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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1992

Razones de la redacción latina


Mariana, amante de la antigüedad latina y educado en el sistema de los Estudios Clásicos que la Compañía de Jesús había tomado de la Universidad de París y habría de perfeccionar en su Ratio Studiorum de 1599, quería crear una obra artística que pudiera ser apreciada por una minoría europea inteligente y que admiraba e imitaba a los mismos modelos romanos de los que él era ardiente discíplulo: Tácito, Tito Livio, Salustio.

Tácito, formado en la doctrina estoica, que era la "filosofía íntima del Imperio", [Nota 18] se aviene muy bien al espíritu senequista español de Mariana y de Francisco de Quevedo; y la "concision du fer", frase con la que describe Víctor Hugo en su William Shakespeare el laconismo sentencioso del romano, se acomoda perfectamene a la que los itálicos reconocían en los hispanos como "parca et adstricta parsimonia según lo recuerda Ramón Menéndez Pidal en Los Españoles en la historia. [Nota 19]

Además, el historiador romano pertenece a la generación de autores pragmáticos y moralistas, para quienes, contrariamente a puntos de vista modernos (véase, or ejemplo, la opinión de Marc Bloch en su Introducción a la Historia),[Nota 20] ésta posee también una función preventiva. El historiador español, por su parte, junta al fin informativo el propósito de la reflexión, basado en el aforismo ciceroniano: "Memoria praeteritorum futurorunque prudentia.

Desde el ángulo político -subraya Arturo Marasso- los hombres de Estado del Renacimiento "( ... ) encontraron en su libros el saber psicológico del dominio por la hondura de su mirada; los convirtieron en manual de príncipes que aprovechaban el saber pero no la moral de Tácito; (pues) enemigo del poder tiránico, le daba a este poder sus secretos. El conocimiento de la condición humana hace que el historiador latino sea siempre maestro de quienes indagan en el hombre" ... [Nota 21]

Si es cierto que la historia de una lengua es la historia de sus traducciones como sugiere Marasso, el influjo de Tácito en Europa desde el siglo XVI fue enorme. [Nota 22]

Estilísticamente, en tanto que el latín quiere demostrar, probar, y su frase se encadena de un modo riguroso y dialéctico (y) en él la lógica es el principio motor, y la frase está contenida metódicamente en largos párrafos, con palabras científicamente ordenadas, el francés, por el contrario, quiere expresarse bien y rápidamente; su prosa tiene como principio de orden la claridad, y es el instrumento ligero y armonioso de un espíritu más ávido de mostrar que de demostrar."[Nota 23] El español, por su parte, en la pluma de Mariana o de sus posibles colaboradores posee el arte de la mostración y el de la demostración: uno por el genio propio de la lengua, otro por la mímesis del autor o de sus ayudantes.


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