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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1991-1992

El simbolismo del sol


El simbolismo del sol es múltiple: luz y calor, en primer lugar. El sol es como una gran lumbrada. Éste es, por cierto, el nombre que se le da en la tradición sacerdotal a la creación del sol. [Nota 11] En las lenguas semíticas de una misma raíz ('ur) se derivan tanto los vocablos que significan "luz", como los que significan "fuego" y "candelero". El sol es todo eso: luz, fuego y, ¿por qué no?, una gran candela. Esta tradición es acádica: los vocablos emparentados, como 'or (la luz), están documentados casi exclusivamente en acádico. [Nota 12]

El sol es, en primer lugar, el dador de la luz, porque cada día vence las tinieblas de la noche. Las antiguas culturas se han impresionado siempre por el hecho de que el sol muere cada día y revive cada mañana. Como el hombre que cada noche se sumerge en el sueño -imagen de la muerte para levantarse cada mañana con nuevas fuerzas. Por eso, el sol es la imagen de la estabilidad, la fuente de la vida, los egipcios, al menos durante el período de Akenaton, desarrollaron en el contexto del culto al sol una hermosa literatura. En Heliópolis, por ejemplo, circuló un significativo mito cosmogónico según el cual el sol tuvo al cielo como madre y a la tierra como padre; de acuerdo con el mismo mito fue el dios viento quien en la Creación separó la tierra del cielo. [Nota 13]

Los hebreos conformaron su cultura en contacto con los pueblos vecinos. En su literatura, en efecto, encontramos vestigios sumeroacádicos, hititas, egipcios y, desde lugeo, cananeos, por citar algunas culturas.

Si no el propio dios, para muchos pueblos el sol es una epifanía de la divinidad. Inmortal como Dios, pues resucita infaliblemente por la mañana: la muerte del sol por la tarde hace que la imaginación popular lo vea recorriendo por las noches el reino de los muertos; podrá, por tanto, ser guía de las almas en las regiones infernales y volverlas a llevar al día siguiente, con la mañana, a la luz. En una ulterior abstracción simbólica, Platón ve en el sol la imagen del bien. De hecho, desde muy pronto las culturas utilizaron las categorías luz -tinieblas en sentido moral; y si el sol es epifanía de Dios, entonces Dios es la luz de los hombres. Fuente de luz, de calor y de vida, los rayos del sol representan también las influencias celestes o espirituales recibidas por la tierra. El sol es símbolo del conocimiento intelectivo. Según los antiguos mexicanos vivimos en la era del quinto sol, bajo el signo de Xiuhtecutli, una de las divinidades del fuego. El sol es luz y es fuego, como una vela encendida, como una lumbrada.


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