©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

APROXIMACIÓN A LA DEMOCRACIA

Author: Patricio Sepúlveda


"Liberal lo mismo puede significar la libertad de las fuertes para aplastar a los débiles mediante la aplicación de las normas del mercado, que una libertad efectivamente igual para que todos utilicen y desarrollen sus capacidades. La segunda libertad en incompatible con la primera."

Creo que esta afirmación de Macpherson ubica el terreno donde Juan Carlos Geneyro realiza su crítica y su aporte a la discusión sobre la democracia hoy en día, como teoría general de la libertad social y como práctica constante, nunca igual, pero siempre social.

La forma en que expone a los dos autores analizados, Durkheim y Dewey, evidencia además la actitud de quien no pretende decir la verdad, sino hacer una contribución a ella.

No se queda en una afirmación fácil de dar por hecho que la democracia se ha impuesto. Por el contrario, ante la declaración ilusoria de algunos, especialmente de gobernantes de naciones imperiales, según quienes la democracia ha triunfado, se pregunta si realmente aspiramos hoy a la democracia, ya que para alcanzarla tenemos ante nosotros un largo camino por recorrer.

La democracia para Geneyro es por definición "inquieta", no hemos llegado a ella y, por lo tanto, sólo estamos en camino. Tensar la democracia es una tarea necesaria y un desafio", que demanda superar la pura actitud de meditación y contemplación. Lo que expone a lo largo de todo su análisis es que el desafío está en vivir la democracia. El cambio y la realización es la gran empresa de la vida democrática. Desafío es entender que las actuales condiciones prácticas no pueden, mejor dicho, no deben satisfacer a nadie. No defiende una actitud egoísta de bienestar individual, sino de superación de las condiciones de desigualdad que hoy imperan. Esta actitutd no omite la crítica a algunos "demócrata? que creen que la desigualdad y la injusticia son condciones que se tienen que aceptar como naturales. Ante una actitud así sólo puede entenderse como democrática aquella sociedad que no tenga de qué avergonzarse, que su búsqueda sea una empresa sin reposo. Nuestra realidad actual exige pensar la Democracia, sobre todo en circunstancias en donde al parecer se está imponiendo una posición que no admite cuestionamientos ni variabilidad en su interpretación, tampoco historicidad. Desde esta perspectiva parecería que la democracia tal como la conocemos es resultado de un remoto propósito hoy realizado, es la Anunciación, es la llegada a la tierra prometida, es el fin de la historia. De este modo la democracia se aquieta, pero como señala Juan Carlos, lo quieto oculta lo podrido. No debemos aquietar la democracia por el bien nuestro y de la humanidad.

Haber aceptado como real la disyuntiva que se planteaba entre Democracia o Socialismo en los años 60 será una de las razones de posterior derrumbe del socialismo, éste sólo tiene posibilidades de recuperación si se entiende como forma superior de la democracia.

El hecho de que se aceptara esta oposición no fue sólo una confirmación ideal. La propia práctica del socialismo real opuso democracia a socialismo, sin tener en cuenta que todos aquellos valores que se habían alcanzado eran parte del patrimonio social y resultaban sustantivos para la inmensa mayoria de la gente.

Quiero acentuar, como otro mérito que observo en el libro de Juan Carlos, la presencia de un Durkheim inédito -al menos para mí- crítico, que propone la democracia como condición para la vida social y cuestiona los medios que permiten alcanzarla. Es un Durkheim distinto y superior al teórico de la sociología.

En el análisis de Durkheim y Dewey, Juan Carlos nos plantea que todo medio es también un fin, pero si bien todos los caminos conducen a Roma, no todos llevan a la Democracia. El hecho de que más de la mitad de la población de América Latina viva en condiciones de extrema pobreza no permite aplaudir la actual democracia. De allí que la democracia no pueda entenderse como acabada. Por el contrario, habría que decir que en este sentido apenas se inicia la tarea.

Sólo como ejercicio teórico quiero señalar un punto de discrepancia con algunas afirmaciones contenidas en las citas de Durkheim: Cuando señala que la "democracia es la forma política mediante la cual una sociedad alcanza la Conciencia más pura de sí misma [...] hay en la sociedad democrática un órgano encargado especialmente de la reflexión y la deliberación; éste es el Estado. El Estado piensa, no ejecuta nada". Luego dirá que el Estado es "el órgano mismo del pensamiento social". Cabe preguntarse aquí ¿qué es, entonces el Estado, dónde comienza y dónde termina éste?, dado que todos los ciudadanos podemos ser caracterizados como funcionarios".

Una primera conclusión del tratamiento que se hace del Estado es que éste tiene un carácter neutral y se encontraría por encima de las contradicciones, y que busca por sí mismo, a través de la "reflexión y la deliberación", el fin colectivo, por lo cual no habría que destruirlo sino, muy por el contrario, consolidarlo y preservarlo, ya que sin su presencia la democracia misma no podría existir.

Así quedan identificados Estado y Sociedad. El Estado no representa a una clase o a un estamento, sino al conjunto de la sociedad, ya que desde él es desde donde se puede pensar como totalidad. La racionalidad fundamental es la del Estado. Democracia y sociedad existen porque existe el Estado.

El carácter universal del Estado no reconocería límites entre lo público y lo privado, o entre la sociedad estatal y la civil. Mas yo creo que esta idea está enfrentada con la que sostiene que el Estado es una estructura de dominación que se impone a la sociedad y convierte a la libertad en un concepto restringido. Determinado por los intereses de quienes ejercen su control e imponen a la sociedad su concepción del mundo, la racionalidad del Estado es la de la dominación. Quien controla o se apodera del Estado controla y se apodera del conjunto social. El Estado no es neutral, tiene Apellido que lo define: es capitalista o socialista. Dado que el Estado no busca la construcción de la participación a imagen de un estado de bienestar, sino a sustraerla y reemplazarla por la formas aparenciales, podemos preguntarnos ¿puede el Estado ser democrático?, ¿puede renunciar a la violencia -legítima o no?, ¿puede rechazar las desigualdades engendradas por la aplicación desviada de los principios liberales sin negar al mismo tiempo su condición de Estado?

En mi opinión la sociedad puede y debe ser democrática, pero para esto tendrá que ser capaz de liberarse de la Coacción, dejar de ser prisionera de la necesidad y dejar de concebir a la economía como fin en sí mismo. Citando a Juan Carlos: la sociedad "será tanto más democrática, cuanto más, cada individuo pueda realizarse, como persona autónoma en acción y, al mismo tiempo, como persona solidaria con los otros individuos".

Un último apunte: la democracia es bastante más que un sistema político. Quienes en algun momento de nuestra existencia la hemos perdido, sabemos que sin ella se pierde mucho más que eso, porque la democracia constituye ante todo una forma de vida. La democracia no puede ser proyecto para unos pocos, sino que lo es para todos, y la lucha por recuperar las limitaciones de todo sistema político no se reduce a una lección sino que debe ser una práctica.

La Democracia, "esta humana acción que el hombre hace": es un proyecto histórico que se abre al futuro como esperanza de equidad. Si nos preguntamos ¿cómo será la sociedad del futuro? creo que podemos responder diciendo que tendrá que ser justa, equitativa y democrática, aun cuando también allí se tendrá que luchar por más justicia, equidad y democracia.

Para terminar quiero reiterar que es extraordinario el giro introducido por Juan Carlos, en el análisis de Durkheim especialmente, pero además destacar también su recuperación enc uanto a que no hay sociedad sin valores, ni vida sin moral, ni moral sin sociedad, aun cuando hoy ésta sea la expresión de morales antagónicas que emanan de las distintas situaciones sociales y que expresan diversas formas de concebir el mundo.

Nos ha tocado discutir La democracia inquieta, que contribuye a demostrar que no estamos ante el fin de la historia, que la discusión está abierta y que podemos sin ninguna vergüenza señalar nuestros acuerdos y discrepancias con esta democracia que en nuestros países todavía es cuasi-democracia.

PATRICIO SEPÚLVEDA

Departamento Académico de Estudios Generales, ITAM


Inicio del artículoRegreso