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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1992

La cuestión de las variantes


Georges Cirot hace referencia en sus excelentes Études sur l'historiographie espagnole. Mariana historien a una nota en francés escrita sobre un papel adherido al último folio utilizado del manuscrito Egerton 291 de la British Museum Library- la nota dice así: `la traduction espagnole n´ est pas toute de Mariana.[Nota 38] La nota, en sí, es interesante y hasta intrigante, pero corresponde al parecer, a un lector del siglo XVIII que no expuso las razones de su afirmación. Y algo semejante señala Charles Allen Dinsmore en su Aids to the Study of Dante, con respecto a parte de su obra. O. c. p. 221-2

también los supuestamente apócrifos Monita secreta(Secret Instructions of the Jesuits, Faithfully translated from the Latin of an old genuine London copy, with an historical sketch , By W.C. Bronwnilee D.D. of the Collegiate Reformed Dutch Church, New York, Published by the American Protestant Society, s.d., pero en nuestra opinión, de ca. 1830, si no anterior). Interesantísimas y dignas de estudio son, a este respecto, las impugnaciones críticas contra la manipulación que de los textos históricos de Mariana hicieron los jesuitas, aún en vida del historiador, por parte del autor del Prólogo a la monumental edición valenciana de la Historia... de Benito Monfort (M. DCC. LXXXIII) y continuador del proyecto inconcluso de su primer promotor, Don Domingo Morico. Esta edición valenciana se quiso llevar a cabo para subsanar los errores y fallas de la inmediatamente anterior edición matritense de Andrés Ramírez, del año 1780.

Es de observar en este contexto el detenimiento que Cirot dedica a la palabra "censura" del fragmento de Tamayo de Vargas: "Que veut dire le mot censura Bien probablement la revision á laquelle Mariana soumit la traduction due á ses collaborateurs. II est donc certain qu'il s'est fait aider, au moins pour le gros oeuvre. Résterait a savoir s'il s'en est réservé une partíe et laquelle."[Nota 39] Cuestión muy difícil y que el mismo Cirot no dilucida sino sólo aproximadamente por medio de un examen textual de la frase, de la sintaxis, del estilo.

Dados el carácter sólo tentativo de estas notas y su intencional limitación, esperamos que se nos perdone el apoyarnos, en cambio, en citas autorizadas de cierta extensión, como la siguiente, otra vez de Cirot, cuya guía en este asunto es imprescindible hasta ahora:

( ... ) Bien que nous n'ayons Lieu de croire á I'intervention de quelque confrére, peut etre de plusíeurs, dans la traduction de De rebus Hispaniae, il n'est pas douteux que Mariana n'ait revu par lui-méme cette traduction et ne l'ait modifiée tant pour la forme que pour le fond, lá ou elle s'écartait de sa fagon de penser et d'écrire. De reste, en ce qui concerne le style au sens strict du mot, on peut-que le latin commandait ici l'espagnol, et que celui-ci ne pouvait guére étre qu'un fiéle reflet de celui-la.

Quant á la phrase, construction et syntaxe, si nous ne pouvons affirmer que le détail en soit de Mariana, nous y rétrouvons trop les habitudes de simplicité et de elarté du latin pour ne pas admettre au moins que le latin a dü influencer le traducteur et lui communiquer le goút de Pauteur pour une construction sobre et analytique, correct et bien agencée ... [Nota 40]

Es natural y obvio, por otra parte, que los traductores de la obra del padre Mariana, si es que en efecto los hubo, como parece probable, a pesar de las afirmaciones de Tamayo de Vargas, eran, desde luego, si no asiduos lectores de Tácito, de Tito Livio y de Salustio, al menos buenos conocedores de estos clásicos. De tal modo, no es sólo que los supuestos traductores estuviesen, como dice Cirot, bajo la influencia del estilo del padre Mariana sino que tanto el autor de la historia como sus propios colaboradores en la versión estarían bajo el influjo de los mismos clásicos.

El análisis detallado de la fraseología y del estilo deja al mismo Cirot con dos claras impresiones:

Une étude attentive de la phrase et du style du De rebus Hispaniae nous tiendrait, cela est évident, plur eres de Mariana. En nous occupant de la traduction, nous avons affaire á unephrase et a un style qui peut-être soit plutôt ceux dune collectivité que ceux dun individu. Néamoins, por les raisons que viennent d'être indiquées, el est permis d'y voir surtout la main de Mariana. En tout cas, I'interêst será toujours plus grand d'examiner de prés l'espagnol de la traduction que le latin de I'original. [Nota 41]

Tarea ésta por demás interesante, pero que requeriría muchísimo más tiempo del disponible para esta breve y somerísima exploración filológica.

Tanto Antonio Ballesteros como Benito Sánchez Alonso señalan que las dos ediciones, la latina y la castellana, aunque no iguales en contenido, "en substancia difieren muy poco" y que "en cuanto a las variantes, consisten en supresiones de poca monta". Y Bailesteros enumera algunas: la inscripción de Sertorio, considerada como sospechosa, y la carta de Vespasiano hallada en Cañete, no se hallan en la edición castellana, que procede de una redacción de la edición de Maguncia."[Nota 42]

El eclesiástico y escritor zaragozano Felix de Latassa, autor de la Biblioteca de autores zaragozanos (1796) menciona la existencia de otra traducción del texto latino de las Historiae llevada a cabo por Gottor, canónigo de Calatayud y contemporáneo del padre Mariana. El historiógrafo asegura que el manuscrito de esa traducción, que dice ser anterior, fue visto en Zaragoza en 1787. 44 Si la sospecha de Cirot de que el autor de De rebus Hispaniae hubiera conocido y hasta usado esa versión de Gottor para confeccionar la suya fuera verdad, ello añadiría un enorme interés y una casi insuperable dificultad a la pesquisa, pues impondría un cotejo: imposible, ya que el manuscrito del canónigo de Calatayud ha desaparecido.

Concluyamos estas notas: sea o no, en su totalidad propia del padre Mariana la versión de las Historiae, lo cierto --como se ha dicho- es que fue reconocida como tal por él mismo. Nadie, por otra parte, se habría atrevido a traspasar los estrictos límites que requería la colaboración lingüística. El uso de un giro algo distinto del que habría utilizado Mariana o el empleo menos acertado de un verbo, cierto énfasis particular o alguna modalidad estilística propia podrían tocar matices de significado, pero rara vez cambiarían la totalidad de un texto o desvirtuarían lo esencial de su intención.

Algunos hechos y temas que sugerimos como de interés para un cotejo entre las dos obras de Mariana, por lo políticamente delicado de las cuestiones, son éstos, entre otros: la introducción de la Inquisición en España, las intervenciones catalanas, valencianas y aragonesas en Italia, la expulsión de los judíos y de los moriscos no conversos, el descubrimiento de América, las incursiones francesas en España, sus opiniones sobre la obra de los protestantes alemanes y de las contiendas religiosas y civiles a que aquélla dio lugar (si bien el historiador sólo trata brevemente este último punto en el "Surnario" de los hechos de los años 1515 a 1621), y, quizá, otros puntos que fácilmente podría un crítico suspicaz esperar diferentemente presentados en una exposición dirigida a extranjeros y en otra, pensada para compatriotas y correligionarios.


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