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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

IRVING G. LEONARD, , VIAJEROS COLONIALES DE INDIAS

Author: Diego Bonilla[Nota 1]


IRVING G. LEONARD, Viajeros por la América Latina colonial1992, México, F.C.E., 199 p. 1BSN 968-16-3446-2.

Viajar a otros tiempos a través de la historia no es cosa nueva. Tasladarse al siglo XVI para hacerlo con los viajeros de la época es una experiencia muy recomendable. Se trata de una combinación cierta percepción de la realidad a la que se enfrentaban los navegantes de aquellos tiempos y la fascinación ante los misterios que tejen las narraciones.

Por medio de fray Tomás de la Torre -gancho eficaz que Irving A. Leonard tiende para invitar al lector a internarse al resto del libro- el síntoma nauseabundo de cruzar el Atlántico en el siglo XVI se hace presente. Las grandes travesías a las que se enfrentaban estos maravillosos viajeros, no sólo consistían en llevarlos de un continente a otro; de una España en tiempos difíciles a una Nueva España llena de riquezas leyendas a las que hace referencia el libro. También implicaba un viaje desesperado, de largos meses entre cientos de hombres que, reunidos bajo la cubierta de una pequeña carabela, sobrevivían en la pestilencia, a la falta de comida, las raciones miserables de líquidos y el calor fulminante que bajo el puente incubaba todo tipo de enfermedades, cobrando la vida de decenas de ellos. Tampoco es difícil imaginar a lo largo de estas travesías la inseguridad ante el mal tiempo, los métodos inexactos de navegación que se utilizaban y el asedio continuo de embarcaciones piratas provenientes de Inglaterra y Francia.

Para hacemos a la circunstancia, asimismo es preciso imaginar la actitud estoica de los navegantes, hacinados en lóbregas galeras donde la mayoría de la tripulación no puede ver el mar ni el horizonte. Para los eclesiásticos encaminados a la evangelización de los "desalmados" de la Nueva España, estas travesías muchas veces eran emprendidas con doble significado y recompensa: un glorioso viaje hacia la muerte o quizá un camino a través de ella.

Todas las narraciones y crónicas de viaje darán lugar a las leyendas, como lo muestran los relatos de Gaspar de Carvajal,[Nota 1] que guardan estrecha relación con La canción de Rolando -y que posteriormente reconoceremos en otra célebre obra literaria: Cándido o del optimismo. De su exploración del Amazonas cuenta Carvajal:

Estas mujeres son muy altas y blancas y tienen el cabello muy largo y entrenzado y revuelto a la cabeza: son muy membrudas, andaban desnudas en cueros y atapadas sus vergüezas, con sus arcos y flechas en las manos, haciendo tanta guerra como diez indios, y en verdad que hubo muchas de éstas que metieron un palmo de flecha por uno de los bergantines y otras menos, que parecían nuestros bergantines puerco espín.

Cuando Fernando Jordán [Nota 2] muestra de dónde proviene el nombre de California, menciona a La canción de Rolando, que a su vez remite a las amazonas de las Sergas de Esplandián. Dice el poeta:

Sabed que a la diestra mano de las indias hubo una isla llamada California, muy llegada a la parte del Paraíso Terrenal, la cual fué poblada de mujeres negras, sin que algún hombre entre ellas hubiese, que casi corno las Amazonas era su manera de vivir... la ínsula en sí la más fuerte de rosas y bravas peñas que en el mundo se hallaba; las sus armas eran todas de oro, y también las guarniciones de las bestias fieras, en que, después de las haber amansado, cabalgaban; que en toda la isla no había otro metal alguno...

La relación entre los dos textos resulta evidente y a ambos los veo directamente derivados de las novelas de caballería, muy difundidas en la época de la conquista.

Un aspecto muy interesante del libro de Leonard es la ilustración de casos de narradores de viajes que usan fragmentos de obras literarias como intertextos de sus narraciones, como por ejemplo lo hace Franceso Carletti (1573-1636), mercader italiano también dedicado al tráfico de esclavos.

En el caso de Voltaire la relación es inversa, en su pequeña novela hace referencia a un hecho narrado en crónicas de más de un siglo antes: la existencia en las Américas de la prodigiosa ciudad de El Dorado -a la que evoca para contraponerse a la actitud de un optimismo ingenuo. Escribe en Cándido:

Nuestros dos viajeros entraron en una casa de sencillo aspecto, pues la puerta sólo era de plata y los artesonados de los aposentos únicamente de oro, aunque labrados con tanto arte que no desmerecían de los mas ricos. La antesala estaba adornada nada más que de rubíes y esmeraldas. ( ... ) Veinte hermosísimas doncellas de la guardia recibieron a Cándido y a Cacambo; al apearse éstos de la carroza los condujeron a los baños, y les pusieron trajes de plumón de colibrí. [Nota 3]

Viajeros por la América Latina colonial es un acercamiento a múltiples testimonios e inspiraciones experimentados por viajeros al "nuevo continente" en distintos momentos, como fray Tomás de la Torre, Antonio Vázquez de Espinoza o Alexander von Humboldt.

Las riquezas de las Américas varían de una narración a otra. A veces son descritas desde la literatura y otras pasan a enriquecer el patrimonio de ésta; juego recíproco donde lo imaginario funda la realidad y el deslumbramiento de lo descubierto estimula la fantasía.

DIEGO BONILLA

Editor Rev. Péndulo.


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