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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1992

Digresión: la elección metódica


El hecho de que esta situación haya adquirido recientemente cierta urgencia, no la vuelve menos antigua. Desde el comienzo del siglo pasado, el horizonte de los lectores cultos, al igual que el de las universidades, se abrió en todas las direcciones. La noción de literatura universal, propuesta por Goethe, da cuenta claramente de la apertura, virtualmente ¡limitada de los mercados culturales. Pero no basta con abrir mercados, es necesario también organizar el comercio. Para dominar la multiplicidad de los objetos culturales que se han vuelto repentinamente disponibles, el consumidor, lector o estudiante, necesita principios generales, un método.

Desde el siglo XIX, tres maneras de dominar la multiplicidad de objetos culturales han gobernado y gobiernan todavía las disciplinas humanísticas: el punto de vista de los expertos, los acercamientos expresivos y el excepcionalismo. En literatura, los expertos formulan proposiciones generales descriptivas y muy frecuentemente normativas observando el arte de los escritores. En lugar de comentar, supongamos, cada tragedia que se haya escrito, el experto describe las reglas generales que presiden la invención de las tragedias. Este método, que ya estaba presente en la Poética de Aristóteles, está ejemplificado con las contribuciones de los estilistas alemanes, de los formalistas rusos y checos, de los criticos de Chicago y del estructuralismo francés. Los expertos hablan de literatura en términos de géneros, de técnicas y, con un esfuerzo suplementario, de períodos. Inventan ricos sistemas de categorías y destacan especialmente en el terreno de la forma, pero están poco dispuestos a reflexionar sobre las cuestiones de valor y descuidan frecuentemente los lazos entre la literatura y las otras actividades culturales.

Estos últimos constituyen, en cambio, el centro del interés de los enfoques expresivos. En su versión idealista, estos enfoques explican la multiplicidad de los objetos artísticos y literarios apoyándose en categorías espirituales como antiguo, medieval y germánico (Hegel), o incluso gótico, clásico, manierista, barroco (los historiadores del arte). Según esta teoría, las naciones son entidades espirituales, al igual que los siglos y las corrientes artísticas. La mayoría de los campos de especialización, así como las etiquetas más frecuentes: Clasicismo, Romanticismo, los siglos XVII y XVIII, francés y alemán, nos vienen de los expresivistas idealistas. Las versiones materialistas relacionan la literatura y el arte con realidades más palpables: la raza, las clases sociales, el sexo. Ya sean idealistas o materialistas, los enfoques expresivistas disponen de una considerable fuerza intuitiva, ya que obligan a los lectores y a los estudiantes a pensar la literatura en términos extraliterarios. Sin embargo, estos enfoques no resisten la tentación del reduccionismo y no saben plantear la cuestión del valor.

El valor literario es la especialidad de los excepcionalistas, que piensan que los métodos sistemáticos dejan de lado la libertad de los artistas. La noción de creación aplicada al arte, así como las de genio y de obra maestra, fueron inventadas por los excepcionalistas, que eliminan de la multiplicidad de los objetos culturales todo, excepto las estrellas de primera magnitud. La lista de genios establecida por Víctor Hugo (en William Shakespeare) incluye a Hornero, San Pablo, Job, Isaías, Ezequiel, Lucrecio, Juvenal, Tácito, San Juan, Dante, Rabelais, Cervantes y Shakespeare. Estos autores poseen una cualidad secreta ("eso") que falta a los talentos de orden inferior, a Sófocles, a Virgilio, a Tasso y a Voltaire, por ejemplo. Más próxima a nosotros, la serie de los Grandes Libros (Great Books), publicada entre las dos guerras por la Enciclopedia Británica y la Universidad de Chicago, es un ejemplo de la misma idea: si no podemos leer a todos los autores, debemos al menos leer a los mejores. Bajo la influencia de esta serie, que tuvo un éxito duradero en Estados Unidos, en muchas universidades norteamericanas los cursos de recuperación en primero y segundo años fueron estructurados alrededor de los Grandes Libros. El excepcionalismo mezcla el respeto obsequioso hacia la tradición con la arbitrariedad de las decisiones. Su punto débil es la ausencia de criterios. Ninguna de las listas de libros excepcionales se funda sobre una teoría coherente del valor. A pesar de esto, el excepcionalismo tuvo un gran éxito, en la medida en que la lista de obras maestras es una solución simple y cómoda para el problema de la multiplicidad.


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