©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1992

LAS DOS HISTORIA DE JUAN DE MARIANA

Author: José Barba-Martín [Nota 1]


Para el Lic. Juan M Fernández Amenábar, con respeto y afecto.

Estos apuntes se orientan hacia un estudio deseable del sentido de las variantes entre la redacción de las (Historiae) De rebus Hispaniae, Toledo, 1592,[Nota 1] del jesuita Juan de Mariana, y la hermosa expresión castellana de esa obra, que, con el título de Historia general de España, apareció en la edición, también toledana, de 1601. Se intenta con estas notas sugerir simplemente un significado y un posible propósito de esa versión más allá del interés sólo utilitario de la traducción.

Algunos historiadores han aludido en tono peyorativo al aislamiento que durante sus últimos cincuenta años se impuso el padre Mariana junto al Tajo, como si por ese retiro, que nosotros juzgamos táctico, se hubiese privado de conocimiento del mundo el autor que en sus historias, tratados y exégesis muestra un pensamiento personal, penetrante y bien avalado. Mas hay que tener en cuenta que el archivo de la catedral de Toledo era entonces la mayor fuente de información para los fines generales que el historiador se proponía y que la Ciudad Imperial, como sede de sus trabajos, les daba por sí misma a éstos un valor casi simbólico, muy acorde con las que parecen ser sus intenciones. Debemos recordar también que, para el tiempo en que el padre Mariana se retira e inicia la construcción de su magna obra (1578), tiene ya el jesuita cuarenta y dos años y que más de la cuarta parte de su vida la había pasado en experiencia directa y en contacto inmediato con el acontecer europeo, en el que veía, como más tarde el embajador español en Roma, Don Diego de Saavedra Fajardo, aunque con diferente esperanza, lo que aquellos hechos significaban para España.

Graphics

Dibujo de Rafael Ximeno, grabado por Mariano Brandi, del tomo 1 de la edición valenciana de la Hístoria General de España, publicada en cuatro monumentales tomos, bajo suscripción peninsular y de La Nueva España (México: 38 suscriptores, Valladolid [Morelial: 48 y Puebla de los Ángeles: 30) por Benito Monfort en el año M.DCC.LXXXIII.

Quizá en la mente de Mariana germinó entonces la idea de una historia patria -dice Antonio Ballesteros en su'Discurso'en elogio del autor. Ni el refinado ambiente italiano, ni la elegante cortesanía de la turbulenta capital de los Valois podían contaminar el alma castellana y el entendimiento austero del jesuita; pero sus claras pupilas percibieron lo suficiente para conocer las diferencias esenciales entre la ideología (sic) de aquellos pueblos y la nación hispana. [Nota 2]

En esos años cundía por Europa la relación de los hechos que contribuyeron a la formación de la leyenda negra" antiespañola, cuyo impacto histórico fue tan intenso. La Inquisición había expulsado de España, en 1492, a los judíos no conversos, y éstos se habían desparramado, en nueva diáspora, por el norte de Africa, en Portugal, en Italia, en Grecia y en los Países Bajos. En 1552 se había impreso en Sevilla la Brevísima relación de la destrucción de Las Indias, de Fray Bartolomé, de Las Casas. La cuantía de la emigración forzada de moriscos granadinos y mudéjares, iniciada en 1571, podría alcanzar la cifra de 300.000. Por otra parte, como escribe el inglés J.H. Elliott en el prólogo a su España Imperial, 1469-1716: "(de ser) una tierra seca, estéril y pobre ( ... ) Ningún centro natural, ninguna ruta fácil. Dividida, diversa, un complejo de razas, lenguas y civilizaciones distintas ( ... ) Sin embargo, en los últimos años del Siglo XV y en los primeros del XVI, pareció como si hubiera sido superada, de modo repentino y casi milagroso ( ... ) Durante unas pocas décadas fabulosas España llegaría a ser el mayor poder sobre la tierra. Durante estas décadas sería nada menos que la dueña de Europa..."[Nota 3] Ningún estado -escribe Friedrich Schiller- podía atreverse a luchar con ella.[Nota 4] "Y, finalmente -como señala Julián Juderías- en la imaginación de aquellos hombres, las tierras de América y las islas de Asia, inmensas, riquísimas, misteriosas, virgenes, revestían los caracteres de un poderoso ensueño de opulencia y de poderío."[Nota 5] Es de comprenderse, pues, que el dominio de los españoles provocara rechazo en diversos países de Europa. Y a la envidia y al odio los acompañaba una gran ignorancia sobre la realidad histórica de España.

Graphics

Página frontal de la edición holandesa de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de Fr. Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapa, impresa en Amsterdam por Cornelius Claefz, en 1609.

La imagen que se tenía de los españoles en algunas partes llegaba a lo horrible grotesco y eran muchas las leyendas producidas por la enérgica presencia militar de los peninsulares. Fray Prudencio de Sandoval, en su Historia del Emperador Carlos V, por ejemplo, al narrar el asalto español a Duren, cuenta una de esas fantasías: "Decían que ellos no habían peleado con hombres sino con diablos; que los españoles eran unos hombres pequeños y negros, que tenían los dientes y las uñas de un palmo, que se pegaban a las paredes como murciélagos, de donde era imposible arrancarlos."[Nota 6]

El padre Mariana, muy español, muy católico y, con todo y sus críticas de la Compañía de Jesús, muy jesuita, [Nota 7] quería influir sobre la opinión europea acerca de su nación y de sus compatriotas. Parece que su intención, al ponerse a redactar su monumental historia, no era sólo, como él dijo, "poner en estilo lo que otros habían juntado",' [Nota 8]sino que, como subraya Ballesteros:

...tuvo al escribir su Historia un propósito bien definido y transparente; no fue el natural fin didáctico de toda obra científica, sino algo más trascendental y eficiente; quería enseñar a los nacionales y extranjeros, y en particular a estos últimos, lo que fue España y las etapas sucesivas de su formación nacional hasta llegar a convertirse en el poderoso estado temido y envidiado. Era preciso deshacer el falso concepto que de los españoles tenían en Europa ... [Nota 9]

Ya en la "Dedicatoria" de sus Historiae a Felipe II declara explícitamente el padre Mariana: "( ... ) Juntamente me convidó a tomar la pluma el deseo que conocí los años que peregriné fuera de España, en las naciones extrañas, de entender las cosas de la nuestra, los principios y medios por lo que se encaminó a la grandeza que hoy tiene."

Y enaltece el significado de historiar en latín. De igual modo, en la dedicatoria de la versión castellana a Felipe III, se refiere a la falta que della [de una historia latina] tenía nuestra España (mengua, sin duda, notable)": Florián de Ocampo, autor de la Crónica general de España (ca. 1527); Jerónimo de Zurita y Castro, a quien se deben los Anales de la Corona de Aragón (1562), Esteban Garibay y Zamalloa, conocedor profundo del griego y del latín, bibliotecario y cronista de Felipe II, quien en cuarenta libros escribió el Compedio historial de las crónicas e Historia universal de todos los reinos de España... (Amberes, 1571) y el humanista profesor de Alcalá, Ambrosio de Morales (Discursos sobre las antigüedades de Castilla, 1577) y continuador de la obra de Ocampo, todos ellos habían escrito en castellano. Francisco López de Gómara, el fiel capellán de Hernán Cortés, sólo había tenido intención de escribir en latín suHistoria general de Las Indias.[Nota 10] Como observa Benito Sanchez Alonso en su Historia de la historiografla española, el padre Mariana se expresa de modo semejante al de otros escritores que también usaron el latin "alguno de los cuales, como Anglería, llegó a juzgar providencial el estar l en España para referir a los extranjeros el descubrimiento de India?. [Nota 11] Por las implicaciones de alcance de comunicación, estéticas y hasta morales del uso de la lengua romana, hemos devolver más adelante sobre el tema.

Es obvio que la obra de Mariana tenía un criterio básicamente informativo; en cambio, no se puede afirmar que su intención fuera enteramente apologética: la severidad misma de algunos de sus juicios sobre ciertos personajes y hechos hizo que la obra llegara a considerarse perjudicial para España; [Nota 12] y, cuando fue traducida al castellano, suscitó disgustos en el Consejo de Castilla, a tal grado que se llegó a pensar en recogerla. [Nota 13] Y, con todo, late en la obra un entusiasmo difícil de disociar en ocasiones de la actitud defensiva. Un gran maestro nuestro opinaba que el mismo Francisco de Quevedo, cuando joven, había colaborado con el padre Mariana y que, bajo su influjo había escrito su España defendida... (1609), aunque nunca llegara a publicarla. Posible trasunto, en ella, de Mariana, escribe Quevedo:

Hijo de España, escribo sus glorias. Sea el referirlas religiosa lástima de haberlas escuras (...) No ambición de mostrar ingenio me buscó este asumpto; sólo el ver maltratar con insolencia mi patria de los extranjeros, y los tiempos de ahora de los propios, no habiendo para ello más razón de tener a los forasteros envidiosos (...) ¡Oh, desdichada España! ¡Revuelto he mil veces en la memoria tus antigüedades y anales, y no he hallado por qué causa seas digna de tan porfiada persecución! ( ... ) ¿Quién no nos llama bárbaros? ¿Quién no dice que somos locos, inorantes y soberbios ( ... )?[Nota 14]

Ahora bien, para quienes suponen a priori en las Historiae del padre Mariana, dirigidas al público lector europeo, como se ha dicho, una intención exclusivamente apologética a ultranza, sin dar crédito en el historiador a su amor a la verdad, quizá les resulte fácil creer que las Historiae constituyen, al menos parcialmente, una obra de propaganda política, como lo fue en su momento el Diálogo: en que particularmente se trata las cosas acaecidas en Roma: el año de M.D. XXVII (1529), del secretario latino de Carlos V, Alfonso de Valdés. Se ha dicho que la dos historias, la latina y su versión castellana, corresponden a un premeditado deseo del autor de dar a unos paja y a otros trigo. No parece que esto sea verdad. Recordemos que había aparecido recientemente en Francia la edición de la Histoire générale d´Espagne (1587), de Louis Mayenne Turquet, adversa a España. La ocasión para la polémica era excelente, si nuestro autor así lo hubiera querido; pues, aunque su obra iba ya en avanzado proceso, Mariana tenía tiempo aún de modificarla. Mas, con todo, a pesar de su carácter, que era duro e inclinado al debate: ("... ¿qué quieres? Tal es mi genio: me gusta ejercitar el estilo en materias difíciles y ásperas Prefacio al Tratado Pro editione vulgata, )[Nota 15] el padre Mariana se contiene mesuradamente. Su posible intención apologética no lo hace necesariamente polémico. Puede apoyarse este punto de vista en el hecho de que Mariana rehuye confrontar temas y cuestiones contemporáneos; lo dice claramente: Yo me atreví a pasar más adelante y relatar las cosas más modernas, por no lastimar a algunos si decía la verdad ni faltar al dever, si la disimulaba." [Nota 16]

Tampoco -como lo observa Antonio Ballesteros en la obra citada- se encuentra en las Historiae ese criterio exclusivista que pretende hacer de España una nación espiritualmente separada del resto del mundo: "Mariana poseyó un concepto muy claro de la historia universal para incidir en el daltonismo mencionado. Sitúa la vida del pueblo español en otras edades en armonía y solidaridad con las naciones europeas, y con espíritu vigilante anota las menores influencias de efluvios civilizadores y las repercusiones naturales de la política mundial..." [Nota 17]

Razones de la redacción latina
Razones de la versión castellana
La cuestión de las variantes
Bibliografía

Inicio del artículoRegresosiguiente