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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

4. Soberanía y Subsidiariedad


La subsidiariedad parece modificar la noción clásica de Estado moderno, donde éste es soberano. El modelo de los Estados miembros de la Comunidad exige una evolución en la cual se llegue a una nueva noción de soberanía. Esta nueva noción comprenderá una coparticipación y una co-decisión supraestatal, que exige una racionalización de la gestión pública.

Con la ayuda de la subsidiariedad se busca una nueva localización de las competencias y una distribución adecuada de los poderes entre los diversos escalones de la organización politico-administrativa, que permita responder al problema de- quién es competente y para qué a nivel de la Comunidad, los Estados miembros y las regiones (cf. Constantinesco, 1, p. 210), con lo que la subsidiariedad se convierte en una garantía para los gobiernos temerosos de los abusos que pueda hacer Bruselas de su "soberanía" (Adonis/Jones, p.184). Además permite sobre todo ordenar legalmente una situación de hecho, puesto que actualmente ninguno de los Estados europeos es absolutamente soberano. Un Estado miembro de una Comunidad, apoyado en el argumento de la subsidiariedad, puede defender mejor sus competencias ante los ataques de la Comunidad que en una Comunidad sin dicho principio y en donde el Estado tan sólo puede apelar a la soberanía estatal. El argumento de la soberanía puede más fácilmente ser atacado de subjetivo que el argumento de la subsidiariedad, el cual ofrece un criterio objetivo para la distribución de competencias (cf. Heintzen, p. 319).


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