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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1991

Las monjas del siglo X


Hrotswith pertenece a esa generación de mujeres cultas que en la paz y el ocio de sus castillos utilizan el tiempo libre para cultivar el espíritu en lo más alto de sus vuelos.

Cuando Hrotswith ingresó en el monasterio de Gandersheim era abadesa Gerberga, una sobrina de Otón el Grande con la que tuvo estrecha relación, especialmente de carácter intelectual. Por sus escritos sabemos que nuestra autora leyó no solamente a Terencio sino también a otros autores clásicos como Virgilio, Prudencio, Seludio, etc. En lo que se refiere a su esquema filosófico teológico, se apoya fuertemente en Boecio.

Las traducciones editadas recientemente por el Dr. Luis Astey, [Nota 2]han vuelto a poner de relieve la importancia de estas instituciones religiosas en su tiempo, y los dramas, aparte de todo el interes lingüístico que suscitan, también revelan contenidos teológicos nada despreciables.

Hay dos puntos importantes que quiero resaltar en estas breves páginas: La cosmología de Hrotswith en el Pafnucio; y Las implicaciones del concepto de Dios como forma sin materia.

La cosmología de Hrotswith tiene un marcado sabor pitagórico y en general de las cosmologías de los griegos, luego transvasadas por los escolásticos, en este caso por Boecio. Se trata de la comparación del microcosmos del ser humano con el macrocosmos universal; y de hacer la dialéctica comparación de la concordia de los contrarios en el compuesto humano y en el cósmico.


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