, en regímenes piramidales las rutas del conocimiento tienden a estrechase, a jerarquizarse, hasta incubar ignorancia en las mayorías y superficial saber en la cúspide.

Ciertamente, las universidades en todas las latitudes se inclinaron a abrir tribunas y bibliotecas que propinan críticas sociales en la medida en que adquirieron autonomía institucional y perfeccionaron su vocación histórica. Es probable que el caso Galileo constituya una de las líneas divisorias entre la monopolización autoritaria de la sabiduría convencional y el tráfico legítimo de las ideas. Y la Ilustración estableció después como norma y utopía la pluralidad accesible, abierta, del conocimiento, así como la Romántica hizo hincapié en su recodo en las "verdades dictadas por el instinto" la intuición o el "espíritu de la época", en detrimento del Mato frío" o de la "razón inmanente" que se autodeleita en soledad.

Esta tensión entre el saber hermético y el transparente se preserva hasta hoy pero con otros ropajes. Por ejemplo, al configurarse las diferentes versiones del fundamentalismo contemporáneo, en Irán como en Estados Unidos, la tentación de la ignorancia adquirió nuevo vigor.

El conocimiento parece constituir, en suma, un gravamen excesivamente pesado, o molesto, o disfuncional para la solidaridad primordial de algunas sociedades, asaltadas por los mensajes contradictorios de la modernidad.


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