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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1991-1992

Conclusiones


Los ciudadanos de todas las naciones del mundo son bienvenidos a la nueva era. Sin embargo, la desaparición del mundo bipolar coloca en un primer plano retos que vuelven inapropiados a los viejos modelos de pensamiento, basados en la experiencia de la posguerra y en las relaciones tradicionales entre los estados.

Europa está buscando desarrollar regímenes de seguridad multinacional que puedan proteger gobiernos democráticos independientes y que puedan detener conflictos nacionales y étnicos en el contienente. Asia apenas ha empezado a explorar posibles relaciones de seguridad que podrían resolver los conflictos en Corea, Indochina, Surasia y Medio Oriente.

La urgencia de estos problemas aumentará en un mundo que ya no está dominado por la superpotencia. En pocas palabras, los acontecimientos están impulsando a las naciones del mundo a desarrollar sus propias maneras de pensar para que se encarguen de un conjunto revolucionario de problemas de seguridad. La necesidad de creatividad en las relaciones internacionales nunca antes había sido tan apremiante. Algunos de los antiguos problemas aún persisten, pero muchos pueden expresarse en un contexto cooperativo, que permita soluciones en el pasado imposibles.

En nuestra breve revisión de la aplicabilidad de los modelos del Nuevo Orden Internacional, encontramos que son sólo parcialmente aplicables (como en el caso del modelo de Interdependencia, el modelo Pax Democratia y el modelo de Seguridad Colectiva) o simplemente no aplicables (como en el caso del modelo Pax Americana).

Indudablemente, es cierto que los países se han hecho cada vez más interdependientes y que la ONU tiene un papel sobresaliente en el orden mundial posterior a la Guerra Fría. Sin embargo, como lo hemos recalcado en nuestro trabajo: a) grandes regiones del mundo han quedado fuera de las realidades del crecimiento económico y de la interdependencia, creándose así dos diferentes órdenes en lugar de uno global; b) todavía hay países que tienen que volverse democráticos, y democracias que tienen que sobrevivir períodos de confusión civil y económica; e) todavía hay necesidad de un mayor consenso internacional que garantice el papel tan sobresaliente que recientemente obtuvo la ONU; finalmente, d) todavía nos falta encontrar un modelo de orden internacional que garantice un sólido compromiso hacia el respeto a los derechos humanos.

En lo que respecta al modelo Pax Americana, es bastante claro ahora que, a pesar de todo el poderío y fuerza militar que demostraron los Estados Unidos durante la Guerra del Golfo, también fue evidente, al final de esta guerra, que este país no tiene ni los recursos ni el interés de librar un conflicto armado mundial.

Una lección que debemos aprender de este ejercicio, es que los modelos de cualquier tipo tienden a sobreenfatizar algunos aspectos y a subestimar o ignorar otros. Por ejemplo, la Guerra Fría, descrita como un orden mundial tenso pero estable, en realidad produjo más de 300 guerras durante sus 40 años de existencia. Ciertamente, para los países del Primer Mundo fue un tipo de orden, pero para los países del Tercer Mundo significó un orden precario.

Otra lección es que debemos evitar el idealismo, las ideas utópicas y el pesimismo cuando intentamos encontrar un camino para el futuro del mundo. Siempre ha sido útil volver la mirada hacia el pasado, pero no hay que esperar que la historia se repita. Todavía es posible un mundo pacífico y en armonía, pero podemos encontrarlo más fácilmente apoyándonos en experiencias sucesivas de negociación, cooperación y organización regional que hemos tenido en el pasado.

Una sugerencia final. Todo ser humano debería estar interesado en construir un mundo pacífico, en el que el crecimiento económico, la democracia y el respeto a los derechos humanos constituyan las realidades globales. Sin embargo, un acercamiento más realista para aventurarnos en esta nueva era debería concentrarse en cinco diferentes tipos de experiencias pasadas, que han probado ser eficaces para crear seguridad local y regional y que ofrecen ciertas promesas para el futuro:

1. Colaboración bilateral sobresaliente (hay docenas de ejemplos que ilustran este punto, de los cuales Israel y Egipto es quizás el más notable).

2. Coordinación subregional (por ejemplo las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre México, Canadá y Estados Unidos).

3. Confianza en las instituciones regionales e internacionales ya existentes (OEA, Comunidad Europea).

4. Uso de los recursos Globales, (particularmente los de la Organización de las Naciones Unidas)

5. Formación de nuevas instituciones regionales de seguridad (como las de la ONU, de la manera en que Churchill lo sugirió hace décadas).

Ninguno de éstos han sido modelos globales ni grandes diseños teóricos; sólo son modestas experiencias que han mejorado mucho las vidas de la gente de algunas regiones del mundo. Quizás una lección final que debernos aprender de los últimos dos años, es simplemente que las profecías históricas globales generalmente prueban ser erróneas.


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