©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1991

COSMOLOGÍA Y TEOLOGÍA EN HROTSVITHA

Author: Luis Ramos


La época de Hrotswith está llena de miseria para la mayoría de la población y de violencia en los altos estratos sociales, la disputa por los bienes de consumo se hace con la angustia de no contar con víveres para el día siguiente; es el imperio de la ley del más fuerte. Se trata de la época oscura de la vida de la Iglesia Occidental, si ha habido alguna. El siglo X está sembrado de sombras que hacen de esa centuria uno de los períodos de la historia de Iglesia en que la simonía y el nicolaitismo invadieron buena parte de las instituciones eclesiásticas y a una gran mayoría de los clérigos. El papado había venido a ser botín codiciado de las casas imperiales e instrumento del Sacro Imperio Romano Germánico, que ponía a su guisa al frente de los obispados y aun del papado a personajes incondicionales para sustituir a los italianos que no eran de fiar, sobre todo si estaban apoyados por la nobles dinastías de Roma.

La perenne estabilidad de las instituciones eclesiásticas daba a éstas una solidez de la que carecía el Estado mismo. La Iglesia no dejaba de progresar aun en las épocas de mayor crisis, gracias a su capacidad de asegurar un aparato sólido de autoperpetuación y retroalimentación. En el siglo X la reforma monástica de Cluny dio al papado una institución sólida para asegurar, primero la disciplina y luego la oportunidad de contar con un brazo internacional de comunicación en todo el mundo. Las instituciones monásticas nunca tuvieron dificultad en hallar benefactores que les apoyaran para sobrevivir en la época de mayor penuria, y contaban con una economía planificada, de forma que sus necesidades eran anticipadas y proyectadas para períodos muy largos en los que se podían acumular experiencias y mejoras técnicas.

Gracias a múltiples exenciones y privilegios, la institución episcopal había logrado obtener no solamente ventajas fiscales sino el dominio mismo de varias funciones económicas en la creciente ola de mercaderes que aventuraban al comercio con el Oriente y aun con los árabes.

Los obispos reclamaban del Emperador privilegios que casi siempre eran concedidos, sobre todo si los prelados eran parientes del monarca. Los monasterios estaban, las más de las veces, gobernados por hijos, legítimos o no, de los nobles y por ello éstos los dotaban con tierras, molinos, derechos de peaje y terrenos para ferias. Con mucha frecuencia e n el siglo X se concedió el producto de las regalías a los obispos, constituidos en señores feudales, siervos de reyes o emperadores a quienes debían censos, taxas y contribuciones. Los diplomas consagraban a estas concesiones derecho a crear mercados, acuñar monedas, recaudar impuestos indirectos en los puertos, etc. Algunos textos aluden a los mercaderes que usaban estas plazas y pagaban impuestos. "La abadía de Gandersheim estaba autorizada a recibir una tasa de mercaderes que llegan del Rhin, atraviesan el Saale para alcanzar el Elba."[Nota 1]

Los monasterios jugaban un papel económico muy importante, tanto los de hombres como los de mujeres, y para 990 la institución cluniacense había alcanzado proporciones inmensas, que les permitían estar exentos de los censos y juramentos de fidelidad debidos a los señores. Añádase a esto que los señores feudales vieron reducido su poder cuando el uso de la moneda se hizo más general, y algunos obispos y aun los monasterios adquirieron el derecho de acuñar su propia moneda. Lo cual provocará un aumento de la demanda de este medio de cambio. También indica que los monasterios estaban muy inmersos en las tareas temporales de los reyes y emperadores, es decir que la vida económica les tomaba buena parte de su tiempo.

Los monasterios eran propiedad de los grandes terratenientes del siglo X y su influencia se dejaba sentir en la vida social tanto como en la economía. Originarios de familias aristocráticas, los abades y abadesas tenían posibilidad de hacer cumplir sus deseos incluso por encima del poder feudal. Los monasterios se diseñaban para satisfacer necesidades de la clase noble. Amplios espacios, solemnes claustros, arquitectura de altos techos y largas bóvedas, que albergaban cómodamente a los monjes nobles, y más modestamente a los legos y los esclavos; instituciones monumentales, con todas las dependencias necesarias para funcionar como aglomeraciones de autoconsumo, autosuficientes.

Si bien el siglo X no fue época de abundancia, fue ciertamente de creciemiento, la población aumentó proporcionalmente al incremento de las cosechas, y con la satisfacción de las necesidades más apremiantes, la paz volvió a brillar paulatinamente.

Las monjas del siglo X
La Cosmología de Hrotswith
Antropología y cosmología
Comentario:

Inicio del artículoRegresosiguiente