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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1992

DENIS ROSENFIELD, DU MAL.

Author: Jualiana González


DENIS ROSENFIELD, Du mal, 1990, Paris, Aubicr Montaigne, 284 p. ISBN 2-07028648-7.

Du mal de Denis Rosenfield aborda un problema que puede considerarse clásico en la Filosofía moral y que, a la vez, adquiere gran relevancia en la problemática éticopolítica de la actualidad.

Rosenfield enfoca la cuestión mal desde una perspectiva ontológica y fenomenológica, cercana a lo que sería un análisis existencial realizado con originalidad y con un serio conocimiento de los autores que analiza (cercana también a la hermenéutica de Paul Ricoeur y su Simbólica del mal).

El libro hace significativas aportaciones en dos órdenes, ambos conectados dentro de la obra. Por un lado la interpretación histórica de los tres autores clásicos que estudia: Kant, Schelling y Hegel, y por el otro el desarrollo monográfico del problema ético del mal, enfocado como un problema de ontología del hombre.

La tesis central que desarrolla Denis Rosenfield es que el mal es inherente a la naturaleza humana y a la libertad constitutiva, pero no como una mera carencia o ausencia de ser o de libertad (y de racionalidad y de "humanidad") sino como negatividad positiva. Es la libertad lo que se contrapone a sí misma: la razón la que se torna irracionalidad activa y actuante.

El autor analiza a los tres grandes filósofos del idealismo, los más grandes racionalistas y defensores de la condición o naturaleza libre del hombre. Pero recae en el hecho de que, precisamente sean ellos los que, de un modo u otro, toquen los confines de la condición o de la acción humana, en los que se hace patente una irracionalidad y una malignidad originarias y radicales que parecen estar implantadas en la propia naturaleza humana.

En el caso de Kant, Rosenfield comienza por reconocer el indiscutible empeño por mostrar que la naturaleza humana es racional y libre en su propia racionalidad. El autor de Du mal hace amplios desarrollos de la concepción kantiana de la libertad como la capacidad del hombre de poner desde sí mismo sus reglas: de darse a sí mismo la ley racional, es decir la universalidad expresada en los imperativos morales.

Asimismo, Rosenfield destaca algunas ideas de Kant respecto a la naturaleza en general y cómo para Kant -de acuerdo con ésta- el hombre no es un ser racional: puede ser lo y debe ser lo pero no lo es. El deber - ser forma parte de lo que es.

Pero tampoco para Kant el ' mal está en la naturaleza sensible del hombre, según lo destaca Rosenfield. El mal no es propiamente natural. La naturaleza sensible del hombre es neutral, moralmente neutra. El mal entonces es moral: depende de la naturaleza libre e inteligible del hombre.

El mal puede ser concebido como ausencia o privación -dice Rosenfield. Pero también hay una negatividad positiva. Ésta implica que la acción se quiere mala", que busque una confrontación con el bien". El mal como "transgresión de la forma de la ley". La voluntad que quiere el mal, quiere la transgresión" y la perversión de la ley moral: quiere la violación del propio principio de humanidad. Es la oposición de la libertad consigo misma.

La violencia en especial (manifiesta por ejemplo en el asesinato de Luis XVI, que es el caso que analiza Kant), es vista por éste "corno un abismo que engulle todo sin retorno. Un abismo de donde emergen los rostros oscuros de la humanidad

Éste sería el mal radical del que ya habla el propio Kant: la servidumbre que introduce la libertad -de acuerdo con lo que se destaca en Du mal. Sin embargo, a la vez que Kant vislumbra la noción de mal radical y propone la hipótesis de una voluntad negativa o una libertad negativa, justamente la descarta como autocontradictoria.

Pero Rosenfield considera, en diálogo crítico con estos pasajes kantianos, la necesidad de distinguir oposición lógica y oposición, real, de modo que, en el orden real, sí se puede dar cabida a esta posibilidad de voluntad negativa o mal radical.

Así comprendido, el concepto de mal da nuevas luces a la significación de la libertad y abre una nueva problemática concerniente a la esencia del hombre. La malignidad remite a un concepto de naturaleza humana que es en sí indetenninado.

Kant estaría entreviendo un fondo demoníaco; una supresión de la libertad por ella misma; una muerte racional de la razón misma. Esto es posible -dice Denis Rosenfield- si presuponemos que la naturaleza humana es en el fondo sin fondo. La esencia del hombre puede ser no-esencial-hombre" (74).

Esto abre una problemática sobre el porvenir del hombre, la cual coincide con Ios fenómenos históricos altamente significativos de una perversión de la naturaleza humana".

Schelling, por su parte -que es el segundo autor al que Rosenfield atiende en este libro- reconoce expresamente la conexión esencial que hay entre la libertad y el mal (a la,cual consagra una de sus obras más significativas). El mal es algo propio del hombre, según Schelling, pues en el hombre se da la capacidad de Irritar" tanto las fuerzas luminosas como las "tenebrosas" de la Naturaleza.

Es Schelling -dice Rosenfield- quien ahonda en el hecho de que la libertad sea la facultad de bien y de mal. El mal sólo se explica como obra de la libertad. "El mal humano (es una) especie de actuación o una provocación de la irracionalidad ya dada en la naturaleza.." (101)

Y tampoco aquí el mal no es simple privación o negación de la armonía. Es "Disarmonía positiva según Schelling (106). "Mal demoníacamente diabólico." A diferencia de Freud, separado del placer y el amor: fríamente calculado -como interpreta Rosenfield.

Y son precisamente los acontecimientos hístórico-políticos contemporáneos, marcados por la irracionalidad y la violencia -añade al autor de Du mal- los que ponen en cuestión la naturaleza racional y libre del hombre, postulando más bien una naturaleza indeterminada capaz de bien o de mal, como reconocía Schelling.

Por lo que respecta a Hegel, Reserifiel advierte que el tema del mal no está expresamente desarrollado, pero sí implícito en otros temas hegelianos fundamentales como el de la conciencia desdichada" y el del perdón, por ejemplos. Aunque en general, en todo Hegel, "el concepto de la libertad humana muestra en sus trasfondos la fragilidad de la naturaleza humana" (120).

Rosenfield destaca de Hegel el carácter abierto que para éste tiene el hombre como proyecto inacabado siempre marcado por un deber-ser, por una racionalidad por realizarse.

Hegel no habla propiamente de una mala voluntad; no la admite ni acepta la idea del mal por el mal. Sin embargo, dice Rosenfield, se ocupa de formas concretas de mal, como lo sería paradigmáticamente "El Terror La furia de la deshumanización implica una condición negativa que está dada en la naturaleza libre del hombre consigo mismo En la historia aparecen formas de existencia que ponen en cuestión la libertad misma. Nuevas formas históricas de violencia nacidas del ejercicio de la libertad.

Dicho de otro modo: la libertad produce figuras negativas de sí misma. El ser del hombre es indeterminado. Se van dando las determinaciones -positivas y negativas- en la historia. Determinaciones contradictorias. Esto es lo que revela Hegel: la construcción del hombre -buena y mala- en y por la acción histórica.

En conclusión: El concepto del mal remite a la idea de naturaleza humana. El mal pone en cuestión el concepto de razón. El mal es transgresión. Pero no cualquier transgresión es el mal. Rosenfield analiza varias formas de transgresión que no lo son: de las normas jurídicas; de las reglas políticas; de los mores y costumbres; de los mandamientos religiosos

Ninguna de estas formas de transgresión -dice- es propiamente el mal. Lo es en cambio la transgresión de la racionalidad humana. Es ésta la que pone en cuestión la naturaleza humana. No es la transgresión de tal o cual regla sino del principio de toda regulación posible. Esto es lo que sí es maligno. La perversión de aquello que es el hombre en su universalidad moral.

"Surge aquí una forma determinada de ser del hombre que está en contradicción con la humanidad la tentativa demoníaca de fundar la no-humanidad". Lejos estamos entonces de atribuirle a la Historia una finalidad racional. Hay en ésta -dice Denis Rosenfield- una secuencia de "estados" humanos y malignos. Rostros desconocidos radicalmente opuestos a la racionalidad. "Abismos de la existencia humana." El hombre se da en la historia su propia formación (figurativa). No sólo la figuración de la libertad, la universalización racional, sino también "una 'figuración' negativa". "A través del tiempo, el lado oscuro del hombre ha recibido diferentes nombres." Figuras históricas producidas por la acción humana, "figuras del mal y de la malignidad que han sido y son posibles para el hombre".

Son expresiones que provienen de la propia naturaleza humana: la malignidad no es accidental o superficial: es mal radical: afecta la naturaleza misma del hombre. El hombre es sus acciones: las positivas pero también las negativas. Éste es el significado ontológico de la acción humana.

JULIANA GONZÁLEZ

Directora de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM


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