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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

Los purgantes de la filosofía y el poder de Eros funerario


Por otra parte, la teoría platónica del Amor no sólo descubre la esencia del trance extático e inspirativo (que es catártico) sino que también es clave para entender la filosofía en sus sentidos mortificatorio (purgatorio) y mortuorio.

Ficino asegura en relación a esto último que los "ritos paganos de iniciación eran un primer paso hacia la purga de las pasiones sensuales, un doloroso ritual de purificación mediante el cual el amante era preparado para la comunión con la deidad". [Nota 37]

Por su parte, el Doctor Universal, expone en forma prácticamente idéntica que "...(se hace necesaria) la purgación y limpieza de sentido y espíritu en cuanto a lo activo, para que el alma pueda ir hasta la divina unión con Dios". [Nota 38]

En el ámbito de la mística, esta purgación es de carácter necesariamente pneumático, y precisa de los adecuados "purgantes", es decir, de correctas ideas filosóficas acerca de la naturaleza transitiva de la muerte humana y su destino sobrenatural, los que al activar nobles arquetipos de la psique humana, traen consigo como efecto la "excreción" de sentimientos derivados de apetitos erróneos. La mortificación es, también por necesidad, agente de congoja y pesadumbre, mas no por ello deja de ser opus nigrum de iniciación filosófica.

Habla así San Juan de la Cruz de "guerra en el sujeto del alma ... de las virtudes y propiedades del sujeto...padeciendo ella dos contrarios en sí...", [Nota 39] que es lo que establece toda dialéctica de la purificación.

Agrega que "el entendimiento padece grandes tinieblas, la voluntad ... resequedades y aprietos ... la memoria grandes noticias de sus miserias, por cuanto el ojo espiritual está muy claro en el conocimiento propio. [Nota 40]

Adviértase que así como en la experiencia filosófica purgativa "el ojo espiritual está abierto" en la experiencia Filosófica catártica o ipse mens amans la suspensión del intelecto es efecto "del arrebato de la belleza espiritual por la que quedan cegados los ojos corporales". [Nota 41]

Wind señala al respecto que la palabra moumenós que Platón utiliza en el Fedro ara denominar al "hombre iniciado", [Nota 42] fue derivada por Proclo de mueín que significa cerrar los ojos, ya que "para ser iniciado hay que cerrar los ojos". [Nota 43] El Amor -se dice- es ciego porque ante la intensidad de su pasión del intelecto se mantiene expectante.

En cuanto filosofía como experiencia mortuoria -de la que tanto se ocupara Platón en el Fedón para fundar filosóficamente el mito órfico de la inmortalidad del alma- los báquicos sostenían que morir consistía en "ser amado por un dios y participar a través suyo de la felicidad eterna". [Nota 44]

De este modo, la agonía y el terrible sufrimiento implicado en ella no son para el filósofo sino un envoltorio accidental, pues en lo esencial es un preámbulo a la Muerte como "comunión con un dios a través del amor". [Nota 45] En lo agónico lo esencial es invisible, ya que ello consiste en una suerte de " ceguera sacra" ante la inmediata presencia de la deidad, a quien es mejor aproximarse herméticamente, sin palabras y con los ojos cerrados.

En la agonía el iniciado está situado, paradójicamente, ante un poder que es el de Eros Funerario, que según la tradición mítica afloja o rompe las cadenas que atan el cuerpo al alma, infligiendo ocasionalmente a sus amantes predilectos una agonía ardua y dolorsa como lo es también el parto. Recuérdese a este respecto la agonía que Eros impusiera a Psique como preludio a su abrazo final y que expresa penosa, pero poéticamente, cuando dice, "nunca matas, sino para dar vida; nunca llagas sino para sanar..." [Nota 46]


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