©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

Los años posteriores a la Guerra


Entrevistadores: Señor Habermas, al terminar la Segunda Guerra Mundial tenía usted 16 años. Su adolescencia transcurre fundamentalmente durante el dominio fascista, ¿qué influencia tuvo esto en su desarrollo teórico?

Jürgen Habermas: No quisiera relatar ahora un sinnúmero de cosas terribles sobre mi juventud. Creo que es una retrospectiva correcta puede hacerse quizá a los 70 años pero no con 50.

Crecí en Gummersbach, una pequeña provincia alemana. Mi padre era jefe de fábrica y depósitos del lugar y mi abuelo párroco y director de un seminario. Con toda seguridad el clima político -con el que, si bien uno no se identificaba por completo, tampoco criticaba seriamente- no dejaba de llamar la atención en mi casa paterna. Lo que determinó mi orientación política fue sobre todo el año 1945. Mi vida coincidió en esa época con grandes acontecimientos históricos. Tenía 15 años. En la radio se informaba sobre las negociaciones de Nüremberg y en el cine se exhibían los primeros filmes documentales sobre los campos de concentración. Junto a estas vivencias se conformaron los motivos que dieron luego forma a mi pensamiento.

E. ¿Mostraron sus padres alguna sorpresa en relación a esas películas? En la actualidad, un film como Holocaust impacta tanto a jóvenes como a viejos. ¿Cómo se explica que esos filmes no hayan desencadenado un trabajo público sobre la experiencia de aquella época?

J.H. La reacción en torno a tales filmes y a Holocausat son dos cosas distintas. Supongo que la impresión que causa Holocaust se deriva en parte de que en los círculos familiares hoy los jóvenes preguntan a sus padres sobre los acontecimientos de aquella época, pero nosotros no hicimos eso. En aquel tiempo no teníamos un ambiente tan imparcial y despreocupado como para plantear nuestras propias emociones, frontalmente, en una discusión familiar. Cuando yo tenía 15 años y estaba en la Westwall, era la época de la Juventud-hitleriana. Nuestra situación como jóvenes era completamente distinta a la de la juventud actual. Repentinamente, sin embargo, nuestra propia historia se presentó bajo un aspecto esencialmente distinto. De repente uno se da cuenta de que ha vivido en un sistema político criminal. Nunca antes me lo hubiera imaginado.

E. ¿Quiere decir que no percibió lo que sucedía con los judíos en aquella época, que no se tomaba en serio la propaganda?

J.H. En 1939 tenía diez años y no tuve ninguna oportunidad de recibir un cuadro especialmente realista de la situación. Dominaba una impresión de normalidad que naturalmente era sólo apariencia. Pero que uno viera, de repente, que no se trataba sino de criminales, tenía otra cualidad.

E. A partir del contexto de este choque moral ¿tuvo un cuadro realista de la sociedad que comenzaba a establecerse y a desarrollarse en la República Federal Alemana?

J.H. El inicio del año de 1945 significó para mi una liberación personal e histórica. Ingenuamente todo me parecía agradable e intuía épocas felices. Luego me asaltaron diversas dudas. La primera gran decepción política vino con la formación del gobierno de 1949.


Inicio del artículoAnteriorRegresosiguiente