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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1991-1992

Los dos órdenes: crecimiento económico


A partir de los años cincuenta, el mundo se ha estado reorganizando, desde un punto de vista económico. Como resultado de este proceso han surgido cinco bloques diferentes: Norteamérica, Europa, el sudeste de Asia, la Unión Soviética y China. La mayor parte de estos países o regiones han sido potencias militares y económicas durante varias décadas. Hace poco tiempo se añadieron a esta lista algunos países del Tercer Mundo -como Corea, México y Portugal-, pero la mayor parte del Tercer Mundo queda fuera de este "reino".

A diferencia de la guerra fría, este "Nuevo Orden" está perdiendo rápidamente la globalidad y la gran extensión del anterior. Grandes e inmensamente pobladas regiones están quedando fuera de su esfera de interés, principalmente la mayor parte de África, algunas partes de Latinoamérica y la mitad de Asia.

Un ejemplo para ilustrar este punto: durante la Guerra del Golfo hubo sangrientos conflictos armados en Liberia (donde murieron diez mil personas en dos semanas), Somalía, Sudán, Chad, Cachemira en la India, Haití y Filipinas. Estos conflictos apenas si aparecieron en los periódicos matutinos y no llamaron la atención de ninguna superpotencia.

Debemos subrayar que esto no fue un problema de cobertura informativa; después de todo, los medios de información masiva sí realizaron reportajes, aunque fueron muy pocos. La razón fue que, dadas las circunstancias (una guerra más importante en el Medio Oriente, donde abunda el petróleo, sin lucha entre las superpotencias) aquellos conflictos armados no se consideraron importantes, desde una perspectiva estratégica.

Esta misma situación sería no sólo improbable sino inimaginable durante la Guerra Fría. El fin de la rivalidad EsteOeste con su consecuente pérdida de globalidad ha provocado una disminución del interés por las grandes regiones, a las que se ha dejado que por sí mismas redefinan sus fronteras y resuelvan sus disputas de acuerdo con la ley de la jungla".

Así que, por un lado, el próximo no es, como se ha afirmado, un Orden Global. Por el contrario, el verdadero resultado "global" ha sido la creación de dos órdenes diferentes o un Orden Internacional dividido, con reglas nacionales e internacionales diferentes. En uno de ellos, la bonanza económica y la modernización política son asuntos comunes y corrientes, mientras que en el otro la pobreza y la regla de la fuerza bruta son los verdaderos gobernantes. Uno de ellos entra al siglo XXI, mientras que el otro permanece en el XX -y a veces en el XIX.

Probablemente debido a los nuevos acuerdos de desarme entre los Estados Unidos y la U.R.S.S., y la dismunición en sus presupuestos militares, dichos modelos suponen que el Nuevo Orden Internacional experimentará una disminución en el uso de la fuerza.

Sin embargo, es difícil determinar de qué manera se puede garantizar esta suposición: la Guerra del Golfo probó que la fuerza todavía puede ser útil. También probó que los ejércitos convencionales de la U.R.S.S. y de China no pueden igualar al de los Estados Unidos; obviamente, este hecho estimulará el acumulamiento de arsenales nucleares en el Oriente como si fuera el único medio real de defensa. Más aún, los países del Tercer Mundo todavía son ávidos consumidores en el mercado de armamentos y, están reforzando sus arsenales. El Medio Oriente de la posguerra y los acontecimientos que se dieron después del fin de la Guera prueban que los países no desean renunciar a sus ventajas militares.


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