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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

EL PACTO DE 1291

Author: Jean Starobinski [Nota 1]


*Tomado de Lettre intemationale, primavera 1991. Traducción de Silvia Pasternac.

El pacto de 1291 [Nota 1] renueva y confirma lazos preexistentes: los declara válidos "para siempre". Este texto no es únicamente una convención jurídica fundamental: es un gran documento sobre la naturaleza de las relaciones humanas, y sobre aquello que transforma la palabra -el verbo escrito, firmado, sellado- en un acto. Vemos aquí lo que sabían los hombres de 1291 sobre un conocimiento inmediato del cual tuvieron la valentía de sacar consecuencias: los hombres son violentos y hay que dejar atrás la violencia. No se superará la violencia ignorándola, sino tomando contra ella todas las medidas apropiadas. Para rechazar el asalto de los violentos contra impetus malignorum, es necesario comenzar por ayudarse mutuamente en la resistencia. Pero la violencia interna no es menos temible que la agresión que viene de afuera. Los firmantes de 1291 toman medidas comunes contra los asesinos y los incendiarios. Entre las tres comunidades, prevén el riesgo de conflictos de intereses. Estos litigios no deberán ser llevados ante magistrados extranjeros, ni ante jueces que hubieran comprado su cargo. Para prevenir el disenso brutal, se acude a la mediación y al arbitraje. (Si alguna discordia llegara a ocurrir entre los confederados, los másprudentes intervendrán por arbitraje para apaciguar la desavenencia.) Una vez planteado el principio, quedaba por hacer un largo aprendizaje, en las tribulaciones de la Historia. El pasado de Suiza no tiene nada de idílico. No fueron evitados los excesos y los litigios. Pero el principio del arbitraje se mantuvo firme. Hoy vivimos en una Europa en la que se despiertan conflictos interétnicos, en un mundo donde los nacionalismos regionales o tribales no ceden. Ahora bien, los suizos aprendieron el difícil arte de vivir juntos respetando las diferencias. Esta experiencia se plasmó en instituciones, y éstas pueden ofrecer, si no un modelo que se deba copiar literalmente, al menos la indicación de un camino que se puede seguir y, por esto mismo, un motivo de esperanza para otros, así como lo es para nosotros. Ciertamente, el federalismo es un sistema viable. Denis de Rougemont, entre otros, lo dijo con vigor.

Una imagen famosa de Johann-Heinrich Füssli erige a los Tres Suizos dando muestras de un gran impulso lleno de resolución, con los brazos en alto, simbolizando el acto fundador mítico y, particularmente, el llamamiento a Dios con el cual comienza el pacto.

Pero el texto del pacto no olvida que los hombres, incluso esos mismos que estaban prestando juramento, son seres imperfectos, falibles, que deben ser constreñidos por la fe jurada. Es al mismo tiempo un texto audaz y de una singular humildad. Ser humilde y juntar las fuerzas para impedir el paso del invasor, no son incompatibles.

Ser responsable
El propósito de las rutas
La invitación del sendero

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