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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

El Amor es el deseo despertado por la Belleza


Este "dar la espalda al mundo" evoca la imagen del mitologema de las Tres Gracias (que San Agustín considerase velum vestigium trinitasis), [Nota 20] y que en la que Castitas, personaje central, "vuelve la espalda al mundo y da la cara al más allá", al tiempo que Pulchritudo y Voluptatis (Belleza y Deseo), Gracias contrarias entre sí, parecieran, en virtud de Castitas o Amor Puro, amartelarse. Esta imagen simboliza como el amor asume a los contrarios, a diferencia del intelecto, a quien repugna.

Tal vez por esto es que Ficino sostiene que el amor, al no poseer ojos, está por encima del intelecto y que sólo proyectándose hacia el más allá "logra la perfecta unión de los contrarios", [Nota 21] "porque mientras el amor siga vinculado al mundo finito, la belleza y el deseo continuarán enfrentándose". [Nota 22]

En la experiencia extática, por consiguiente, belleza y deseo coinciden si están proyectados al más allá, si llegan a ser Gracias trascendentes unidas por el éxtasis del amor [Nota 23] (En la célebre representación pictórica que Botticelli hiciera de las Gracias, el intelecto aparece representado por Mercurio, líder de las Gracias y psicopompos que guía las almas hacia al mundo plutónico, cuando tales almas son iniciadas en misterios.)

Fundado en este simbolismo, Platón definía al Amor como Deseo despertado por Belleza, ya que deseo solo sin belleza como origen no sería amor, sino pasión animal.

En su dimensión mítica, "Eros -dice Platón- es un gran demonio...intérprete y mediador entre Dios y los hombres". [Nota 24] Los resabios de pensamiento mítico en Platón tienen una profunda razón de ser. En modo alguno Platón sentía disgusto por la póiesis mítica; cada vez que él en sus diálogos se acercaba a través de Sócrates al núcleo de misterio, su racionalismo no le hacía evasor de ellos; por el contrario, aceptaba al mito como forma de expresión simbólica del ser.

Empero, su actitud ante Hesíodo y los poetas era ambivalente. En su libro tercero de la República advierte de los peligros para la pedagogía que encierra el mito para la educación que el Estado debe impartir al hombre libre, pues el mito "cuanto más hermoso es más nefasto". [Nota 25]


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