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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1991

3. La virtud de base en el indio mexicano


Una larga motivación para recibir la protección del Rey hacia los indígenas, está basada sobre todo en la forma como ellos llegaron a ser súbditos de la Corona: sin gran costo y trayendo sus tierras innumerables bienes para el engrandecimiento del Reino español. Palafox describe con vivo realismo el caudal económico que esto ha significado: "Así como los indios son (los) vasallos que menos han costado a la Corona, no son los que menos la han enriquecido y aumentado. Porque no puede dudarse que muchos de los demás reinos de Vuestra Majestad y de otras coronas que hay en el mundo, aunque se consideren juntas, no igualan ni llegan a la menor parte de los tesoros que en tan breve tiempo ha fructificado la Nueva España en las minas del Potosí, Zacatecas, el Parral, Pachuca, Guanajuato y otras y en el tributos, alcabalas, tercios de oficios y diversos géneros de rentas..."15

La conquista de México, situada en tiempos de Palafox a más de ciento veinte años de distancia, trajo como consecuencia el asentamiento de la autoridad española en tierras americanas, un asentamiento que, por la poca resistencia de los indígenas, es juzgado como sencillo, fácil y "voluntario".

En un párrafo que podemos hoy considerar discutible, explica la doctrina común en su época acerca de la legitimidad de la conquista y del posterior dominio español sobre las Indias. Escribe: "Porque como quiera que en sus principios no entraron en la corona real por herencia u otro de los comunes derechos, sino por elección de ellos mismos, (pues) voluntariamente se sujetaron al Señor Emperador Carlos V y por la aplicación de la Apostólica Sede a la corona de Vuestra Majestad por altísimos motivos y una justa conquista y jurídica acción para introducir estas almas en la Iglesia y apartarlas de muchas idolatrías, sacrificios humanos y otras barbaridades que les enseñaba el demonio a quien servían. Y como quien para sacarlos de aquella durísima esclavitud los traía al suave dominio de Vuestra Majestad, y de (ser) hijos de ira y de indignación, por este medio los reducían sus católicas armas a la libertad de hijos de la Iglesia y a gozar del honor de ser vasallos de su católica y religiosísima corona y de una excelsísima y devotísima casa como la de Austria. Claro está (pues), que es muy loable y ponderable y que pone en grave obligación a Vuestra Majestad el haber hallado a estos naturales tan fáciles y dóciles a este bien y tan suaves a inclinar la cabeza al yugo de la real dignidad y jurisdicción."[Nota 15]

Reconoce el obispo poblano que, a pesar de la facilidad con la que se impuso el gobierno hispánico en México, los indios no fueron en el momento de la conquista y en los años posteriores, gente cobarde, ruin o de poca fuerza, sino gente valiente y esforzada. Tituló al capítulo IV de su carta, "Del valor y esfuerzo de los indios y que su lealtad y rendimiento a la Corona de Vuestra Majestad no procede de bajeza de ánimo sino de virtud." [Nota 16] Ejemplifica: " ... en México se defendieron (ante los españoles) tres meses, ya muy desamparados... con grandísimo valor, y haciendo sus asechanzas y emboscadas, y engañando en ellas a soldados tan experimentados como Hernando Cortés y los suyos, padecieron increíble hambre y trabajos con grandísima fortaleza de ánimo. El último rey llamado Guatemuz (sic), con ser de edad de veinticuatro años, después de haber defendido la ciudad con increíble constancia y fortaleza, cuando vió que ya no tenía gente, luego que retirándose le cogieron y llevaron a Hernando Cortés, perdida del todo su corona, tendido delante de él, se veía cautivo y le dijo: Toma este puñal -sacándole de su lado- y mátame': como quien dice que sin imperio y libertad ya le sobraba la vida." [Nota 17]


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