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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

Beatitud, embriaguez y euforia de los fillósofos


Esta intuición que de la sustancia hiciera el Carmelita, es el acceso filosófico del que se sirvió para experimentar gratíficamente el tránsito desde una metafísica intelectiva hacia una mística intuitiva, es decir, desde su tierra conceptual hasta su edén simbólico. Supo así en qué consiste el secreto de ser poeta sin dejar de ser metafísico y de ser metafísico sin dejar de ser poeta.

Prosiguiendo con la disertación de Ficino: a ese poder de la mente que él denominara ipse mens amans, que es núcleo de visión extática y de difumación catártica de gozo (y por el que la filosofía tiene una función terapéutica), sigue una eupatia o afecctio suavitasque beata.

La beatitud es diástole consecutiva a la embriaguez "divina" y finalidad de la genuina orgía filosófica de los bacos griegos, que poseídos "por el espíritu del dios Dionisio... (se abandonaban) al éxtasis y suspensión de la mente... traspasaban los límites del intelecto y ...son milagrosamente transformados en el mismo y amado dios... embriagados por un uevo tipo de néctar y por un gozo inconmensurable, se encolerizan ... en un frenesí báquico...en la embriaguez de ...vino dionisícaco..." [Nota 35]

Compárese la eufórica descripción de Ficino sobre la posesión báquica con la que San Juan hace de su propia experiencia extática:

...cuando el gozo del alma es muy elevado, en la transformación goza...la sustancia sensitiva...de este bien del alma...(y) redunda en el cuerpo la unión del Espíritu ... y goza toda la sustancia y todos los miembros y huesos y médulas, notan remisamente como suele acaecer, sino con sentimiento de grande deleite y gloria... y siente el cuerpo tanta gloria en el alma que, a su manera, engrandece a Dios, sientiéndole en los huesos[Nota 36].


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