©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

¿Hacia dónde se precipita el erotismo platónico? ¿Qué es Gracia?


Un sentimiento de naturaleza báquica se hace presente en esta unión, caracterizado por delectación y embriaguez exaltante, y que Agustín de Hipona llamó Gracia delectantes (la que hincha de alegría el corazón) y que Tomás de Aquino en su Tratado sobre las pasiones describe como "licuefacción o derretimiento del corazón, "y que es efecto de un fervor o deseo ardiente del amado" . [Nota 30]

A tal deidad llamaría San Juan de la Cruz con el nombre de "esposo" del que diría lo siguiente: "...habló el Esposo y se derritió mi alma". [Nota 31]

En relación a esta dinámica amorosa de la psique, Ficino, que lograse una sugestiva conjunción de las místicas cristiana y helena, aduce que son dos los estados posibles en la mente del filósofo: Sanae Mentis Visio (mente serena o salutífera) por la que el intelecto humano aprehende felizmente las esencias de los entes, e ipse mens amans, o (mente en trance de amar) que al embriagarse, perder la razón y exaltarse queda como Insanit nectare penitus ebria, que constituye la matriz anímica necesaria para recibir la emanatio de un modo infuso (emanación ésta que evoca el logos spermatikos o semen dei del que hablara San Agustín, y que para Maritain, en tiempos actuales, representa una pétrea "realidad ontológica"). [Nota 32]

Consecutivamente a la emanación que le es infusamente dada, la mente es "raptada" (la deidad es un gran ladrón que toma por sorpresa) y finalmente unida por remisión a Dios (accidentalmente, según el Doctor Angélico y esencialmente según el maestro Eckhart), con lo que el acto extático terrenal es proemio de Visión Beatífica. Es por esta forma que todo erotismo, por su propio impulso, se precipita hacia una mística y que la Gracia es Venero del Ser, pues por ella el hombre se fecunda, se germina, se alumbra y se hace a sí mismo, como proyecto de eternidad que es.

Y esta ipse mens amans, orgiástica en el sentido filosófico y báquico de la palabra, imbuida de Gracia o Teopoiética en su acepción agustiniana (puesto que por ella el hombre es deificado) y de la que San Juan de la Cruz dice que en ella "quedan absortas las potencias", [Nota 33] no es otra cosa que el concepto de sustancia del mismo San Juan; es decir que ipse mens amans equivale a sustancia como aquello que en el alma es receptivo al Espíritu Santo y que poéticamente expresará así:

La llama de amor hiere (el alma) en su más profundo centro...cuando alcanza la sustancia, (donde) hiere y embiste al Espíritu ... [Nota 34]

(Nótese aquí la transformación que en S.J.C. sufre el concepto de sustancia, que desde su acepción metafísica tradicional de forma rationalis es analogada y así transmutada hacia su dimensión pneumatológica como habitáculo del Espíritu Santo.)


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente