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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1991

Antropología y cosmología


Para Hrotswith el fundamento último de la antropología es el carácter espiritual del hombre que lo hace diferente de todo lo demás, el anima spiritualis, elemento que a la vez hace al ser humano diferente de los animales y semejante a Dios. Porque Dios es forma sin materia.[Nota 7]

Esta armonía sinfónica produce lo más admirable del mundo, que es resultado no solamente de los elementos materiales contrarios, sino de lo más contrario que se pueda imaginar: el cuerpo y el alma. Para Hrotswith esto es obra que solamente puede ser armonizada por Dios mismo: ad nutum creatoris. Y según el principio de Heráclito transmitido por Aristóteles, de las cosas más discordantes surge la más bella armonía.[Nota 8]

La armonía de los discordantes de que se habla en el compuesto humano, concuerda en un elemento que recibe los contrarios que es la substancia (usía).

Hombre y mundo son una concordancia de contrarios, una concordia de discordantes, los cuales conjuntados en una substancia, se hacen y manifiestan como unidad. En la substancia se encuentran unidos por una razón de proporcionalidad. La razón de proporcionalidad en la substancia opera como elemento de distinción, de forma que los elementos que por alguna razón de proporcionalidad se unen resultan ser realidades iguales a sí mismas, pero diferentes de cada una de las demás. Esta razón de proporcionalidad las constituye en substancias aparte o naturaleza diferente.

Abruptamente aparece en el discurso de Pafnucio la pregunta de sus discípulos sobre la música, que el cremita clasifica entre las disciplinas del cuadrivium. Hrostwith pone en boca del eremita un discurso amplio y bien informado sobre la música tal como aparece en Boecio.[Nota 9]

Con esto Hrotswith nos hace notar dos cosas: primero que los monasterios de su tiempo eran mansiones del saber, donde se leían y releían los manuscritos más apreciados del tiempo, entre los que se encontraban los de Boecio y sin duda también los de Casiodoro.

Porque no hay que olvidar que es la misma época del Gerberto de Aurillac, gran amigo de Otón III, de sabiduría enciclopédica, que estudia en Aurillac y en Vich (Cataluña) matemáticas, ciencias naturales y filosofía. Era igualmente competente en las siete artes liberales, por lo que había sido llamado a dirigir la escuela catedralicia de Reims. Arzobispo de Ravenna, fue elegido Papa y tomó el nombre de Silvestre II. En esta época Odilón dio un impulso extraordinario a Cluny, cuyo lustre permanecería por más de dos siglos. Con Nilo Romualdo en Italia hicieron de la vida eremítica un paradigma de cultura monástica.

Por eso este eremita (hermicola) Pafnucio declara: plene sum nescius ,non philosophus, ignorante, no filósofo; de plano incipiente. Lo que sabe no es sino "una gota que salpicó del banquete de los padres sabios y que él captó al vuelo, como de paso, sin pararse a hacerlo de propósito".10[Nota 10]

Pero Hrotswith también quiere hacer notar que las filosofías no son el fin de la vida de un cristiano; son más bien las actitudes, las acciones las que determinan el destino final del hombre, tanto del ignorante como del filósofo. "Lo que ofende a Dios no es ciencia conocible, sino la injusticia del sabio" (evidentemente porque lo hace a ciencia y conciencia). Para Hrotswith la ciencia es buena porque intenta conocer al creador del sujeto conocedor como el objeto conocible: de forma que el que conoce todo lo que Dios hizo con su peso, medida y orden, saca de este conocimiento más amor a su Creador.

Hrotswith es una religiosa cenobita conciente de que el estudio es positivo para las monjas, que les sirve para la vida monástica y que existen hombres eremitas sabios alrededor suyo, sabios que son justos, buenos.

Sin embargo insiste en la prioridad de la tarea de la conversión del pecado a la virtud como objetivo final del eremita. En el drama que nos ocupa el protagonista se disfraza de paisano para poder entrar de incógnito en los ambientes de vida galante y rescatar a Taide, caída en el vicio de la prostitución.

La teología, ciencia de Dios, utilizada por Hrotswith es también boeciana. Este teólogo romano que fue Boecio había bebido en fuentes aristotélicas el hylemorfismo y bajo esa luz interpretaba los datos revelados en la Biblia, es decir de manera escolástica. Él hace la distinción muy aristotélica entre materia y forma; aquello que cualifica una substancia es la forma que adviene a la materia. Solamente Dios no tiene materia ninguna: la substancia Divina es Forma sin Materia y no puede ser un substrato (lo que impide que cambie o se multiplique), por lo tanto Dios es Uno.

La muerte de Taide por su terrible penitencia de confinamiento a un estrecho espacio murado da oportunidad a la autora para componer una bella oración que expresa mucho de su teología.

En la oración final del Pafnucio, Hrotswith trae una descripción de Dios y del hombre que hace honor a su maestro Boecio y dice así:

1. Qui Factus a nullo,

2. vere es sine materia forma,

3. cuius simplex esse hominem,

4. qui non es id quod est

5. ex hoc et hoc fecit consistere

6. da diversas partes huius solvendae hominis,

7. prospere repetere principium su¡ originis,

8. quo et anima coelitus indita

9. caelestibus gaudiis intermiseceatur

10. et corpus in molli gremio terrae suae materiae, pacifice foveatur

11. quoadusque, pulverea favilla coeunte, et vivac¡ flatu, redivivos artusiterum intrante,

12. haec cadem Thais resurgat perfecta, ut fuit, horno, inter candidulas oves collocanda

13. et in gaudium aeternitatis inducenda;

14. Tu qui solus es id quod es, in unitate trinitatis regnas et gloriaris

15. per infinita saecula saeculorum.[Nota 11]


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