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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1991

2. Observación palafoxiana de los indios de México


Don Juan de Palafox motiva su exposición en el deber y la experiencia suyas en la Nueva España y en la necesidad del amparo y la protección del Rey hacia los indígenas. Ha sido -lo recuerda- Fiscal de Indias por más de veinte años, "cuyo oficio principales ser protector de indios"[Nota 3], ha ejercido por disposición real el cargo de Visitador General del Reino novohispano, para lo cual se ha encontrado con un buen número de dificultades.[Nota 4] Pero fundamentalmente ha sido obispo y en el ejercicio del cuidado pastoral de la grey, ha conocido los múltiples males que se ciernen sobre los indios.

Aquello que por ser fiscal o visitador se le ha ocultado, ha aparecido a la luz en su quehacer pastoral. Dice "...es más a propósito para conocer estos daños (aunque no para castigarlos) el oficio de prelado y pastor, el cual como por su ocupación se ejercita en apacentar sus ovejas, verlas y reconocerlas, llamarlas, enseñarlas y buscarlas por los pueblos y los montes, (pues) no se recatan los interesados ni los lastimados tanto como del juez o visitador, porque siempre hablan al prelado con la confianza de padre".[Nota 5]

Esas noticias, esos "daños", conocidos por el trato con los indígenas de su diócesis, que "llega a tener casi la cuarta parte de todo el distrito de ,aquella Real Audiencia de México",[Nota 6]requieren atención delicada del, Rey y del gobierno, la concreta insistencia en el cumplimiento de las leyes, muchas de las cuales, a pesar de contener excelentes prescripciones en su letra, en la práctica es vano su cumplimiento: "...ofreceré a Vuestra Majestad...los motivos que están solicitando la clemencia de Vuestra Majestad y el santo celo de sus ministros, (para) que animen estas leyes y las vivifiquen con su misma observancia... Porque las leyes sin observancia, Señor, no son más que cuerpos muertos arrojados a las calles y plazas, que sólo sirven de escándalo de los reinos y ciudades y (con los) que tropiezan los vasallos y ministros con la trasgresión, cuando habían de fructificar (siendo) observadas y vivas (en) la conservación, alegría y tranquilidad de esos mismos reinos y ciudades".[Nota 7]

Presentará en su escrito las dificultades por las que pasan los indios y propondrá, sacándolos[Nota 8] de su experiencia, los "remedios que pueden aplicarse a esos daño". Pero de manera principal enunciará los valores de esos "utilísimos y fidelísimos vasallos de las India" que son los indígenas. Propone: " ... me ha parecido que era buen medio proponer a Vuestra Majestad las calidades, virtudes y propiedades de aquellos utilísimos y fidelísimos vasallos de las Indias y describir su condición sucintamente y referir sus méritos, proque todo esto hace en ellos más justificada su causayen Vuestra Majestad más heroica y noble la razón de su amparo".[Nota 9]

La primera buena impresión que se tiene de los indios es cuando se reconoce su religiosidad. Ésta se muestra en la dedicación al culto, tanto en lo público como en sus casas, en el fervor que muestran en íos actos religiosos, en actitudes de penitencia y de acercamiento a los sacramentos, así como en la manera con la que contribuyen al sustento de los ministros de la Iglesia.

Si en algo son espléndidos y pródigos estos hombres es precisamente en este punto. Dice Palafox: "No hay casa por pobre que sea, que no tenga su oratorio, que ellos llaman 'santo caffi', que es 'aposento de Dios y de los santos', y allí tienen puestas sus imágenes, y cuanto pueden ahorrar de su trabajo y sudor, lo gastan en estas santas y útiles alhajas, y aquel aposento está reservado para orar en él y retirarse cuando comulgan, con grandísima reverencia y silencio."[Nota 10]

Juzga, a partir de las actitudes observadas, la profundidad que debe tener la fe cristiana en ellos: "La piedad en el culto divino, en que se explica la viva fe que en los indios vasallos de Vuestra Majestad está ardiendo, es grandísirna."[Nota 11] Da a conocer su experiencia: "...si no es que en alguna parte, por falta de doctrina y de ministros haya alguna superstición, es cierto que en todas las demás de este Nuevo Orbe, son increíbles, Señor, las demostraciones que los indios hacen de muy fervorosos cristianos, como se ve en las cosas... que yo mismo he mirado y tocado con las mano". [Nota 12]

Es notable el trato que se tiene de parte de ellos hacia los pastores de la Iglesia. Observa: " ... La humildad y el respeto, Señor, con que tratan a sus ministros y prelados... es admirable, besándoles las manos con gran reverencia... allanándoles los caminos cuando van a sus visitas, previniéndoles comida, jacales y enramadas para su descanso y rocurandoagrandarles en todo con una solicitud y ansia atentísima".13[Nota 13]

Concluye esta parte de su escrito afirm'arído con superior optimismo: "...dudo mucho que haya religión tan perfecta y observante que este exterior culto con mayor humildad lo ejercite y ofrezca".[Nota 14]


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