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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1992

El jacobino como intelectual en el poder


El grupo y proto-partido de los Jacobinos constituye un notable ejemplo del intelectual politizado, con u royecto político y capacidad para el control y el uso del poder estatal. [Nota 8] El jacobinismo se recluta y constituye como una sección transversal media de la población urbana, con una considerable variedad de orígenes, trayectorias, niveles de ocupación y de ingreso. El grupo llega a incluir unos pocos aristócratas y pobres deseperados, pero sobre todo una mayoría de clase media (alta y media-alta), pequeños comerciantes, artesanos, y muy escasa representación del nuevo proletariado. El núcleo duro y el sector mayoritario del jacobinismo están constituidos por intelectuales que se desempeñan como dirigentes y activistas en los comités, las diputaciones, la administración civil, el ejército y la guerra, la agitación, el periodismo, la dirección y movilización de masas. Ello abarca a médicos, sacerdotes, abogados, autores, actores, maestros, notarios, científicos frustrados, periodistas. Tienen en común el rechazo por una variedad de razones públicas y privadas de la vieja sociedad y la voluntad de usar las capacidades intelectuales y profesionales para justificar y legitimar su asalto al poder estatal, y la utilización de éste en la política diaria, hacia el interior y el exterior, para una reconstrucción de Francia, según los principios de la razón y la virtud naturales.

A los Jacobinos en el poder corresponde, y como ha destacado Henri Lefevre, [Nota 9], la culminación de la obra del Antiguo Régimen, en parte por su destrucción, en parte por su liberación de límites estrechos y por la conservación de su personal, estructuras y contenidos que resulten recuperables. Los Jacobinos establecen la racionalidad del nuevo Estado como partede una trinidad que también integran la Nación y la Razón. El racionalismo y la centralización estatales de los Jacobinos lanzan e imponen la representación mística del Estado corno reflejo de la Nación unificada, que a su vez es producto del pueblo. Éste habría hecho a la Nación, que a su vez habría engendrado al Estado.

El proyecto de los intelectuales jacobinos supone y exige la ruptura con el pasado, la creación de una tabla rasa que permite recomenzar la sociedad y el Estado desde cero. Para ello se adopta un milenarismo secularizado y se recurre a un Reino del Terror que logre la regeneración por la violencia, la imposición de la libertad y la virtud a los recalcitrantes seres humanos.

Cumplen también los Jacobinos un pasaje, del papel de doctrinarios postulantes al poder al de políticos y funcionarios profesionales del Estado. Asumen el mundo social y político como objeto de manipulación. Impulsan la burocratización del gobierno y la reducción de la participación social y política de los sectores cuya representación pretenden y a cuya movilización autoritariovertical recurren. [Nota 10]

Los Jacobinos integran entonces una continuidad histórica con el Antiguo Régimen que los precede y con el bonapartismo y la subsiguiente sucesión de constituciones, regímenes y gobiernos.


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