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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

Trayectoria intelectual (encuentro con Heidegger, Lukács y la Teoría Crítica)


E. Sin embargo, pese a este tradicionalismo en 1954 escribió su trabajo de doctorado. ¿Pudo separarse tan rápidamente de ese tradicionalismo academicista?

J.H. Hasta la aparición de la Introducción ala Metafísica de Heidegger en 1953- mis creencias políticas y filosóficas, si así lo quieren ustedes, eran dos cosas completamente distintas. Eran dos universos que apenas se tocaban. Entonces me enteré de que Heidegger, en cuya filosofía me había formado, sostuvo en 1935 [Nota 2]la cátedra que luego publicó sin una sola palabra de aclaración -lo que ciertamente me molestó. Como reacción publiqué entonces mi primer artículo en el FAX (Frankfurter Allgemeine Zeitung). Era muy naif y pensé cómo pudo hacer algo semejante uno de nuestros mejores filósofos; naturalmente podía haber sabido esto mucho antes, pero yo era aún muy joven. Alrededor de esta misma época leía sobre todo Historia y conciencia clase de Lukács.

E. ¿Pero cómo es que se podía encontrar, en esas circunstancias, Historia y conciencia de clase?

J.H. Lukács estaba en la biblioteca del seminario que era relativamente pequeña, uno se sentía ahí como en casa; ahí se vivía. Por eso conocía cada uno de los libros.

Me acerqué al joven Marx a través de Löwith. Éste fue el motivo de la introducción posterior a mi trabajo de doctorado, lo que quizá puedan ustedes notar, sobre los jóvenes hegelianos. Me parece que estaba todavía muy vinculado a Lukács. Pensaba que era una lástima no poder reavivar el pensamiento marxista sistemáticamente. Por un lado, me encontraba fascinado, y por otro, sabía que no era fácil recuperar el marxismo en la misma forma.

Esto me inquietó. Conocía a Marx, pero ya lo había olvidado. Intuía que su pensamiento podía reactualizarse y continuarse el desarrollo sistemático de sus argumentos. En cierta medida, sin embargo, sabía que esto requería de ciertas precisiones que no iban con Lukács. Y entonces -si puedo dar un pequeño salto- en 1955 leí Dialéctica del Iluminismo de Adorno y Horkheimer. Lo que me fascinó inmediatamente de ambos fue que no se apropiaban de Marx de manera simple sino que desarrollaban su pensamiento. Que pudiera uno referirse a la tradición marxista, era para mí una experiencia sumamente importante. Era gente que no escribía un libro de historia sobre Aristóteles, sobre Kant o sobre Hegel sino que hacía una teoría del desarrollo dialéctico de la sociedad contemporánea pensando al margen de la tradición del marxismo. Esto era para mí lo fabuloso. La lectura de Lukács había sido una introducción al tema y comenzaron por primera vez a inquietarme cuestiones políticas y filosóficas.

E. ¿Escribió entonces Historia y crítica de la opinión pública?

J.H. Entonces aprendí primeramente a hacer investigación social empírica, después vino Studenten und Politik y Finalmente Historia y crítica de la opinión pública.

E. Su libro acerca de la opinión pública disipó las ilusiones del pensamiento democrático de la joven generación, esto me viene a la cabeza de acuerdo a mi orientación política. Para mí la única alternativa entonces era la SDS. [Nota 3] ¿Opinaba usted de la misma manera?

J.H. Siempre tuve un fuerte interés académico. Y naturalmente escribí este libro, en primera instancia, para aclararme a mí mismo la época de sombras y errores de nuestro sistema político, cuyos precedentes nunca puse en duda. Dominaba por aquel entonces un clima de restauración, tan impregnado social y políticamente, que me asusté cuando mi amigo Karl O. Apel me llamó por primera vez, públicamente, neomarxista. Me hizo sin embargo reflexionar que tenía razón. Hoy, aprecio que me haya considerado así.

Historia y crítica de la opinión pública debe situarse en este contexto. La razón de este trabajo era explicar los embustes del sistema político, no obstante la Constitución. Cuando la SDS se separó del SPS, [Nota 4] yo era uno de los tres o cuatro profesores que junto con Abendroth fundaron la Sozialistischen Bund, en cierto sentido, un Consejo de Veteranos de la SDS. No puedo decirle que escribí este libro para animar a la gente a que se adhiriera a la SDS. Lo escribí para aclarar, a mí y a otros, cómo era que en el sistema político de la RFA se habían insertado debilidades que podían resultar peligrosas.


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